¡La lactancia es un poema!

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Poemas Argentinos


Mi padre era un gran músico, se llamaba Raúl Mercado, era integrante fundador de Los Andariegos, un gran conjunto folclórico de Argentina, en este video tenía 87 años, vivía con nosotrxs, le pedí que le pusiera música a mi poema, y él lo hizo, me pidió que modifique un poco la letra, para poder cantarla como varón y así, poder homenajear el hermoso acto de la lactancia, realmente emociona su amor y dulzura...les comparto la canción que titulamos juntos "Dar de mamar" estrenada en Mayo 2021. Mi papá falleció en junio de 2025 a los 90 años. Se le hicieron muchos homenajes en Neuquén y en La Rioja (donde nació) en vida, y también en el mes de su cumpleaños, luego de su fallecimiento. Eternamente agradecida por eso.

Prosa Gauchesca, por Julio Arce, pediatra. 2006.

El acto de amamantamiento
es un deber y un derecho
después de haberlo parido,
Señora, a lo hecho, pecho.
Es una gran verdad
y también valor eterno
que para el hijo y el padre
tienen los pechos maternos.
La madre que amamanta
brinda un noble producto
y el hijo de lo agradece
con algún sonoro eructo.
A veces también despide
perfumadas flatulencias
pues a la edad del lactante
todavía no es indecencia.
Hay que advertirle al padre
que según el plan canguro
los pechos de la madre
solo son del prematuro.
Pediatra que es prudente
a aconsejar no se mete
sugiriéndole a la madre
que a su hijo lo destete.
¿Doctor será verdad
que mi hijito tan divino
quedará petiso y flaco
si no come Dañaniño?
Colegas y compañeros
del equipo de salud
fomentemos la lactancia
exaltando su virtud.

Poema a mis hijas. Alejandra Mercado. 12/2000.

Te tengo en mis brazos
prolongando el nido
de las nueve lunas,
hijit@ querid@.

Tus labios buscando,
hallan enseguida,
el pezón deseando
el agua de vida.

Corre como un río
gozosa en tu boca,
tibia como el sol,
fresca cual rocío.

Tierna en mi regazo
tus ojos me miran.
me ofreces tu abrazo,
mi alma se ilumina.

Bebe de mi todo,
vida y corazón,
ten mi sangre blanca,
mi mejor canción.

Mi leche te nutre
y calma tu llanto,
también te protege
con su blanco manto.

Te duermes seren@,
en mi calor segur@,
mientras sueñas plen@,
un hermoso futuro.

Te acuesto en tu cuna,
te baño en caricias,
curiosa la luna,
espía sonrisas.

Villancico del llanto de María Embarazada, por Emilio Breda.

No llores, Virgen María
(le decía San Gabriel)
que Dios hará ese milagro
cuando te nazca el Bebé.
No llores Virgen María.

Despertarás a José
Ten confianza en tu Señor
Que te ilumine la fe.
María llora y más llora,
mientras aprieta un clavel.

y el Ángel entre sollozos
dice una y otra vez:
-Yo quiero para mi Niño,
para Jesús Emmanuel,
tibia leche en mis dos pechos.
Leche dulce como miel.

Mi poema fue musicalizado bellamente en España por el querido José Luis Rasgado Grima y cantado por Irene Blanco. ¡Gracias por tan hermoso regalo!!!

Leche de madre, por Piñón Fijo, Payaso.

Leche de madre
niño que late junto a tu corazón.
Pecho de madre,
leche que sabe a mañana de sol.

Si en sus ojitos brilla una luz
y de tu pecho sale calor,
nunca lo dudes, es el amor,
la leche es vida para los dos.

Si tus deditos buscan sentir,
el ritmo tierno de un corazón,
nunca lo dudes, es el amor,
la leche es vida para los dos.

Si su boquita quiere beber,
tu sabia tibia para crecer,
nunca lo dudes, dale tu amor,
la leche es vida para los dos.

"Yo le doy mi pecho. Ella me da sus ojos. Yo le doy mi leche. Ella me entrega el alma. Yo le doy mis brazos. Ella pone en los míos su vida. Y me convierto en diosa dadora de vida de alimento y amor". Anónimo.

Pecas Soriano

Cuando tenía la edad que no me acuerdo
y la vida era un hilo que unía tu mano y mi cuna
yo iba y venía de tu pecho
presintiendo que el mundo
era un lago blanco y dulce
que uno bebía de a sorbitos
hasta quedarse sonriente, casi muerto
tiernamente dormido. Eso era todo.
Más tarde, no sé cuando
yo me daba cuenta de que era aburrido
esto de crecer y crecer sin hacer nada
y te escuchaba venir tirado en el suelo
juntando la tierra que podía con la espalda.
¿Mami qué puedo hacer?
y vos tejías el libreto imposible.
las pelotas de trapo
las rueditas de penicilina
las capas de superman
la puta nene, deja de joder.
La vida madre. Eso era todo.
Ahora
ahora que estoy cerca de los cuarenta
-todo un nene para vos-
ahora es fácil de saber
que la vida es sólo un lago blanco y tierno
que cae de tus ojos.

Juan Solá

Molesta la teta que asoma bajo la blusa y cae, como caen los duraznos en febrero, sobre los labios diminutos de la cría hambrienta.
Molesta la cría que acaricia la teta mientras posa los ojos nuevos en el rostro piadoso de la hembra que amamanta en el parque, en el colectivo, en el cantero.
Molesta el pezón, redondo y rosado, arrugado, rebosante de leche, besado y mordido.
Incomoda la teta cuando es fruta y no morbo, cuando el acto es íntimo a pesar de ser público y ningún otro que no sea hembra o cría comprende. La teta apropiada es la teta que vende lencería, celulares, autos, pero nunca la que da de comer. Qué sabe la cría de momentos adecuados para llorar de hambre.
Qué sabe la cría del furioso marketing que condenó a la teta a ser pública para vender, pero nunca para amar.

Luis Alberto Espinetta

Cuida bien al niño
cuida bien su mente
dale el sol de enero
dale un vientre blanco
dale tibia leche de tu cuerpo.

Hoy que un hijo hiciste
cambia ya tu mente
cuídalo de drogas
nunca lo reprimas
dale el aura misma de tu sexo.

Todas las hojas son del viento
porque él las mueve hasta en la muerte
Todas las hojas son del viento
menos la luz del sol.

Oscar Seoane

El Sol miraba celoso,
el resplandor sin igual,
que producía una madre
cuando daba de mamar

En la plaza acontecía,
tal conjunción de belleza,
el niño al pecho ceñido,
su manita un tanto inquieta,
como acariciando a su madre
que con Amor lo alimenta.

Tal fusión de intenso Amor,
no logra la mamadera,
Madre e Hijo: SOLO UNO,
DIOS, amamantando viera.

Matilde A. Swan

Dos misterios de almendra son tus ojos
del color de las nubes
sobre mi seno lleno.
Y tus manos por la breña caliente,
dos corderos pequeños
que deslizan,
su inocencia de dedos.
Una fronda de oro, tu cabeza,
voy soñando en guedejas
la caricia
de un regazo lejano en el recuerdo.
Y me bebes.
Yo me quedo trasvasando a tus venas
y me siento, y me creo,
toda gota de pura y mansa leche.
Mediodía, reiterado en tus labios
como pétalos.
Es la hora del pájaro dormido,
y del silencio verde.
como un río
conducido por peces intocados,
vas llevando mi cuerpo
y este tiempo de abejas y de olivos.
Y me suelto,
andar tibio de pasos succionados,
voy fluyéndome lenta por caminos
de tu sol y tu cielo.
Hora calma,
tu redonda mejilla que aletarga
su corola de luz, sobre mi pecho.

Ana M. Trezza

Que lindo es ser bebé!
y que poco debo hacer
mi mamá tiene la mejor fábrica
para que sano pueda crecer

La comida siempre lista
y a temperatura normal
no hay mesa ni mantel
ni cubierto que lavar

Desde el agua hasta el postre
todo en ella está
y con un abrir de boca
y empezar a succionar
tengo la mejor comida
en la teta de mamá.

Planeta de leche, por Adriana Muñoz Infante.

Soy recién nacido
qué hambre que tengo!
busco el olorcito
de ese gran tesoro.

La teta de mami
ese inmenso globo
planeta de leche
repleto de todo.

Leche, minerales
agua, vitaminas
grasas, proteínas
hormonas y enzimas.

Y lo que más tiene
es lo que yo quiero
un amor tan grande
que llega hasta el cielo.

La teta de mami
ese inmenso globo
planeta de leche
repleto de todo.

Magela Demarco, escritora y periodista argentina: "Soy prematuro"

Soy como un pajarito
muy pero muy chiquito
que se le rompió su huevito
antes de tiempo.

Y ahí nomás
tuve que salir al mundo
pero yo necesitaba estar
¡un poco más adentro!

Por algo los bebés
se la pasan nadando crol y espalda
nueve meses en la panza…

Y como yo asomé
la cabeza mucho antes
me tienen que cuidar bastante.

No puedo agarrar el bolso
e irme a casa con mamá y papá…
¡Ufa! ¡Ufa! ¡Y tres ufas más!

Para que las partes de mi cuerpo
puedan madurar
dentro de una incubadora
necesito estar

Pero lo que más necesito
es el amor de mi mamá.
Y por eso a la sala
en donde estoy, sí o sí,
la tienen que dejar entrar.

Necesito conocer su olor,
tanto como necesito del aire
para aprender a volar.
El contacto piel a piel
y que me mime mucho,
mucho ¡y más!

Y también preciso
de forma urgente
y primordial
conocer a mi papá
saber si huele a almendras
o a maracuyá.

Eso sí, que venga bien afeitado
no vaya a ser que me deje
los cachetes colorados.

Y así, sabiendo que ellos están ahí,
de a poco me viene el sueño
y me puedo dormir.

Florencio Diaz, Mecánico de Cutral Có

En este día tan especial
y tan lleno de saber
quiero yo hacerme entender
y perdón por mi ignorancia
si le falta la lactancia
al niño le falta amor.
Darle de mamar al bebé
es obligación de madre
aunque estés cansada y llegues tarde
igual lo tenés que hacer,
es tomar a tu bebé
y junto al pecho llevarlo
para poder acariciarlo
mirándole las manitos,
corregirle el peinadito,
darle un besito en la frente,
decir que es inteligente,
se parece a su papá!
Yo hablo de la lactancia
como el portal de la vida,
es una llama encendida
que nunca se apagará,
es darle la libertad
y la oportunidad de crecer
a esa noble mujer
que se convirtió en mamá,
así ha de amamantar
las veces que el niño pida,
porque es la ley de la vida
nutrirlo con alegría.

Amamantamiento, por Ana Rosa Veilati de Pucheta

Te tomo en mis brazos y nace el encuentro
mi cuerpo de madre comienza a vibrar
y al son de una nana que canto o murmuro
el resto del mundo parece no estar.
Te miro...me miras, se siente en el aire
la magia de un cuerpo que va a rebalsar
y en ese torrente de amor y de vida
nos envuelve el tiempo, en juego ancestral.
Ven hijo a mis brazos, mi pecho te clama
turgente cual roca se quiere brindar
la esencia del hombre en todos los tiempos
consagra con sones este reto crucial.
Ven, toma la vida, toma el alimento
toma de mi seno, calor natural
y en este regalo, te brindo mis días
no temas del mundo, aquí está mamá!

Dale el pecho, por Elsa Zarate de Jurquina

Chinita si vos ti has criau
con la teta de tu mama,
casito has mamau tres años
hasta qui nació tu hermana
Ahura que tenís tu guagua,
venís de la ciudad,
te mi hacís la avergonzuda,
y no le das de mamar.
No mi vengas con zonzeras
de decir que no quiere el pecho!
si no la ponés siquiera
a descansar en tu lecho.
Todo el día apresurada
preparando mamaderas
no es vida pa’ una criaturita
es humana, no de madera!
Ponela un rato a tu pecho
sosegate, bien tranquila.
¿Cómo vas a tener leche
si no te chupa la niña?
Encima lo artificial
te sale un ojo 'e la cara
Mirale la panza hinchada
como si tuerza de gases.
Si querés que crezca sana
poné la guagua a tus mamas.

¡Otra vez teta!, por María Luisa Boria.

Mami quiero teta
Si, otra vez, un poquito más.
Quiero aprender de tu sonrisa,
De tus mimos,
Del alimento que me das.
Mami quiero teta
Aunque sé que es tarde ya.
¿Sabés qué pasa?
Quiero crecer fuerte y sano,
Estoy seguro que me comprenderás.
Leo en tu mirada
Y en la forma en que me hablás,
No te importa la hora,
Ni el momento o el lugar.
Entre tus dulces brazos me tomas
Y con todas ternura me amamantás.

"La casa es pequeña, la ropa es humilde, pero en mi leche tibia, te entrego el mundo".
Vía Láctea.

Si me das el chichi (Pecho) mamita, por Beatriz Fabiana Velásquez de Arias.

Si me das el chichi, mamita,
buen hijo seré.
amor y una casa te regalaré.
Si me das el chichi, mamita,
dos cosas en mis canciones nombraré:
La vida y mi madre que siempre amaré.
Si me das el chichi, mamita,
escritor seré
con bellas palabras yo te pintaré,
Si me das el chichi, mamita,
astronauta seré
por todo el universo, feliz viajaré,
con Dios hablaré
por darme la vida en tan hermoso ser.

"Mi mundo es redondo, redondo y suave como tu mundo. Yo te lo entrego para que sueñes, para que luches, para que creas".
Anónimo.

El ABCedario de la Lactancia, Carmen Helguero Auxiliar de Enfermería. Puesto Sanitario: El Carmen Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna. María y José. Rosario de Lerma – Salta

Análisis verificando mi embarazo...
Buena noticia!: Estoy embarazada
Con amor acepto y me preparo porque...
Dios me envía un hijo!
Empiezo el control de mi embarazo
Feliz, mi familia me apoya
Gracias Señor, por ser así!
Hijo, bienvenido eres
Inquieta enfrento esta etapa de mi vida
Jamás descuidaré el control de mi embarazo, porque...
Kilo por kilo que yo aumente, serás vos el que crezca.
La dicha será completa al tenerte entre mis brazos.
Llorarás al nacer, lo que indicará vida y vigor.
Mamá seré yo.
Niño mío, amor de mi vida, sos
Ñatita que inspira y expira, que significa vida.
Otra experiencia alimentaré con mi leche,
Prepararé mis pezones para ello.
Quién te quitaría ese derecho?
Rica en anticuerpos, proteínas, vitaminas y así serás
Siempre noble a tus sentimientos e inteligente.
Tendrás lactancia exclusiva,
Únicamente leche materna hasta los seis meses.
Vivirás más fuerte y sanito.
Walter te llamarás si sos varón;
Ximena, si sos mujer.
Yo cultivaré mi embarazo de mano del equipo de salud...
Zumo de vida, "Lactancia Materna exclusiva"


Poemas Brasileros

Ser Mãe, de Coelho Neto, professor, político, romancista, cuentista, crítico y poeta.

Ser mãe é desdobrar fibra por fibra
o coração! Ser mãe é ter no alheio
lábio que suga, o pedestal do seio,
onde a vida, onde o amor, cantando, vibra.

Ser mãe é ser um anjo que se libra
sobre um berço dormindo! É ser anseio,
é ser temeridade, é ser receio,
é ser força que os males equilibra!

Todo o bem que a mãe goza é bem do filho,
espelho em que se mira afortunada,
Luz que lhe põe nos olhos novo brilho!

Ser mãe é andar chorando num sorriso!
Ser mãe é ter um mundo e não ter nada!
Ser mãe é padecer num paraíso!

Meu filho só quer peito, de Luis Tavares, pediatra.

Se ele só quer peito
Não tem jeito,
Dê peito.
É bem melhor que vitaminha de banana.
Leite de peito contém
Calorias,
Alegrias,
E ainda por cima
Economiza grana...
Por isso de só peito
Se ele quer só peito.
Nada é perfeito?
Aí você se engana...
O Leite Materno
É a perfeição possivel...
É a vida viável...
A condição incrivel...
Nada é mais sensacional
Nem mais bacana...
Então que seja assim
Só peito se o que o bebe quer for só peito.
E se é o que o bebe quer, voce aceita,
Eu receito,
E é como se atingissemos
O nirvana...
Dai em diante é só comemorar
Essa vitória
E vivenciar essa feliz história
Como se fossemos o próprio
Barack Obama.


Poemas Chilenos

Gabriela Mistral

Apegado a mi

Velloncito de mi carne,
que en mi entraña yo tejí,
velloncito friolento,
¡duérmete apegado a mí!

La perdiz duerme en el trébol
escuchándole latir:
no te turben mis alientos,
¡duérmete apegado a mí!

Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho:
¡duérmete apegado a mí!

Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo de dormir.
No resbales de mi brazo:
¡duérmete apegado a mí!

Meciendo

El mar sus millares de olas
mece, divino.
Oyendo a los mares amantes,
mezo a mi niño.

El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes,
mezo a mi niño.

Dios Padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra
mezo a mi niño.

Rocío

Esta era una rosa
Que abaja el rocío;
Este era mi pecho
Con el hijo mío.

Junta sus hojitas
Para sostenerlo
Y esquiva los vientos
Por no desprenderlo.

Porque él ha bajado
Desde el cielo inmenso
Será que ella tiene
Su aliento suspenso.

De dicha se queda
Callada, callada:
No hay rosa entre rosas
Tan maravillada.

Esta era una rosa
Que abaja el rocío;
éste era mi pecho
Con el hijo mío.

Amor Maternal

Antes de conocerte
Te sentía en mi vientre
Imaginaba tu carita,
Tu pelito, tu sexo
Te soñaba...
Riendo, conversando y corriendo
Jugando
Y haciéndome mil preguntas,
Estaba tranquila
Estaba segura
Estabas dentro de mi.
Y llego el esperado momento
Nacerías ya
Con mi mano en mi regazo
Te anhelaba aún más
Y me despedía de tu vida dentro de mí
Naciste y te separaste de mi
Te olí, te palpe, te toqué
Miré tus inocentes ojitos
Queriendo tenerte dentro otra vez
Para protegerte y cuidarte siempre
Empezaste a buscar como quien sabe ya
Lo tibio, lo suave de mi pecho
Para posar tus labios y beber
De una vez
El hilo de dulzor
Blanco, puro y lleno
De amor
Que
Nace de mí para ti
Y que nos
une nuevamente
Ese momento tuyo y mío
En el cual silenciosamente
Con nuestro cruce de miradas cómplices
Nos entregamos todo el amor.

Acróstico Dar de Mamar

Duerme, mi amor duerme
Acunado aquí en mis brazos
Riendo en tu país de mil sueños.

Duerme, mi amor duerme
Entre mis pechos cálidos.

Mientras te miro y
Admiro
Mientras te beso la frente y te
Amamanto con mi amor eterno vas
Robándote mi corazón.

Dos poemas de Fedra Henríquez Moreno.
Dedicada con amor a mi hijos Jhoselyn, Bastián, Allison e Ian.
Espero reciban con agrado, mi nuevo aporte, que acabo de crear en honor a su página, que nos es tan útil a todos.
Gracias.
Fedra.

A mi amada Ignacia Sofía, Daniela Barría Ojeda

En mis brazos te sostengo
dulce niña de mis sueños
como cofre de ternura
como un tesoro del cielo

Tu perfume me da calma
le da vida a mi seno
y derramo mi sabia
y te alimenta mi pecho

Con la dulzura de tus ojos
y tu boquita de terciopelo
unimos nuestras almas
y descubro lo perfecto

Que no hay sueño mas divino
ni hay mas grande anhelo
que tenerte en mi regazo
y regalarte mi amor eterno

Darte vida y alimento
saciar tu hambre de alma y cuerpo
con miradas de cariño
es lo que haré en cada momento

Somos una, hija mía
y con mi miel lleno tu cuerpo
mi rayito de ternura
en mis brazos yo te duermo.


La Lactancia. Necesidad humana y divina. Máximas de Ani. Imperio Nuevo.

Duplica los panes que debes dar a tu madre.
Llévala como te ha llevado.
Ha cargado muchas veces contigo,
Y no te ha dejado en el suelo.
Luego que te dio a luz tras tus meses,
Ha ofrecido su pecho a tu boca durante tres años, con paciencia
Te ha llevado a la escuela,
Y mientras te enseñaban a escribir,
Ella se sostenía durante tu ausencia, cada día, con el pan y la cerveza de su casa.
Ahora que estás en la flor de la edad, que has tomado mujer y que estás bien
establecido en tu casa, dirige los ojos a cómo se te dio a luz, a cómo fuiste
amamantado, como a obra de tu madre.
¡Qué no tenga que vituperarte,
ni levantar las manos a Dios!
¡Y qué Dios no tenga que oír su queja!

Poema Egipcio


Poemas de España

Miguel Hernandez

Nanas de la cebolla, 1939

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

Así que pasen cinco años, 1931

Las fuentes de leche blanca
mojan mis sedas de angustia
y un dolor blanco de abeja
cubre de rayos mi nuca
mi hijo, quiero a mi hijo
por mi falda lo dibujan
estas cintas que me estallan
de alegría en la cintura.

Teorías Arlequín

Teta roja del sol.
Teta azul de la luna.
Torso mitad coral,
mitad plata y penumbra.

Emma Margarita Valdés

Hijo, desgarro del latido hiriente,
tu carne de mi carne, en lejanía,
martiriza los surcos de mi mente,
me anega de mortal melancolía,
voz de la sangre ardiente,
triste canto de cisne en agonía.

Te asola, te enloquece
la fuerte tramontana
y tu blanca paloma desfallece
en la afásica torre sin campana,
mientras en mi anochece
tras el roto cristal de tu ventana.

Duelo de amor y muerte,
entraña maternal que te reclama,
cascada carmesí que mana inerte,
pulso vital que en río se derrama,
líquida cuna que en el mar se vierte,
sangre fogosa que tu ausencia inflama.

Mi cálida nostalgia se hace llanto;
la dura y fría escarcha de mis ojos
resbala hasta mis pechos, y amamanto
los míseros despojos
de tu pueril encanto,
y se sublima en mis carbones rojos.

Soy un grito animal de arteria rota,
matriz de la orfandad,
tu fontana esencial de la que brota
un cieno condenado a sequedad.
¿Te harás risueña espuma en la remota
playa de la verdad?

Parto de beso, lágrima y quejido,
parto de beatífica esperanza,
parto de tu mirar amanecido,
imagen, semejanza,
de un Dios enamorado y conmovido
que, por su noble alianza,
dará a tu rumbo idílico sentido.

Ana Ortega

Los momentos compartidos en silencio,
las caricias regaladas con amor,
tus manos en mi regazo
sintiendo mi corazón.

Entre sollozos mi seno
te dará consuelo y calor
y juntas creeremos que el mundo
por un instante paró su reloj.

Tan difícil, grito al cielo,
que el mundo llegue a entender,
mientras aferras mi pecho
y llegas a adormecer
cuan puro este sentimiento de amamantarte, mi bien.

Buscando amor, Nuria del Saz

Quiero retener entre mis dedos
el algodón de tus primeros cabellos,
la tersura de tus mejillas derrochando infancia
y el rítmico contacto de tus labios
entorno a mi pecho.
Bebé, mi bebé.

Vientre con vientre, Diana,
piel con piel,
te siento cada noche,
cada noche,
cada hora,
cada despertar.

Y sueño mientras duermo
con tus labios y tu pequeña lengua
inundada de blanco.

Caricias diminutas
reafirmando que estás aquí
con tus ojos grandes,
aún de color incierto,
que me miran
buscando amor.

Federico García Lorca

Nuestro ideal no llega a las estrellas,

es sereno, sencillo,

quisiéramos hacer miel como las abejas

o tener dulce la voz o fuerte el grito,

o fácil caminar sobre las hierbas,

o senos dónde mamen nuestros hijos.

Yerma, Federico García Lorca

"Yo tengo la idea de que las recién paridas están como iluminadas por dentro y los niños se duermen horas y horas sobre ellas, oyendo ese arroyo de leche tibia que les va llenando los pechos pare que ellos mamen, para que ellos jueguen hasta que no quieran más, hasta que retiren la cabeza: "otro poquito más, niño..." y se les llene la cara y el pecho de gotas blancas".

María Jesús Escudero de Ave

Amor en tus ojos
Miradas y sonrisas
Amor en tus brazos
Manos y caricias
Amor en tus labios
Nanas y besos
Ternura ofrecida
Amor en tus senos
Regalo de vida.

De parto, Joan M. Serrat

Se le hinchan los pies.
El cuarto mes
le pesa en el vientre
a esa muchacha en flor
por la que anduvo el amor
regalando simiente.
Si la viese usted
mirándose
feliz al espejo...
Palpándose el perfil
y trenzando mil
nombres en dos sexos.
A su manera,
floreció por primavera,
para dar gracias al sol
y perfumar la vereda.
A su piel de satén
le sienta bien
salir de paseo.
Salpicar niñez
en la dejadez
de su balanceo.
Si la viese usted
frente al café
jugando rayuela
al atardecer,
es que, a las cinco, su ayer
vuelve de la escuela.
Y a su manera
volvió al caballo y al carro,
al muñeco de cartón
y los pucheros de barro.
Si la viese usted
cantándose
canciones de cuna,
como un cascabel
que acunase un clavel
en un rayo de luna.
Corre Lagarto...
Pon otra cama en el cuarto.
A empapelarlo de azul
y en agosto de parto.

Dar de mamar, Juani Perez

El silencio adorna el ambiente, mientras oigo tu respiración pausada, tus deditos rozan mi cara y tus ojos inmensamente bellos me miran llenos de alegría, somos una, yo te nutro con alimento y a cambio tu me regalas la vida.
Pasan los meses y el momento de dar de mamar se hace cada vez mas especial, son esos preciosos minutos en los que el reloj se detiene para que admire tu belleza, toque su tersa piel, huela tu perfume único y sienta esa complicidad que nació el día en que nos miramos por primera vez.
No hay nada en el mundo que me haga sentir mas viva y poderosa, saber que te doy cada día la vida y tu me regalas a cambio el placer de amar la mía.

Madre, llévame a la cama, Miguel de Unamuno

Madre, llévame a la cama.
Madre, llévame a la cama,
que no me tengo de pie.
Ven, hijo, Dios te bendiga
y no te dejes caer.
No te vayas de mi lado,
cántame el cantar aquél,
me lo cantaba mi madre;
de mocita lo olvidé,
cuando te apreté a mis pechos
contigo lo recordé.
¿Qué dice el cantar, mi madre,
qué dice el cantar aquél?
No dice, hijo mío, reza
reza palabras de miel;
reza palabras de ensueño
que nada dicen sin él.
¿Estás aquí, madre mía?
Porque no te logro ver...
Estoy aquí, con tu sueño;
Duerme, hijo mío, con fe.

Carlos González, pediatra y escritor

Diz que una joven madre algo insegura
(¿quién, siendo madre y joven, no lo estaba?)
a un médico pediatra consultaba
con fe que antes ponían en el cura.

"Nunca tomes en brazos la criatura
cuando llore, porque te hará su esclava;
ni en tu lecho la admitas, ¡más faltaba!,
que a los niños conviene mano dura."

La niña (tal prodigio nunca vieres)
exclamó: "¿Me prohíbe ir con mujeres?
Yo no fumo, ni bebo, ni he probado
las dulces golosinas de la infancia.
Mi vida entera es pura temperancia;
si me quita a mi madre, la he chingado.

Mágico momento, por Margarita Otero

Cuando me extiendes tus brazos,
cuando en los míos te estrecho,
cuando me miras con ansia,
esperando tu alimento.

Cuando a los ojos te miro,
cuando tu me miras tierno,
cuando tu mano acaricia,
agradecido mi seno.

Cuando feliz me sonríes,
lleno de paz y sosiego,
cuando te duermes tranquilo,
porque ya te sientes pleno.

Cuando en uno nos fundimos,
cuando tan cerca te siento,
el mundo desaparece,
en un mágico momento.

Trini Jiménez

Mis pechos te preparaban
Calentita y dulce
Esa leche tan rica
Que tanto esperabas
Y al calor de mi regazo
Abrazaditos los dos
Mamando la dulce leche
Nos llenamos de amor
Te he visto crecer feliz
Te he visto sonreír
Te he visto decir al mundo
La leche de mi madre es la me hace sentirme así
Tú mi amor tienes la sabiduría
Tú corazón, has mamado salud para toda tu vida
Tu fuerza, tu vitalidad y tu alegría
Son la prueba, la verdad y tus señas de identidad
Pronto este mundo ciego te mirará
Pronto sus oídos sordos te escucharán
Pronto se dará cuenta de nuestra felicidad
Y la misma leche que tú has mamado querrá tomar
No es preciso invertir dinero
la leche de la vida la llevamos dentro
solo es preciso invertir mucho amor
amor por las mujeres, amor por la infancia
y amor a la humanidad.

Poemas Japoneses

Arco Iris, por Michio Mado

Arco iris
Arco iris
Arco iris

Mamá
Justo ahí debajo
Siéntate
Al bebé
Dale de mamar

Mamá, por Michio Mado

A mi mamá
quien más le gusta soy yo
A mí
quien más me gusta es mi mamá
el viento sopla fuufuuu
la lluvia cae plopplop

Satoko Tamura

Como te dio hambre, te despertaste buscando el pezón;
como los pechos se colmaron, se despertaron buscándote
y la madre en la cama se levanta y te toma en sus brazos.

A la medianoche
una nieve de flores firmemente abiertas
tus mejillas junto a mis pechos, la blusa desabotonada,
están heladas, sufrientes,
los párpados bajos
se han colmado de lágrimas
que iluminan como portátiles
lámparas de papel.

¿Huele a hierba la leche?
¿Te he dejado satisfecho?
¿Flotas ya en el sueño?

Tu sueño nunca se caerá
porque lo sostengo con brazos de madre.

Madre e hijo
nos calentamos con la frescura
y el calor de la vida
y vamos subrepticiamente
por las noches en que vienen los diablos.


Mi Madre. Rasid Salim Juri Al. Qarawi Barbara, Líbano, 1887.

Aunque soplen con violencia los vientos de la preocupación,
aunque rujan, furiosos, los truenos de la muerte,
en mis oídos, en la agonía, una voz
transforma para mí el silbido del diablo en melodía
y me alegra: es la voz de mi madre.
Aunque para mí se llenen las copas de acíbar,
y aunque el vaso de la vida se me escancie lleno de
amargura,
en mis labios un manantial maravilloso
transforma para mí los vasos de vinagre en vino
y me embriaga: es el nombre de mi madre.
Aunque la desgracia asalte mi corazón
y la aflicción destruya el muro de mis esperanzas,
en la puerta del Paraíso un ángel
desenvaina su espada contra la muerte
y me vigila: es el espectro de mi madre.
Aunque me abata la pérdida de mis bienes,
de mis amigos y de mis bellos poemas,
poseo un tesoro -¡Dios lo conserve!- más valioso
que corona guarnecida de perlas:
es la ternura del pecho de mi madre.
Aunque, ¡oh Dios!, en el día terrible
decretes para mí, con tu justicia, el fuego eterno,
tengo la esperanza de que llegará un día
en que perdonarás en el infierno a un culpable:
tu corazón no será menos piadoso que el corazón de mi madre.

Poema del Líbano


Poemas Mexicanos


Amazona, por María del Socorro Soto Alanís Durango.

Soy mujer,
porque así se acomodaron mis hormonas
Desde entonces,
una cicatriz traigo en el ombligo
y una herida se abre
cada treinta días
Jugué a amamantar a mis muñecas
a volar como amazona,
igual que la gaviota
levanto mi estructura curvilínea
Mis sueños de muchacha
chorrearon mes a mes
mientras crecía,
la luna se colgó de mis ventanas
y cuando desnuda salí del río
fluyó el deseo
la soledad
el miedo
Los libros son ahora mis amantes
y un beso enciende las ideas
Después de nueve meses
mis caderas se abrieron
Soldadera de la vida
De las montañas azules
salió una savia blanca
con la cual soñaba desde niña
Soy tierra
madre
raíz
mujer
luna nueva
pequeño instante del planeta
A veces juego
siempre sueño,
Soy transgresora de las reglas
Valentina con el rebozo de mi abuela
Al templo de mi madre cansada regreso,
entro en su cama
para sentirme en su matriz,
madona
Quiero la libertad como bandera
El amor por catecismo
Una estirpe de guerreras me protege
En el manto de la luna
acurruco los anhelos cada noche
Vuelvo a esa posición fetal
mi favorita
para soñar
creer
volar desnuda en el viento
Metamorfosis entra por mi entraña
¿Quién soy yo?
¿Soy yo?
¿Soy?

A mi pequeña mariposa, por Liliana Olivera

Tus labios en mi seno,
el más puro beso,
suave aleteo de mariposa
libando mi néctar.

Me dices ¡gracias!
con una tierna mirada,
te digo ¡gracias!
con un abrazo de cuna.

Tu manita en mi pecho
busca el latir de mi corazón,
mientras lo bebes dulce y blanco
al derretirse con tu calor,
dicen que es leche…
¡yo digo que es amor!

A mi primer hijo... La gloria de ser Madre, por Lara Cira

A mi primer hijo le debo
la gloria de ser madre.

Le agradezco y le quiero
todas sus amadas respuestas

¡Hasta parezco una madre!
escribiéndole a su hijo...

Lo amé aún sin conocerlo
y lo esperé día con día
para conocerlo en un día.

¡Imposible! No sabía que
a un hijo se le descubre
algo nuevo cada día...
lo mismo que a la gloria
de saber ser Madre !

A mi muy amado hijo
al primero que me dio
la dicha gloriosa de
ser Madre... !

Laura Esquivel, Fragmento de Mi negro pasado.

"_ ¿Quieres que te diga por qué buscas comida de una manera compulsiva? Y no solo tu. ¿Sino miles de personas? ¡Porque somos una sociedad destetada! Una sociedad que para satisfacer su necesidad de calostro ¡busca grasa como loca! . Y por más papitas fritas que trague no queda satisfecha porque lo que en verdad está buscando es la Chichi perdida....Amamantar a tu hijo es lo mejor que puedes hacer en estos momentos."


Poemas de Nicaragua

Gioconda Belli

Dando el pecho

Al cogerla tengo que tener mucho cuidado.

Es como tratar de cargar un montoncito de agua

sin que se derrame.

Me siento en la mecedora,

la acuno,

y al primer quejido,

empiezo a dar leche como una vaca tranquila.

Ella vuelve a ser mía,

pegadita a mi,

dependiendo de mi,

como cuando sólo yo la conocía

y vivía en mi vientre.

Prejuicios sobre la maternidad

¿Es la única?
Me pregunta la mujer en el parque
contemplando los juegos de Adriana.
Tengo cuatro, le respondo.
No tarda mucho en preguntarme sus edades
y en mirarme, incrédula, cuando se las digo.
-se ve usted muy joven para todo eso- comentan.
Es un halago
pero siempre me hace pensar
en los tristes perfiles, las asociaciones,
de la maternidad.
Más vida dan las mujeres,
-sostiene la popular sabiduría-
más vida pierden.
Los partos las destiñen.
Engordan. Se agotan. Envejecen.
Cuatro hijos tendrían que haber terminado con la sensualidad
o el deseo.
Como si cada hijo mágicamente redujera la libido,
y no fuera la realidad exactamente lo contrario:
cada hijo dejándonos más cerca de la vida
más proclives a la ternura,
la piel más suave y el sexo más acogedor.
Es la falta de pan, de amor, la que desgasta.
No el parto.