¿Es que acaso se nos dará la vida dos veces? Pues ¿cómo es que me duermo sin ceñirte entre mis brazos? Otomo Yakamochi, Japón 718 a 785 DC.


"Cuando duerme una madre junto al niño
duerme el niño dos veces;
cuando duermo soñando en tu cariño
mi eterno ensueño meces".

Miguel de Unamuno.

¿Cómo duerme un bebé?

A algunas mujeres esto puede asustarlas y parecerles muy sacrificado, pero las hormonas de la lactancia, hacen que duermas más y mejor después de dar el pecho, y a su vez te dan energías. Un estudio realizado en 2011 con más de 6000 madres de 59 países demostró que las madres que amamantan en forma exclusiva duermen más, tienen mayor energía, mejor salud física y menores tasas de depresión que las que utilizaron fórmulas o lactancia mixta.
Es aconsejable que tengas la cuna o moisés al lado de tu cama para no tener que levantarte por las noches, y ya no es mal visto que algunas noches duermas con tu niñe en tus brazos, ¿no lo crees?, todo el mundo (en occidente) te dirá que no debes dormir nunca con tu bebé, que es peligroso porque puedes le asfixiar, que se te puede caer, que hay estudios que demuestran esto y aquello, etc. Pues por el contrario, en oriente es natural dormir con los hijos hasta edades avanzadas, lo que opinan los psiquiatras infantiles de Japón, como Nobuko H. Sasaki, es todo lo contrario: "Es posible que haya muchos beneficios al dormir en familia y es natural dormir así. Realmente hay que superar muchos procesos para que los niños pequeños puedan dormir solos. Cuando se es niño la mayoría del tiempo se pasa con los padres. Entonces cuando se duerme durante más de 10 horas, separar a los niños de sus padres no es natural". Otros autores japoneses concluyen que dormir con los padres aumenta la independencia y mejora el desarrollo psicológico de los niños (Okami 2002, Javo 2004).
Por suerte también en occidente nos estamos dando cuenta, y especialistas en salud mental infantil como la Dra. Sunderland, experta en neurodesarrollo infantil, ganadora de premios de la Asociación Medica Británica, que ya ha escrito mas de 20 libros acerca de la salud mental de los niños, basada en su estudio de cuatro años de escaneos del cerebro infantil e investigación científica, exhorta a los padres a rechazar las teorías modernas de expertos de bebés como Estivill y la Supernanny, Jo Frost, que predican la estricta disciplina, rutina y "llanto controlado". "Si tu ignoras un niño que llora, les dices que se callen o los pones en su cuarto solos, les puedes causar serio daño a sus cerebros a un nivel que puede resultar en una neurosis severa y desórdenes emocionales mas tarde en su vida", dijo la Profesora Margot Sunderland. "Puede ser que obtengan resultados rápidos, y los padres a menudo no se dan cuenta de que lo están haciendo" ella dijo. Pero el precio en el desarrollo del cerebro de un niño puede ser muy alto, y dejar un legado de ansiedad y fobia social de por vida".

"Mantener un contacto íntimo y cálido con el cuerpo de otra persona mientras se concilia el sueño es una necesidad primigenia y connatural a todo niño... La necesidad biológica del lactante de la presencia constante del adulto que lo cuida ha sido completamente ignorada en la cultura occidental, donde se expone a los bebés a largas horas de soledad, debido a la idea errónea de que es más saludable que los pequeños duerman solos". Anna Freud.

Las investigaciones han mostrado que el colecho (dormir juntos) con un lactante promueve los vínculos, regula los patrones de sueño de la madre y su bebé, juega un papel importante al ayudar a la madre a ser más sensible a los requerimientos de su bebé, y les da a ambos más oportunidad de un buen descanso. El entorno generado por el colecho también ayuda a las madres a continuar el amamantamiento a libre demanda, un paso importante para mantener la producción de leche de la madre.

"La mayoría de nuestras ideas sobre el sueño infantil son una construcción cultural, en peligroso desacuerdo con las necesidades biológicas y emocionales de los bebés, cuando tengas un bebé y se presente la oportunidad, duerme con él”. Dr. James McKenna.

El Dr. James McKenna, profesor de Antropología de la Universidad de Notre Dame, miembro del Consejo de Asesores de la Salud de La Liga de La Leche Internacional, y experto en el tema del colecho, cree que hay mayor peligro en dejar un niño solo en una cuna, que en proporcionarle un entorno en el que duerma acompañado, con las debidas medidas de seguridad. Él mismo dice: "Estamos de acuerdo con otros autores en que hay que tomar precauciones especiales para reducir el riesgo de accidentes catastróficos. Sin embargo, la necesidad de tales precauciones ya no es un argumento en contra del colecho en su totalidad y especialmente el compartir el lecho ya que los accidentes de niños estrangulados, asfixiados o muertos a causa del síndrome de muerte súbita suelen suceder en cunas donde los bebés duermen solos y cuyo sueño no está debidamente supervisado." Y agrega: "Mientras que los peligros específicos estructurales de una cama adulta son importantes, el hecho de que existan no quiere decir que no puedan ser eliminados ni tampoco que todas las instancias de compartir el lecho sean peligrosas ".
El Dr. McKenna cree que el colecho puede ser una experiencia positiva para una familia en proceso de amamantamiento y que no tiene por qué ser peligroso siempre y cuando se tomen los siguientes medidas de seguridad:

1-Los padres fumadores o consumidores de tranquilizantes, drogas o alcohol, no deben dormir con sus hijos.
2-Los padres muy obesos no deben dormir con sus hijos.
3-La ropa de cama debe ser de la misma medida del colchón.
4-El colchón debe ser de la misma medida de la estructura de la cama, especialmente la cabecera.
5-No deben permitirse almohadas o frazadas sueltas cerca de la cara del bebé.
6-No deben permitirse los espacios entre el borde de la cama y la pared en la que se apoya ya que el bebé podría rodar y quedar atrapado.
7-El bebé no debe descansar boca abajo.
8-No deben dormir en un sofá.

Según el Dr. Marcos Alexandre:
“La asunción de que el colecho inhibe la independencia es, según los mismos estudios, pura mitología cultural. Investigaciones de seguimiento confirman que los niños que duermen con sus padres son más independientes, obtienen mejores resultados escolares, tienen un mayor grado de autoestima y menos problemas de salud que los que duermen solos.”

La psicóloga Mª Luisa Ferrerós opina:
“Los nuevos estudios sugieren huir de ciertos métodos que consideran brutales como aislar a los bebés en su habitación y dejarles llorar durante 10 minutos ininterrumpidamente, tal y como proponen algunos best-sellers infantiles. Recientes investigaciones aseguran que cuando los niños lloran porque están solos, aumentan su dosis de cortisona y sus hormonas del stress, que causan cambios físicos dañinos en el cerebro”.
Estos cambios físicos, en experimentos con animales (cerditos sometidos al stress mediante el destete prematuro), han demostrado tener consecuencias tales como aumento de la agresividad y trastornos del aprendizaje.
Allan Schore y col. han comprobado que la criatura separada de la madre pasa del estrés (hipervigilancia) a la desesperación y de la desesperación a un estado de desconexión (disociación) para dejar de sufrir.
Quizá al principio se calle por cansancio físico y se duerma (una primera reacción de supervivencia); pero si se repite a menudo, lo que se hace es empujar a la criatura a estados de desconexión que se manifestarán en una amplia gama de síntomas autistas u otros, más o menos graves (Schore, AN. The effects of early relational trauma on right brain development, affect regulation, and infant mental health. Infant Mental Health Journal 2001; 22 (1-2): 201-269)
El cerebro infantil en formación sometido a altos niveles de cortisol, esta asociado a niños con mayor riesgo de problemas de conducta (agresividad) y trastornos del aprendizaje.
Vivette Glover, Psicobióloga del Imperial College of London, demostró que altos niveles de ansiedad y estrés crónico durante la gestación, aumentan al doble la incidencia de niños hiperactivos o con déficit de atención (Dr. Nils Bergman, Dra. Vivette Glober, Dra. Sue Herhart.

Documentos importantes sobre colecho para leer y compartir

Dormir en la misma cama con el bebé

UNICEF UK Baby Friendly Initiative
con la Foundation for the Study of Infant Deaths 

Subcomisión de Lactancia Materna y Grupo de Trabajo de Muerte Súbita e Inesperada del Lactante 

Arch Argent Pediatr 2017;115(5):520. 

Estudio científico que muestra un aumento de la ocurrencia de muerte súbita cuantas menos horas duermen los bebés en compañía (Nelson E. A. et all. International Child Care Practices Study: infant sleeping environment. Early Hum Dev. 2001 Apr;62(1):43-55.)

"Duérmete niño" El terrible método Estivill

La Ferberización, Por Robert Wright (traducción de Ana Charfén)

Cada noche, miles de padres, siguiendo la sabiduría común de cómo cuidar a sus hijos, hacen uso de un ritual macabro. Ponen a su bebé de algunos meses en una cuna, salen del cuarto, y estudiadamente, ignoran su llanto. El llanto puede durar de 20 a 30 minutos antes de que el padre pueda regresar. El bebé puede ser acariciado pero no levantado, y el padre debe irse rápidamente, después de lo cual el llanto vuelve. Eventualmente el sueño llega, pero el ritual recurre si el bebé se vuelve a despertar durante la noche. La misma cosa sucede la siguiente noche, excepto que el padre debe esperar cinco minutos más entre el tiempo que va a ver a su bebé y lo consuela acariciándolo. Esto dura una semana, dos semanas, tal vez un mes. Si todo va bien, finalmente llega el día en que el bebé se duerme solo sin llorar, y no toma alimento durante toda la noche. Mamá y papá sienten que “ya la hicieron”.
Esto se conoce como “Ferberizar” a un niño, por Richard Ferber, el experto americano más conocido en sueño infantil. Muchos padres piensan que sus consejos para dormir a los bebés son agonizantes, pero persisten, porque les han dicho que no le hacen daño al bebé. Ferber dice que este ritual es el proceso natural del niño para aprender a dormirse solo. Lo que suena para el oído no entrenado como un bebé luchando en protesta desesperada de abandono, es descrito por Ferber como un niño “aprendiendo nuevas asociaciones”.
En este punto, les diré mi propia experiencia: Mi esposa y yo somos Ferberizadores fallidos. Cuando nuestra primera hija demostró que podía llorar por 45 minutos sin parar, nos dimos por vencidos y la dejamos dormir en nuestra cama. Cuando nuestra segunda hija nació tres años después, ni siquiera nos molestamos en armar la cuna. Ella no era muy chillona, y parecía una buena candidata para la Ferberización, pero descubrimos que nos gustaba dormir con un bebé.
¿Cómo tuvimos el valor para desafiar la sabiduría y los consejos populares de como hacer dormir a un bebé? Esto nos lleva a nuestra segunda experiencia (peligrosamente familiar para muchos lectores): Darwinismo. Para nuestra especie, el arreglo natural para la noche es que los niños duerman cerca de sus madres por los primeros años. Por lo menos es la norma en las sociedades de cazadores grupales, lo más cercano que tenemos al ambiente social del cual los humanos evolucionaron. Las madres amamantan a sus hijos para dormir y luego amamantan a libre demanda a través de la noche. Suena cansado, pero no lo es. Cuando el bebé llora, las madres amamantan como un reflejo, a menudo sin despertarse del todo. Si llegara a estar despertar y estar completamente consciente, se duerme rápidamente junto con el bebé. Como el padre, que puedo dar fé de esto, uno no se despierta completamente.
Así que la Ferberización, es antinatural. No necesariamente quiere decir que sea mala. La técnica puede no ser dañina (aunque de hecho si lo puede ser, como veremos a continuación). No intento quitarle a Ferber su derecho de predicar la Ferberización o de los padres a practicarla con tal de dormir en paz. Cada quien sabe lo que hace. Lo que es molesto es que Ferber solo acepta su método como el bueno. El implica que si los padres no siguen su método, están cometiendo un delito, como si los bebés necesitaran dormirse solos en su cuarto. “Aún si tu y tu hijo parecen felices de compartir la cama durante la noche”, escribe Ferber, “y aún si parece dormir bien en tu cama en la noche, a la larga este hábito no puede ser bueno para ninguno de los dos.” En la televisión he visto a un padre admitir con vergüenza ante el famoso gurú del cuidado de los bebés T. Berry Brazelton que le gusta dormir con su hijo de 3 años. Uno pensaría que el pobre padre “cometería incesto”.
¿Por qué exactamente es malo dormir con los niños? El aprender a dormir solos, dice Ferber, ayuda a tu hijo a “verse a si mismo como un ser individual”. No lo entiendo. No es nada obvio para mí como un bebé puede desarrollar un sentimiento robusto de autonomía al estar confinado en un pequeño cubículo con barrotes a los lados y sojuzgado sin poder influir en su medio ambiente. (Menos obvio estos días, cuando muchos niños están 40 horas a la semana en guarderías, y necesitan entrenamiento extra de autonomía) Me encantaría ver evidencia de que eso es correcto, pero no hay ninguna. Al comparar como se desarrollan los niños Ferberizados con los no Ferberizados, no nos dice nada, ya que los padres tienen muchas otras maneras de críar y las variables no se pueden controlar.
Al carecer de datos, la gente como Ferber o Brazelton hacen afirmaciones creativas acerca de lo que sucede dentro de la cabeza de los bebés. Ferber dice que si dejas dormir un bebé entre tu y tu esposo(a) “en el sentido de que los separa a los dos, el bebé se puede sentir muy poderoso y preocuparse”. Bueno, él podría sentir eso, supongo, o tal vez puede solo sentirse acurrucadito y calientito. Es difícil de decir (de hecho si se ven “acurrucaditos”). Brazelton dice que cuando un niño se despierta en la noche y tu te niegas a ir por él. “Tal vez no le guste, pero él entenderá”. ¡Oh, Dios!
De acuerdo a Ferber, el problema de dejar a un niño que tiene miedo de dormir solo, en tu cama es que “tu realmente no estás resolviendo el problema. Debe haber alguna razón por la que tenga tanto miedo”. Claro, debe haberla. Tal vez el cerebro de tu hijo fue diseñado por selección natural a través de millones de años durante los cuales las madres durmieron con sus bebés. Tal vez entonces si los bebés se descubrían completamente solos en la noche a menudo significaba que algo horrible había sucedido, digamos que la madre se la había comido una bestia. Tal vez el cerebro joven está diseñado para responder a esta situación en llorar histéricamente para que algún pariente que lo pudiera escuchar lo pudiera encontrar. Tal vez, para hacerlo más corto, la razón por la cual los niños que al dejarlos solos suenan aterrorizados, es que los niños al dejarlos solos se aterrorizan, tal vez sea eso.
Algunas semanas de terror nocturmo presumiblemente no van a dañar permanentemente a tu hijo. Los humanos son resistentes por naturaleza. Si la teoría de Ferber hace daño a los niños, lo hace indirectamente: el negar la leche de la madre al niño durante la noche. La leche materna, se ha descubierto que es como una “placenta externa” cargada de hormonas perfectamente diseñada para ayudar al desarrollo. Un estudio demostró que aumenta el coeficiente intelectual. Presumiblemente, muchos de los beneficios del amamantar se pueden conseguir a través del día. Pero ciertamente no sabemos que un período de 11 horas sin amamantar no haga daño. Y si sabemos que tal período de tiempo no es parte natural del plan para un bebé de cinco meses, por lo menos para las sociedades de cazadores grupales. O al juzgar a la leche en sí misma: es delgada y acuosa, típica de las especies que amamantan frecuentemente. O al juzgar a las madres: Al no amamantar en la noche, puede causar doloroso hinchamiento o hasta infección en el seno. Entre tanto, toda la evidencia disponible sugiere que la alimentación nocturna es natural, Ferber dice lo contrario. Si después de los 3 meses de edad tu bebé se despierta en la noche y quiere comer “es que está desarrollando un problema del sueño”.
Generalmente yo no me quejo de las estructuras sociales patriarcales opresivas, pero el Ferberizar es una buen ejemplo de una de estas. Como los entusiastas de la “cama familiar” han notado, los doctores varones, que no tienen idea de lo que es la maternidad, han intimidado a las mujeres por décadas a practicar cosas no naturales y destructivas. Durante algún tiempo los doctores decían que las madres no deberían amamantar más seguido a sus bebés que cada cuatro horas. Ahora admiten que estaban equivocados. Durante un tiempo, presionaron a las madres a alimentar a los bebés con botella. Ahora admiten que estaban equivocados. Por un tiempo les decían a las mujeres embarazadas que deberían mantener la ganancia de peso al mínimo (¡y algunas mujeres lo lograban fumando más cigarros!). Equivocados otra vez. Ahora les dicen a las madres que deben negar el alimento a los infantes toda la noche, cuando los bebés tienen algunos meses de edad. Ya hay signos de que este “consejo” está por comprobarse que es incorrecto. Aunque Ferber no ha puesto su bandera blanca, Brazelton suena cada vez menos preocupado de los padres que duermen con sus bebés. (No nos sorprenda que la persona menos “estricta con los infantes”, la famosa experta en cuidado de los niños, sea una mujer, Penélope Leach). Mejor tarde que nunca. Pero en el cuidado de los bebés, así como en las ciencias del comportamiento, generalmente, nos podríamos haber ahorrado mucho tiempo y problemas si reconociéramos que los humanos somos mamíferos, y ponderáramos las implicaciones de este hecho.

El Dr. Edward Tronick, director del Departamento de Desarrolo Infantil de la Universidad de Harvard, desarrolló el experimento "La cara quieta", para demostrar lo extremadamente sensibles al entorno social que son los bebés a edades muy tempranas, especialmente al contacto de sus madres. Nunca, nunca hay que ignorar las necesidades de un bebé....

"Un comportamiento tiránico para con los niños crea tiranos. La indiferencia hacia el llanto del niño creará adultos indiferentes no sólo al dolor, sino a la simple existencia del otro".

Ferran Grau Codina

Este es un resumen que hice y subtitulé, de uno de los mejores capítulos de la excelente serie "Loco por ti" ("Mad About You"), un homenaje a su director, Gordon Hunt, y sus intérpretes Paul Reiser como Paul Buchman y Helen Hunt (hija del director) como Jamie Stemple Buchman, que trató sobre este horrible método: se llama "La conversación" y fue grabado completamente en una sola toma de 20 min. y fue trasmitido al aire originalmente por la NBC sin interrupciones publicitarias en 1997.

La ruptura de la simbiosis primaria, por Casilda Rodrigáñez

Existe una extensa y a la vez poco conocida literatura científica acerca del efecto de la ruptura de la simbiosis primaria entre madre y bebé (por ejemplo, cuando se les separa tras el parto o cuando se deja al bebé llorar solo en una cuna). La escritora Casilda Rodrigáñez, en este ámbito, ha realizado un más que excelente trabajo de documentación y correlación de gran cantidad de datos procedentes de diferentes campos de investigación, con el objetivo de demostrar que esta ruptura constituye un eslabón fundamental en la ontogenia del hombre occidental moderno, competitivo, individualista, y con un elevado grado de desconexión con respecto a su ser interno (emociones, pulsiones básicas, miedos, etc...). A continuación se exponen unos interesantes párrafos extraídos de su artículo La maternidad y la correlación entre la líbido y la fisiología, para que el lector juzgue por sí mismo el impacto, a nivel mundial, que tienen los hábitos de crianza primal de nuestra sociedad:
Nils Bergman explica [Restoring the original paradigm] que en nuestro rombencéfalo (hindbrain) hay tres programas neurológicos, el de defensa, el de nutrición y el de reproducción; cada uno de estos programas está asociado a un paquete de hormonas y también a nervios y músculos, de manera que la activación de uno y otro programa afecta de diversos modos a todo lo que ocurre en el organismo. Estos tres programas que regulan todo el metabolismo basal de nuestros cuerpos, preveen el mantenimiento de la vida en diferentes circunstancias.(...)
Si se separa a la criatura de su madre, el programa de nutrición se cierra y se abre el de defensa; la criatura entra en un estado de alerta, y protesta mediante el llanto reclamando ser devuelta a su hábitat. La criatura separada de la madre realiza una actividad intensa que cursa con una bajada de la temperatura corporal, disminución del ritmo cardíaco y respiratorio, taquicardias y apneas, inducidas por el aumento masivo de glucocorticoides (hormonas del stress). Y si la criatura es mantenida separada de la madre durante tiempo, llorará cada vez con más desesperación, y pasará del estado de alerta al de desesperación, hasta que el cansancio le rinda. Bergman dice que llorar es nocivo para los recién nacidos; ello restaura la circulación fetal y aumenta el riesgo de hemorragia intraventricular y otros problemas. Hay estudios que explican que las descargas masivas de las hormonas del stress crean una toxicidad bioquímica que perjudica seriamente a la formación del sistema neurológico, pues no sólo dañan a las células cerebrales sino también la memoria y ponen en marcha una desregulación duradera de la bioquímica cerebral.
Bergman hizo un estudio comparando criaturas recién nacidas apegadas a la madre con criaturas separadas de la madre; se aseguró de que ambos grupos recibían exactamente la misma atención y cuidado y que la única diferencia era el estar o no con la madre. La tasa de cortisol, que se medía tomando muestras de saliva, era el doble en las criaturas separadas de la madre. De esta manera se comprobaba que el solo hecho de la separación produce una situación de stress en la criatura recién nacida. El aumento de la tasa de cortisol -el aumento del stress- llegaba a ser hasta de 10 veces más alta, cuando además de la separación se sometía a luces intensas, ruidos, muestras de sangre, etc. (como ha venido ocurriendo de forma rutinaria en el post-parto hospitalario de la civilización contemporánea). Sin embargo, bastaba una hora de contacto piel con piel con la madre para que la tasa de cortisol bajara de 10 veces más a 2 veces más de lo normal. (...)
Otro dato aportado por los estudios clínicos de Bergman es el de la regulación de la temperatura corporal de las criaturas recién nacidas. Los gráficos de temperatura de una criatura en la incubadora, muestran por un lado una falta de estabilidad: la temperatura corporal tiene subidas y bajadas; y por otro lado, que siempre está por debajo de la temperatura ambiente dentro de la incubadora, como si el cuerpo de la criatura no pudiera absorber el calor del ambiente. En cambio, cuando la criatura está sobre el cuerpo materno, las temperaturas de ambas se aparejan y son estables; la criatura absorbe el calor del cuerpo materno. Entre madre y criatura hay una "sincronía térmica". Además, la media de la temperatura no estable en la incubadora es inferior a la temperatura media sobre el cuerpo de la madre.
Otro estudio realizado con hombres y mujeres, madres y no madres, daba el siguiente resultado: el torso de una madre tiene 1ºC de temperatura más que el de cualquier otra mujer u hombre. Pero si la criatura tiene la temperatura baja, la madre sube la suya hasta 2ºC con el fin de calentarla; y si por el contrario la temperatura de la criatura es alta, la madre baja 1ºC la suya para enfriarla. Esto es una prueba de regulación mutua y de la sincronía fisiológica de la pareja madre-criatura, parejas a la interacción de sus pulsiones libidinales.
La sincronización corporal se hace evidente de manera abrumadora en la fisiología del amamantamiento. La composición de la leche que la madre produce no es siempre la misma, siendo la criatura apegada a la madre quien controla y determina las variaciones (...)
Bergman dice que la criatura en la cuna o en la incubadora está en un "modo de supervivencia" (survival mode), a la espera de volver a su hábitat, sobre el cuerpo de la madre; el descenso de la temperatura corporal posiblemente sea un medio de defensa para ahorrar energía en espera de volver al percho de su madre. Por eso llora: para llamar la atención y que su madre le vuelva a poner en su sitio, poder cerrar el programa de defensa y abrir el de nutrición y recuperar el "modo de desarrollo" (grow mode).
Según estas investigaciones, los valores de referencia considerados "normales" en pediatría (temperatura, ritmo cardíaco y respiratorio, etc.) están equivocados, puesto que se han tomado como tales los valores de las criaturas recién nacidas fuera de su hábitat normal, en un estado de alerta y de stress. Bergman asegura que deben ser re-evaluados (3). Estamos pues ante la misma situación que refería Michel Odent sobre el parto hospitalario, tomando como "normales" las mediciones fisiológicas en una situación irregular. (...)
Hay muchos estudios que muestran que la falta de madre origina diferentes trastornos psicológicos así como la violencia criminal. Bergman se refiere a otro estudio publicado también por A.N. Schore y asegura que las complicaciones que suceden durante el nacimiento afectan a la personalidad, a la capacidad relacional, a la autoestima, y a los esquemas de comportamiento a lo largo de toda la vida. Si a ello se le añade el rechazo de la madre y la ausencia unión con la madre ("bonding"), podemos constatar una fuerte correlación con un comportamiento criminal y violento. La creación de nidos en los hospitales y el aumento de la frecuencia de las separaciones precoces de la madre son correlativos a los problemas de vinculación afectiva, al abandono de la madre, y al aumento de comportamientos adictivos (necesidades orales del bebé no satisfechas).
Esto puede ayudar a entender la afirmación de Michel Odent de que la mejor estrategia para obtener una persona agresiva es separarla de la madre en su más tierna infancia; así como otros estudios realizados sobre la correlación entre separación de la madre y desarrollo de una persona violenta, entre ellos el muy importante trabajo de JW Prescott que deja patente la relación entre la falta de placer corporal en las criaturas pequeñas y los orígenes de la violencia. Margaret Mead también realizó un estudio similar en diferentes tribus, que desconozco, pero que cita Carlos Fresneda. No olvidemos tampoco lo que hacían los espartanos de la Grecia post-micénica de tirar a los bebés al suelo para obtener buenos guerreros de los que sobrevivieran al trauma. (...)
Allan Schore y sus colaboradoras han comprobado que la criatura separada de la madre puede pasar del stress (hipervigilancia) a la desesperación y de la desesperación a un estado de desconexión (disociación) para dejar de sufrir.
En la hipervigilancia, el sistema nervioso simpático se activa fuertemente y de forma brusca, con un aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea, del tono y de la vigilancia; la angustia de la criatura se manifiesta con llanto y alaridos... este estado frenético de angustia, que Perry llama "miedo-pánico", se conoce como una estimulación ergotrópica... con secreción de tasas excesivas de las principales hormonas del stress... que se producen en un estado hipermetabólico del cerebro.
La disociación es el estado de reacción subsiguiente a la respuesta al terror, con embotamiento y retraimiento; es un estado de conservación y de repliegue, una respuesta del parasimpático que sobreviene en situaciones en las que la persona no tiene ni ayuda ni esperanza, una respuesta utilizada a lo largo de la vida, por la cual el individuo se desconecta para "conservar su energía", una conducta peligrosa de supervivencia en la que el individuo finge estar muerto; en este estado pasivo de profunda desconexión, la tasa de opiáceos endógenos es alta, lo que produce ausencia de dolor, inmovilidad e inhibición de gritos de angustia. El tono vagal aumenta considerablemente con una bajada de la tensión sanguínea y del ritmo cardíaco (...) en este estado, desde el cerebro de la criatura, tanto los componentes del sistema simpático que consumen energía, como los del sistema parasimpático economizador de energía se activan (...) provocando alteraciones bioquímicas caóticas, un estado de toxicidad neuroquímica para el cerebro de la criatura en pleno crecimiento.
Es preciso, pues, informar sobre lo que puede significar el dejar llorar a una criatura "hasta que se calle", "para que aprenda", etc. Porque quizá al principio se calle por cansancio físico y se duerma (una primera reacción de supervivencia); pero si se repite a menudo, lo que se hace es empujar a la criatura del estado de desesperación a estados de desconexión que se manifestarán en una amplia gama de síntomas autistas u otros, más o menos graves. Si el amor mantiene la salud, el desamor enferma. Dejar llorar a una criatura es un gran acto de desamor.
(...) La separación madre y criatura produce, con palabras de Bergman, un impacto de por vida (a lifelong impact). Pues bien, este impacto fisiológico y neurológico que ahora se está poniendo en evidencia, fue observado y descrito hace ya más de 30 años por Michael Balint en el análisis psíquico; lo llamó "Falta Básica".
Aquí también el paralelismo de lo psíquico y lo somático es un chorro de luz que alumbra la integridad y la unidad psicosomática de las criaturas humanas. No puede haber impacto fisiológico sin impacto psíquico y viceversa.
Como decía, tras cincuenta años de práctica psicoanalista, Balint encontró de modo generalizado en sus pacientes, en la parte más primaria de la psique, por debajo de la construcción edípica, una herida, falta, o falla, producida por la ruptura del primary love. Sobre esta herida, dice: su influencia se extiende ampliamente, y es probable que se extienda a toda la estructura psicobiológica del individuo y abarque en varios grados tanto su psique como su cuerpo. Ahora la descripción fisiológica del survival mode y el programa de defensa regulado por las hormonas del stress, así como los recientes hallazgos de la neurobiología mencionados, ratifican la descripción de las características de la herida primaria hecha desde el psicoanálisis.
Balint asegura que la herida psíquica de este impacto alienta una gran ansiedad y se mantiene altamente activa toda la vida. Por eso, a lo largo de nuestras vidas, cuando se produce una alteración o cuestionamiento del equilibrio emocional edípico, con el que hemos arropado la herida y sobre el que hemos construido nuestro "ego" (el ejemplo más común es la ruptura de una pareja estable), se nos queda la herida al descubierto y aflora la ansiedad que mana de la Falta Básica. La ruptura de la pareja adulta no cuestiona nuestra existencia, ni tendría por tanto que provocar un sentimiento de angustia tan fuerte; pero la ruptura de la pareja con la madre sí significó un cuestionamiento de nuestra existencia. Esto quiere decir que el miedo y la ansiedad que afloran en la edad adulta provienen de la herida primal (que aunque enterrada se seguía manteniendo "altamente activa") que ha quedado al descubierto, provocando alteraciones graves en el comportamiento, violencia criminal, etc.
Referencias:


1: Bergman, N. Restoring the original paradigm es un documental que contiene una información muy completa sobre el paradigma maternal. Existe otro documental más corto: Rediscover the natural way, que está traducido al castellano y que se puede conseguir pidiéndolo a: encargos.libros@laligadelaleche.org En http://www.kangaroomothercarecom/ se puede pedir el Restoring the original paradigm y descolgar varios textos, los estudios clínicos de Bergman en Mowbray Hospital de Cape Town, etc.

2: Lloyd de Mause. The neurobiology of Childhood and History y War as righteus Rape and Purification, citados en “El llanto infantil y el cerebro”. http://www.dormirsinllorar.com/ y http://www.psycohistory.org/.
3: Bergman, N. Le portage kangaroo. VI éme Journée Internationale de l`Alaitment. París, marzo 2005.

4: Schore, AN. The effects of early relational trauma on right brain development, affect regulation, and infant mental health. Infant Mental Health Journal 2001; 22 (1-2): 201-269.
5: Odent, M. Boletín del Primal Health Research Centre (http://www.primalhealth.org/). También desarrollado por Odent en I Congreso Internacional sobre Parto y Nacimiento en Casa, en Jerez de la Frontera, oct. 2000, y recogido en el libro La cientificación del amor. Ed. Creavida, Argentina, 1999.

6: Prescott, JW. Body Pleasure and the Origins of Violence. Bulletion of the Atomic Scientist 1975. Está disponible la traducción del artículo al castellano en internet en esta dirección:
http://www.violence.de/prescott/bulletin/article-es.html Es de notar que existe un importante error de traducción en la tabla 1 del artículo: Donde dice “bajo bienestar” en el original pone “low display of wealth”, algo así como “escasa exhibición u ostentación de riquezas”.

7: Citado por Carlos Fresneda en Las raíces afectivas de la inteligencia. El Mundo, 22.09.2003.
8: Balint, M. La Falta Básica. Paidós, Barcelona 1993. 1ª publicación: Londres y Nueva York 1979.

¿Por qué se despiertan los bebés de noche? por Carlos González

La mayoría de los insectos, reptiles y peces tienen cientos de hijos, con la esperanza de que alguno sobreviva. Las aves y mamíferos, en cambio, suelen tener pocos hijos, pero los cuidan para que sobrevivan la mayoría. Los mamíferos, por definición, necesitan mamar, y por lo tanto ningún recién nacido puede sobrevivir sin su madre. Pero, según la especie, también necesitan a su madre para muchas otras cosas.
En algunas especies, el recién nacido es capaz de caminar en pocos minutos y seguir a su madre (¿quién no recuerda aquella escena encantadora en Bambi?). Eso ocurre sobre todo en los grandes herbívoros, como ovejas, vacas o ciervos. Estos animales viven en grupos que devoran rápidamente la hierba de una zona, y tienen que desplazarse cada día a un nuevo prado. Es necesario que la cría pueda seguir a su madre en estos desplazamientos.
Los pequeños herbívoros, como los conejos, pueden esconder a sus crías en una madriguera, salir a comer y volver varias veces al día para darles el pecho. Sus crías no caminan nada más nacer, sino que son indefensas durante los primeros días.
Lo mismo ocurre con la mayoría de los carnívoros, como los gatos, perros o leones. La madre sale a cazar dejando a sus indefensas crías escondidas. Las crías no nacen sabiendo, sino que aprenden, y esto es importante, porque les permite una mayor flexibilidad. Una conducta innata es siempre igual, una conducta aprendida puede adaptarse mejor a las condiciones del entorno, y perfeccionarse con la práctica. La primera vez que un ciervo ve a un lobo, debe salir corriendo. Si no lo hace bien, morirá, y por lo tanto no podrá aprender a hacerlo mejor. Por eso es lógico que los ciervos sepan correr en cuanto nacen. Los lobos sí que pueden aprender: la primera vez el ciervo se les escapa, pero con la práctica consiguen atraparlo. Los juegos de su infancia constituyen un aprendizaje para su vida adulta.
Los primates (los monos) parece ser que descendemos de animales que caminaban nada más nacer. Pero, al vivir en los árboles, tuvimos que hacer cambios. Bambi resbala varias veces antes de ponerse en pie; y eso no tiene importancia en el suelo. Pero, subido en una rama, un resbalón puede ser fatal. De modo que los monitos van todo el día colgados de su madre, hasta que son capaces de ir solos perfectamente, sin el menor error.
Pero es el monito el que se cuelga, activamente, de su madre, agarrándose con fuerza a su pelo con manos y pies, y al pezón con su boca (cinco puntos de anclaje). La madre puede correr de rama en rama, sin preocuparse de sujetar al niño.
¿Se atrevería usted a ir de rama en rama, o simplemente caminando por la calle, con su bebé a cuestas pero sin sujetarlo, ni con los brazos ni con ningún paño o correa? Claro que no. Para que un niño sea capaz de colgarse de su madre y sujetarse solo durante largo rato, probablemente debería tener al menos dos años. Ya nuestros primos más cercanos, los chimpancés, son incapaces de sujetarse solos al principio, y su madre tiene que abrazarlos, pero sólo durante las dos primeras semanas. La diferencia con nuestros hijos es abismal. Y para caminar (no para dar cuatro pasos a nuestro alrededor, como hacen al año, sino caminar de verdad, para seguirnos cuando vamos de compras, sin llorar y sin que tengamos que girar la cabeza cada segundo a ver si vienen o no), nuestros hijos tardan al menos tres o cuatro años.
Hasta los 12 o 14 años, es prácticamente imposible que los niños sobrevivan solos; y en la práctica, procuramos no dejarles solos hasta los 18 o 28 años. Los seres humanos son los mamíferos que durante más tiempo necesitan a sus padres, y dejan muy atrás al segundo clasificado.
Probablemente, esto se debe en parte a nuestra gran inteligencia. Como decíamos de los lobos, la conducta debe ser aprendida para ser inteligente, pues la conducta innata es puramente automática. Nuestros hijos tienen que aprender más que ningún otro mamífero, y por lo tanto tienen que nacer sabiendo menos.
¿Y qué tiene todo esto que ver con que los niños se despierten? Ya llega, ya llega. Ahora mismo veremos que tiene que ver todo lo anterior con la conducta de su propio hijo.
Empezábamos diciendo que hay crías que necesitan estar todo el rato con su madre, encima de ella o siguiéndola a poca distancia, y otras que se quedan escondidas, en un nido o madriguera, esperando a que su madre vuelva. Para saber a qué tipo pertenece un animal, basta con observar cómo se comporta una cría cuando su madre se va. Los que tienen que estar siempre juntos se ponen inmediatamente a llorar, y lloran y lloran (o hacen el ruido equivalente en su especie) hasta que su madre vuelve. Una cría de ganso, por ejemplo, aunque tenga agua y comida cerca, no come ni bebe, sino que sólo llora hasta que sus padres vuelven, o hasta la muerte. Sin sus padres, de todos modos no tardaría en morir, por lo que debe agotar toda su energía en llorar para que vuelvan. Y debe empezar a llorar inmediatamente, en cuanto se separa, porque cuanto más tarde en hacerlo más lejos estará, y por tanto más difícil será que le oiga. En cambio, un conejito o un gatito, cuando su madre se va, permanecen muy quietos y callados. Esa separación es normal en su especie, y si se pusieran a llorar podrían atraer a otros animales, lo que siempre es peligroso. ¿Cómo reacciona su hijo cuando usted le deja en la cuna y se aleja? Si, como hacían los míos, "se pone a llorar como si le matasen", quiere decir que, en nuestra especie, lo normal es que los niños estén continuamente, las 24 horas, en contacto con su madre.
Y no es difícil imaginar que hace 50.000 años, cuando no teníamos casas, ni ropa, ni muebles, separarse de su madre significaba la muerte. ¿Se imagina a un bebé desnudo en el campo, al aire libre, expuesto al sol, a la lluvia, al viento y a las alimañas, sólo durante ocho horas, mientras su madre "trabaja" recogiendo frutas y raíces? Ni siquiera una hora podría sobrevivir en esas circunstancias. En tiempos de nuestros antepasados, los bebés estaban las 24 horas en brazos, y sólo se separaban de su madre para estar unos momentos en brazos de su padre, su abuela o sus hermanos. Y cuando empezaban a caminar lo hacían alrededor de su madre, y tanto la madre como el niño se miraban continuamente, y se avisaban mutuamente cuando veían que el otro se despistaba.
Hoy en día, cuando usted deja a su hijo en la cuna, sabe que no corre ningún peligro, no pasará frío, ni calor, ni se mojará, ni se lo comerá un lobo. Sabe que usted está a pocos metros, y le oirá si pasa algo y vendrá en seguida (o, si usted ha salido de casa, sabe que otra persona ha quedado de guardia, escuchando a pocos metros). Pero su hijo no sabe todo eso. Nuestros niños, cuando nacen, son exactamente iguales a los que nacían hace 50.000 años. Por si acaso, a la más mínima separación, lloran como si usted se hubiera ido para siempre. Más adelante, cuando empiece a comprender dónde está usted, cuándo volverá y quién le cuida mientras tanto, empezará a tolerar las separaciones con más tranquilidad. Pero aún faltan unos años.
Casi toda la conducta del bebé, que aún no ha aprendido nada, es instintiva, idéntica a la de nuestros remotos antepasados. Y la conducta instintiva de la madre también tiende a aparecer, aquí y allá, despuntando entre nuestras gruesas capas de cultura y educación.
Por eso, cuando vaya al parque con su hijo de tres años, ambos se comportarán de forma muy similar a sus antepasados. Usted mirará casi todo el rato a su hijo, y le avisará cuando se despiste ("ven aquí" "no vayas tan lejos"). Su hijo también le mirará con frecuencia, y si la ve despistada o hablando con otras personas se pondrá nervioso, incluso se enfadará, e intentará llamar su atención ("mira, Mamá, mira" "mira qué hago" "mira qué he encontrado"...)
Llegamos a la noche. Es un periodo particularmente delicado, porque si el niño duerme ocho horas, y la madre se ha ido durante este tiempo, cuando despierte puede estar a siete horas de marcha, y por más que llore no la oirá. Hay que montar la guardia. Durante las primeras semanas, nuestros hijos están tan completamente indefensos que es su madre la que debe encargarse de mantener el contacto. En aquellas raras culturas (como la nuestra) en que madre e hijo no duermen juntos, la separación hace que la madre esté muy intranquila, y sienta la necesidad imperiosa de ir a ver a su hijo cada cierto tiempo. ¿Qué madre no se ha acercado a la cuna "para ver si respira"? Claro que sabe que está respirando, claro que sabe que no le pasa nada, claro que sabe que su marido se reirá de ella por haber ido... pero no puede evitarlo, tiene que ir.
A medida que el niño crece, se va haciendo más independiente. Eso no significa que pase más tiempo solo, o que haga las cosas sin ayuda, porque el ser humano es un animal social, y no es normal que esté solo. Para un ser humano, la soledad no es independencia, sino abandono. La independencia consiste en ser capaces de vivir en comunidad, expresando nuestras necesidades para conseguir la ayuda de otros, y ofreciendo nuestra ayuda para satisfacer las necesidades de los demás. Ahora ya no hace falta que usted vaya a comprobar si su hijo respira o no; ¡él se lo dirá! Como se está haciendo independiente, será él quien monte guardia. Se despertará más o menos cada hora y media o dos horas, y buscará a su madre. Si su madre está al lado, la olerá, la tocará, sentirá su calor, tal vez mame un poco, y se volverá a dormir en seguida. Si su madre no está, se pondrá a llorar hasta que venga. Si Mamá viene en seguida, se calmará rápidamente. Si tarda en venir, costará mucho tranquilizarle; intentará mantenerse despierto, como medida de seguridad, no sea que Mamá se vuelva a perder.
Es aquí donde la vida real no coincide con los libros, porque a las madres les han dicho que, a medida que su hijo crezca, cada vez dormirá más horas seguidas. Y muchas se encuentran con la sorpresa de que es todo lo contrario. No es "insomnio infantil", no son "malos hábitos", simplemente es una conducta normal de los niños durante los primeros años. Una conducta que desaparecerá por sí sola, no con "educación" ni "entrenamiento", sino porque el niño se hará mayor y dejará de necesitar la presencia continua de su madre.
Si cada vez que su hijo llora usted acude, le está alentando a ser independiente, es decir, a expresar sus necesidades a otras personas y a considerar que "lo normal" es que le atiendan. Eso le ayudará a ser un adulto seguro de sí mismo e integrado en la sociedad.
Si cuando su hijo llora usted le deja llorar, le está enseñando que sus necesidades no son realmente importantes, y que otras personas "más sabias y poderosas" que él pueden decidir mejor que él mismo lo que le conviene y lo que no. Se hace más dependiente, porque depende de los caprichos de los demás y no se cree lo suficientemente importante para merecer que le hagan caso.
Una infancia feliz es un tesoro que dura para siempre, que nadie podrá jamás arrebatarte. La infancia de su hijo está ahora en sus manos.

Denuncia Asociación PRIMAL

Desde la Asociación Primal, queremos denunciar públicamente el libro "Duérmete, niño" del Dr. Eduard Estivill, porque está contribuyendo muy negativamente a confundir a cientos de miles de padres desesperados que han encontrado en este libro una solución a sus problemas de sueño.
El Dr. Estivill ha logrado convencer a muchos padres de que la aplicación de su método es “por el bien del niñ@”, algo que tranquiliza a los padres, los ayuda a dormir, y los hace más insensibles a las necesidades de su bebé.
El autor da a entender que el niñ@ “necesita” que los padres se comporten así con él (por su propio bien, por supuesto), y parte de la premisa de que los bebés necesitan "aprender" a dormir, como si los bebés no supieran dormir. Lo que no saben es dormir cuando sus padres “necesitan” que duerman o cuando están luchando para que se atiendan sus necesidades primarias.
Con el método Estivill (que es una copia más o menos sofisticada de los métodos de crianza conductistas tipo Ferber - métodos inspirados en dicho autor), el bebé no se duerme, sino que se adormece para intentar reprimir la catastrófica realidad de estar bajo el cuidado de unos padres tan poco sensibles a sus necesidades básicas; y se adormece también para intentar evitar "perder el sueño” y perder la esperanza de que algún día sus necesidades primarias vayan a ser satisfechas.
La aplicación del método del Dr. Estivill es seguramente efectiva en muchos casos, pero ¿a cambio de qué? A cambio de producir serios trastornos emocionales al niñ@-bebé y, en algunos casos, a cambio de hacer también peligrar su integridad física.
Sin embargo, esta alarmante posibilidad no es sino la dramática punta de un iceberg que esconde una represión sutil y sistemática de las necesidades primarias del niñ@-bebé, en un intento por conseguir que el niñ@-bebé "aprenda" a dormir solo desde muy pequeñ@.
Muchos de los padres que siguen el método como si fuera su nueva religión no tardarán mucho tiempo en comprobar los daños psicológicos causados por este método de "adoctrinamiento" conductista que, entre otras cosas, parece dar a entender que el niñ@-bebé es un ser manipulador por naturaleza.
En el libro, el autor afirma cosas evidentes y aporta datos interesantes, pero los consejos mas importantes son verdaderamente perjudiciales, y están adornados de una aparente sabiduría científica que enmascara con éxito su ignorancia.
El libro del Dr. Estivill debería de titularse más bien "Cómo criar a un bebé neurótico y pensar que lo estás haciendo bien".
La incomprensión del autor de las necesidades primarias de los bebés es alarmante (especialmente el capítulo IV), y algunos comentarios podrían resultar entretenidos y chistosos si el método no fuera tan dramáticamente perjudicial para el niñ@ - bebé.
En cualquier caso, los "chistosos" comentarios para intentar hacer la lectura del libro amena deberían de sonar ridículos y patéticos a cualquier madre/padre mínimamente sensible.
El método del Dr. Estivill no sólo no ayuda a los padres a satisfacer la necesidad del bebé de compañía, contacto físico y seguridad (durante el día y la noche), sino que las convierte en carencias crónicas. El bebé deja de quejarse (llorar, patalear, gritar,...) porque deja de sentir esas necesidades primarias, o más bien decide bloquear la sensación de su necesidad e intenta sustituirla con alguna necesidad simbólica.
Pero el bebé no puede hacer desaparecer una necesidad primaria (ya que estamos hablando de necesidades esenciales, vitales o básicas), tan solo puede "adormecer" una parte de su ser (una especie de muerte parcial invisible que pasa desapercibida a la mayoría de los adultos).
Este "adormecimiento" es una maniobra instintiva del organismo para sobrevivir. De lo contrario, podría llevar al bebé incluso a su propia muerte "física".
El Dr. Estivill muestra claramente su “miopía emocional” con frases como estas, extraídas del capítulo 4º de su libro:
“...no dudéis que vuestro “corazoncito” flaqueará cuando oigáis llorar a vuestro hijo...”
“...lo más probable es que en ese momento esté llorando a moco tendido... Ni caso. Seguid hablando como si nada...”
“...Es ahora cuando papá y mamá han de mostrar su verdadera fortaleza. No deberán pensar en Juanito, que alza sus bracitos con cara de morirse de pena...”
“...lo lógico es que llore, grite, vomite, patalee, diga “sed”, “hambre”, “pupa”, “no te quiero”... lo que sea con tal de conseguir que os dobleguéis, pero ni os inmutéis ... Y si os cuesta mucho, pensad que lo estáis haciendo por su salud y la de toda la familia...”
”...porque es Juanito quien se ha de adaptar a vosotros y no vosotros a él..."
Con estas líneas sacadas de contexto, no pretendo cuestionar las buenas intenciones del autor, sino reflejar fielmente su obsesión por dominar al bebé hasta que se acostumbre a dormir solo.