Cuentos, artículos y lecturas para emocionarse, sorprenderse, reír y pensar

Libros de lectura recomendada

Lactancias: Una mirada más allá del modelo sexo-género binario. por Mayra B. Siegman. Lic. En Sociología y Puericultora. 2019.

Edición: Prof. Alejandra M. Mercado. Médica de Familia. Esp. en Lactancia.


Si partimos de la idea de que el inicio y el mantenimiento de la lactancia1 presenta en algunas ocasiones dificultades, y requiere de mucho apoyo, acompañamiento e información. ¿Cuáles son las dificultades extras que deben atravesar en el proceso de la lactancia aquellas corporalidades gestantes y/o lactantes que deciden amamantar a sus hijos e hijas, pero cuya identidad de género no coincide con el modelo hegemónico de sexo género binario heteronormativo que identifica a la lactancia humana con lactancia materna? ¿Qué dificultades se suman si quienes debemos apoyar las lactancias y brindar información desconocemos estas realidades diversas y la manera de abordarlas y acompañarlas? ¿Qué pasa cuando un papá entra en trabajo de parto en una sala de maternidad? ¿Están preparadas las instituciones para abordar estos casos? ¿Y si desean amamantar? ¿Y si no?


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1) Bésame mucho, cómo criar a tus hijos con amor. Ed. Temas de hoy. Dr. Carlos González.

Un libro escrito a favor de los hijos, que defiende una educación basada en el amor, el respeto y la libertad. "Tu hijo es una buena persona" es un capítulo de este hermoso libro. "Bésame mucho nos muestra cómo respetar a nuestros hijos como personas que son, a entender sus quejas y a atender su llanto. Porque el viejo temor de malcriar a un hijo por exceso de cuidado es un cuento y, como ya sabemos, los cuentos no existen, pero sí los finales felices". Imperdible.

2) Mi niño no me come. Ed. Temas de hoy. Dr. Carlos González.

Excelente libro a favor de la lactancia materna (el Dr. González es fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna) que desdramatiza el problema de la inapetencia infantil y da claves para resolverlo.

3) Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia Materna. Ed. Temas de hoy. Dr. Carlos González.

Son muchos los libros que hablan de las bondades de la lactancia materna, pero este libro no trata de explicar el porqué, sino el cómo.

4) Nuestros hijos y nosotros. Ed. Vergara Vitae. Meredith Small.

Meredith Small es una etnopediatra que nos demuestra que las distintas maneras de dar amor y cuidar a los niños afectan notablemente su salud, su bienestar y su expectativa de vida. Cada cultura y cada familia tiene sus reglas sobre lo que está bien y lo que está mal. Sus investigaciones revelan que muchas de las tradiciones culturales de occidente pueden ir en contra de las necesidades biológicas y afectivas del niño. Una guía sólida e imprescindible para acompañar a los niños en su crecimiento. "El sueño de tu hijo" es un capítulo de este libro.

5) Cuidados del bebé. Mitos y errores. Ed. Exlibris. Dr. Isidro Vitoria Miñana.

Un práctico libro para nuevos (y viejos) padres y abuelos. Preciosa edición, de fácil lectura, con una simpática introducción de cada capítulo en primera persona del bebé, hermosos paréntesis artísticos con obras de arte, recetas de cocina, respuestas a las dudas más comunes. Pueden ver capítulos de esta obra en http://www.aguainfant.com/libro/librobebe.htm Una aclaración necesaria: no concuerdo con el capítulo que trata El sueño del bebé (ver mis motivos en El sueño de tu hijo), pero es bueno conocer otras posturas para poder decidir!

6) Vínculos, Gestación parto y crianza conscientes. Consejos y experiencias. Ed. Integral. Àngels Torras y Míriam Tirade.

Realizado por madre e hija, un manual para preparar la llegada del hijo-a, escrito desde el amor y la experiencia, lleno de consejos y orientaciones muy útiles. Un libro realmente precioso para tener y leer durante los 9 meses de gestación. Para conocer más sobre el mismo y sus autoras pueden visitar su blog www.vinculosblog.com

Libros que no recomendamos para nada

"Duérmete Niño", de Eduard Estivill, fundamentamos nuestra postura en la Declaración sobre el Llanto de los bebes, en la Denuncia contra Estivill de la Asociación Primal y en La ruptura de la simbiosis primaria, que puedes leer en esta página en la sección del sueño de los bebés.

Cuentos, escritos y anécdotas...

Amamantarlo fue nuestro sostén, por Romina Cutuli

Cuando la Dra. Dijo “hay que internarlo” todo se derrumbó como un castillo de naipes. Muchos años de amor; una linda casa (aunque inconclusa); una profesión; una familia que me quiere; un hijo hermoso, sano y fuerte, que crecía sin parar y al que cuidábamos muchísimo. ¿Por qué a él? ¿Qué hicimos mal? ¿Cómo no nos dimos cuenta antes?
Había dado señales que nadie supo interpretar. Más molesto y lloroso, menos juego y menos sonrisas, parecía tener un temor desesperante a despegarse de mí aunque fuera tan sólo por un momento. Después de varios meses de dormir tranquilo en su cuna, no podía dormir en otro lugar que no fuera en mis brazos. No al lado mío, sino encima mío. Sólo así se sentía seguro. Pero no entendimos nada. Hasta que su piel comenzó a enrojecerse. Y luego seguíamos sin entender. Una bacteria ¿Cuál? Nadie nos explicaba las cosas con claridad. Solos, cuando pasó la tormenta, aprendimos qué le había pasado a nuestro hijo. Leyendo supimos todo lo que los médicos nos habían ocultado.
Al verlo tan deteriorado nos asustamos un poco, pero no pensamos que fuera tan serio. “Internarlo”. Un golpe seco en el alma que de un manotazo desparramó nuestros sueños cumplidos. Llegamos, lo atendieron en la guardia y luego pasó mucho tiempo hasta que le asignaran su lugar. Moría de miedo. ¿Podría estar cerca de él todo el tiempo? ¿Y si quieren obligarme a que se quede en la cama y no puedo tenerlo en mis brazos? ¿Y si no puedo porque lo llenan de cables y sondas? Subimos, su cuerpo ardía enrojecido, su boca y su oreja con heridas infectadas. No podía mirarlo sin llorar. Nos hacen retirar de la habitación. Le extraen sangre y le colocan una vía para el suero y los antibióticos. Su llanto se escuchaba desde lejos. Lloramos con él. Seguía llorando y nadie nos decía nada.
Parece que ahí estaba solito, hasta que me llamaron, no pasó mucho tiempo pero se hizo eterno. Lo envolví con una sábana y lo tomé en mis brazos. Lo primero que había preguntado antes de retirarme era si había alguna limitación para tenerlo upa. Me dijeron que no, aunque después vinieron las objeciones. Pero eso viene después. Pudimos volver, y pude abrazar, y con su boca lastimada y sus labios secos, igualmente se prendió a mi pecho y dejo de llorar. Se durmió en mis brazos. Las primeras horas se deterioró de una manera espantosa. ¿Cómo justo cuando lo internamos en lugar de mejorar comienza a empeorar? ¿Dónde termina esto?
Siguieron pasando las horas, las intervenciones médicas, dormía y se desertaba inquieto. No lo despegaba de mis brazos. Si no estaba conmigo, estaba en brazos de su papá. Así fue hasta que se sintió mejor.
Directas e indirectas. Mientas él sufría y nosotros también. Algunos se ocuparon de molestar y molestarse porque estaba todo el tiempo en brazos. Porque estaba todo el tiempo prendido a la teta. En medio de la tormenta, sin entender ni él ni nosotros qué hacíamos ahí y por qué nos había pasado esto, poder calmar su llanto con mi pecho nos salvó. Lo salvó a él de llorar. Lo salvó de no alimentarse por varios días. Lo salvó de estar todo el tiempo con una sonda que le pasara suero. Pero parece que molestábamos a alguien estando unidos cuando más lo necesitábamos.
Pasó la primera noche. Pasó el primer día. Cuando caía el sol y nos quedábamos solos los tres, sin gente afuera esperando noticias ni tomando café, junto con la luz se derrumbaba nuestro ánimo. Fue allí cuando la enfermera de la tarde dijo que no veía que estuviera tomando nada, que sólo chupeteaba un poco y que ella necesitaba saber cuánto tomaba porque se estaba deshidratando. Preguntó cómo y cuánta mamadera tomaba y le dijimos que no tomaba nunca. Nos miró como a extraterrestres. Le dije que me podía sacar leche para darle en la mamadera, para realizar esa verificación. Hacía unas horas, entre todo lo que había recogido de casa mi marido, estaba el sacaleches, por si hacía falta. Voy al baño par estar más tranquila, comienzo la extracción, no salía nada. No puede ser, si estaba extrayéndome leche cada vez que lo necesitaba con mucha facilidad, y a veces me sacaba sólo para descongestionarme un poco, porque tenía muchísima. Pero no salía nada. Y ahí sí me derrumbé.
¿Cómo no tenia leche cuando mi hijo más lo necesitaba? No podía ser posible. Hasta ese momento poder amamantarlo nos había sostenido. Él se alimentaba y encontraba consuelo. Y yo también. En medio de su sufrimiento, tenía algo para darle. ¿Y lo perdía ahora? No podía ser. Era desesperante. Pasaron quince minutos, volví a intentarlo, y nada. Lo intenté con él mamando de un lado, y tampoco. Además su succión era menos vigorosa que de costumbre. Pero no hacía tantas horas que no se alimentaba. Después de todo podía no tener hambre. La enfermera preparó la mamadera. No quiso tomarla. Su boca lastimada ni siquiera podía abrirse lo suficiente como para abarcar la tetina. Entonces llegó la amenaza. Hay que ponerle suero, porque se está deshidratando. Atado a ese cable, eran mayores los riesgos de dañar su vía y que hubiera que pincharlo otra vez. Fueron varios los pinchazos.
Seguía desesperada y sin poder explicarme que pasaba. Comenzamos a revisar el sacaleches. Estaba roto. Fue un alivio. Pero también sentí mucha bronca por el dolor que la enfermera nos había sumado. ¿De dónde había sacado toda esa ocurrencia? El médico había ordenado sacar el suero porque se estaba alimentando y no lo necesitaba. ¿Cómo sabía ella que no tomaba nada? ¿Por qué había que medirlo? ¿Por qué una mamadera cuando yo estaba ahí, con él? El fue más inteligente y no la tomó. Él, aún sufriendo, fue el único que sabía la verdad. Mamá seguía teniendo leche, y la tomaría cuando lo necesitara.
Así transcurrieron los días hasta que se sintió mejor. Compramos un sacaleches nuevo, pero sólo hizo falta para descongestionar mis pechos porque mi producción había subido mucho cuando él tomó sólo mi leche. A los tres o cuatro días ya estaba comiendo como antes, y necesitaba menos. Entonces extraje un poco solamente, como para no sentirme incómoda. Y volvió a alimentarse como antes. Hasta empezó a cenar. Su piel estaba casi curada en menos de una semana. Seguía durmiendo en nuestros brazos pero ya más tranquilo y sin esas quejas de dolor entresueños.
Varios de los médicos y las enfermeras consideraron demasiado el tiempo que estaba en brazos, pero más que opinar no podían hacer. Una enfermera quiso que me retirara de la habitación y lo dejara solo en la cama –cama muy insegura para un bebé, por otra parte- para que pudieran limpiar. Él lloraba si se separaba de mí. Me dijo que era “un segundo”. Me negué. No lo dejaría solo ni “un segundo”. Era más importante cuidarlo a él que dejar el espacio cómodo para limpiar el piso. Después de todo, mis pies no ocupan tanto lugar. Se quejó con el médico. Por suerte no tuvo lugar su queja. Planeaba esperar que me fuera –lo escuché- para “echar” a su papá de la habitación. Pero el tampoco se separaría de él. Ninguno de los dos lo hizo ni por un instante hasta que tuvo ganas de volver a jugar, y sentarse rodeado de sus autitos, avioncitos y sonajeros.
Se curó antes de lo esperado. Volvimos a casa. Ya está de alta y su enfermedad es sólo un mal recuerdo. Pero sigo sosteniendo que en medio de tanto dolor, poder amamantarlo y tenerlo en mis brazos nos salvó a los tres. El lloró menos y por lo tanto sufrió menos. Su llanto era también el nuestro, así que papá y mamá también sufrimos menos. Y yo, frente a la desesperación de ver el dolor de mi hijo, sentí que tenía algo para darle. No sé si mi leche, mis pechos y mis brazos lo ayudaron a curarse. Pero sí lo ayudaron a sentirse mejor. Y a mí también.
Valoro y celebro haber llegado a esta instancia amamantándolo. No haber escuchado a los que creían que ya no hacia tanta falta. Que daba igual o que incluso estaba demás. En estos ocho meses amamantar a mi hijo fue muchas veces cansador y exigente, es cierto. La mamadera, que crea bebés más independientes, dicen por ahí, a las únicas que independiza es a las madres. Los bebés dependen de la mamadera. No me parece mal que una mujer no desee relacionarse con su hijo de este modo. Si amamantar es una obligación el placer queda de lado. Pero sin duda me parece mal que se desaliente y critique a la que quiere hacerlo. Además, mi hijo con sus siete meses y medio era bastante pequeño todavía. Me sorprendió que a algunos les pareciera demasiado tiempo. Que por no tomar mamaderas con leche de fórmula fuéramos vistos como un fenómeno. No fueron todos. Pero sí los suficientes como para hacernos pasar algunos malos ratos. Y para contradecirse con los afiches que promovían la lactancia materna, apenas a unos pasos del microondas que la citada enfermera utilizó para calentar la leche que mi hijo no quiso.
Del mismo modo que en los momentos más difíciles nos sostienen los afectos –y nosotros tuvimos muchos, por suerte-, en ese momento tan difícil la lactancia fue nuestro sostén. Fue alimento. Fue afecto. Fue mutuo consuelo. No había motivo razonable para renunciar a ello.

Por qué doy de mamar, por Myriam Moya Tena

Yo no doy de mamar porque lo recomiende la OMS, ni porque sea lo mejor para mí, ni para prevenir la osteoporosis, ni en su momento porque quisiera evitar la depresión post-parto, ni para que mi bebé esté más sana que otros o prevenga ciertas enfermedades en el futuro.
Yo no doy de mamar para oponerme a las hermanas que dan biberón, ni para ganarle ninguna batalla a la leche de fórmula, ni porque sea una moda o no esté de moda y me guste ir a la contra.
Yo doy de mamar porque desde que te concebí Zambra estoy enamorada de ti, porque 16 meses después de tú nacimiento sigo sin encontrar otra manera más hermosa de decirte que te quiero, que estoy aquí para ti cada vez que me necesites.
Yo doy de mamar porque me da la gana, porque me sale de la teta, porque me parece una simbiosis increíble la que hemos logrado, porque jamás me sentí más productiva, ni más nutritiva, ni más receptiva, ni más recíproca, ni más tuya, ni más mía.
Yo doy de mamar porque me hace feliz, porque te hace feliz, porque me permite bailar contigo en la quietud del atardecer, en la penumbra de la primera hora del día, bajo la rabiosa energía de la luz del sol o en el cobijo de la Sombra (la real y la propia).
Yo doy de mamar porque la naturaleza está ahí, porque no necesito controlar nada, porque me permite reencontrarme con generaciones de mujeres dentro y fuera de mi familia, porque estoy re-naciendo y es tan hermoso.
Yo doy de mamar porque es algo vital, mágico, irrepetible, porque no ha sido un camino fácil pero ha valido la pena, porque hemos aprendido mucho juntas: yo de ti y tú de mí.
Yo doy de mamar porque soy tenaz, testaruda, cabezota, perseverante, capaz, porque soy lúbrica e intuitiva, porque con mi leche te trasmito la energía femenina que va de madres a hijas de generación en generación: el río de la vida.
Yo doy de mamar porque existen las jeringas y los sacaleches y los cirujanos expertos en frenillos submucosos y los antibióticos y los probióticos y las IBCLCs y la fuerza del grupo… y una voz amiga detrás de un teléfono, gràcies maca.
Yo doy de mamar porque hay un hombre que completa el triángulo, un gran padre que no tiene celos, un compañero de vida que apoyó mi decisión cuando fue cuestionada, que ha comprendido, que ha otorgado, que ha sido mi hombro en los momentos bajos, mi Dj, mi “amo de casa”, mi cocinero, mi enamorado, nuestro proveedor de Futuro.
Yo doy de mamar porque existe el Jazz, el Blues, porque mis senos han fluido durante horas escuchando la aguja arañar el vinilo, porque Ladies Sings the Blues, porque amo la noche y dormirte cada día al pecho es un gustazo y no una rutina.
Yo doy de mamar porque mis tetas son hermosas, increíbles, invencibles, porque no tienen vergüenza alguna de amamantarte libremente cuando lo necesites, estén donde estén.
Yo doy de mamar porque cada vez que me buscas en el lecho me siento tan loba, tan fuerte, tan mujer, tan madre, tan libre, tan yo…
Gracias por existir hija mía, por lucharte el inicio de esta lactancia junto a mí, por disfrutarla, por seguir haciendo posible tanta felicidad, te amo, estoy aquí, estás aquí... ahí fuera, el mundo a nuestro alrededor, gira, gira.

Podeís pasar a pedir disculpas, por Carlos Costa Portela (un papá)

Me dirijo a vosotros, a esos que nos decíais que, si un niño duerme con sus padres, después no va a querer dormir nunca solo. Aprovechasteis el puerperio para decirnos eso, pero acertamos no haciéndoos caso. Cuando queráis, podéis pasar a pedir disculpas.
Me dirijo también a los que decíais que si un niño juega siempre con sus papás, después no va a saber nunca jugar solo o no va a saber jugar con otros niños. Cuando queráis, podéis pasar a pedir disculpas.
Y también me dirijo a los que decíais que si a un niño se le ofrece siempre la teta, va a estar colgado de ella siempre. Cuando queráis, podéis pasar a pedir disculpas.
Ya que estamos, me quiero dirigir también a los que decíais que llevar a un bebé colgado de un fular o de una mochila era perjudicial para él. Cuando queráis, podéis pasar a pedir disculpas.
Quiero recordar también a los que nos decíais que si un niño no bebe agua y solamente toma teta, se deshidratará. Cuando queráis, podéis pasar a pedir disculpas.
Lo dicho, cuando queráis. Pero, por favor, no todos juntos.
Y, lo más importante, no volváis a decir esos ¿razonamientos? a ninguna madre más. Por favor.
Quiero aclarar una cosa final: por supuesto, no escribo esto a modo de venganza, porque esto no era ninguna competición. Lo escribo sobre todo por lo que apunto en mi anterior párrafo: dejad que cada papá y mamá críen a sus hijos. Sin juzgarlos. Sin presionarlos. Sin intentar ponerlos en una duda constante sólo por atreverse a pensar por sí mismos , o por tener la suficiente humildad como para consultar en libros lo que muchos dan por sabido.
Si esto sirve para que un solo papá o mamá, en su lucha contra él a veces hostil entorno de los primeros años de vida de su hijo, se sienta más apoyado, me doy por enormemente satisfecho y feliz.

La danza del amor, por Lorena Cormín

El extiende sus brazos deseoso de ser abrazado. Ella entiende su pedido y comienza la danza del amor… entrecruzan las miradas, intercambian sus fluidos, un aire dulce envuelve el ambiente, huele a vainilla, canela, azahar… el aparta su mirada un instante, recorre sus lunares, le gusta mucho mirarlos, tocarlos, casi memorizarlos.

Los dos están extasiados, sienten que el tiempo se ha detenido en ese momento y desean que así sea para siempre. Su mirada vuelve hacia ella, sonríe, sonríen.

El todavía no sabe hablar, pero en sus ojos puede leerse: gracias por tu leche, gracias mamá por darme la vida cada vez que te la pido.

Anecdotario de la Lactancia, contado por las mamás. Recopilación de Jorge para la Red Lacmat sumada a las mías.

Quería compartir con ustedes lo que pasó hace un ratito, mientras estaba tomando sol en el jardín y Joaqui jugaba al lado con su piletita. De pronto se me sube a upa y me pide teta. Mientras está mamando, los dos tirados al solcito, tuvimos el siguiente dialogo:
YO: ¿Está rica la teta?
JOAQUI: (asiente con la cabeza, sin dejar de mamar)
YO: ¿A qué tiene gusto?
JOAQUI: (sacando apenas la boca del pezón) A leche
YO: ¿No preferís tomar la leche en vaso?
JOAQUI: (niega con la cabeza)
YO: ¿Porqué?
JOAQUI: (me mira sin responder, sigue mamando)
YO: ¿Qué tiene la teta que no tenga el vaso?
JOAQUI: (con una enorme sonrisa) A MAMÁ!!!
Josefina

Los otros días estábamos con mi cuñada en la pileta, y mi sobrino de 1 año y medio se puso a llorar y decía "fría", "fría", no quería tomar la teta porque la tenía fría luego del chapuzón que se dio en el agua.
Mi hija de 6 meses piensa que el ombligo es otra teta, y va con la boca abierta desde lejos a quererla tomar. También hace lo mismo con la tetilla de mi marido... muy cómico...
Mi sobrino le quiere tomar la teta a la perra, pide que lo pongan abajo y dice "teta" "teta", y se mata de risa, lo hace como chiste pero nunca se nos hubiese ocurrido que se le pasen esas cosas por la cabeza.
Mercedes´

La madre ya tenía varios controles con su niño y había venido con el marido. Él al parecer era un compañero ideal y que apoyaba en todo la lactancia. Una maravilla la parejita.
El bebé era el primero de la pareja.
Llega ella un día sola, se estaban separando. Aún andan en lo mismo...
"Doctora hace tres día que no tengo ni una gota de leche dice",
"Pero que no puede ser" le digo yo,
La verdad es que andamos mal con mi marido, y anteayer fue mi cumpleaños, y todavía ni mis hijos me han saludado (ya lloraba)
Bueno, bueno que los cumplas feliz (le canté y le di un abrazo).
Al rato viene a hablar con el Asistente Social y me hace llamar:
Dra mire lo que me pasó: y sus dos pechos eran una fuente que manchaba su ropa...dice ella: yo creo que fue su abrazo..., encima cuando volví a casa mi marido le estaba dando un biberón a Emanuel.
No se si será mi abrazo o el odio que le dio ver como el padre aprovechó la situación de su ausencia, el asunto es que entre dimes y diretes llegó a los 6 meses con pecho exclusivo.
YO NO CREO EN LAS BRUJAS PERO QUE LAS HAY, LAS HAY...
(en realidad creo que está tan vinculado lo afectivo con lo endócrino y la lactancia, he tenido varios casos en que se quedan sin leche porque se muere algún ser querido)
Se ve que la tristeza es mala para todo...sobre todo para la secreción de Ocitocina.
Con cariño y que empiecen bien el año por España.
Mary de Neuquén

Pues hace unos días que Júlia (19 meses y medio) mamaba con un osito winnie en la mano, de repente se suelta y dice "uini teta" y me pone al osito en la teta...
Inma

Max (12 meses) también lo hace, tiene un conejo y un marinerito y también los pone a tomar teta.
Mariana

Un día de noche, mis dos hijos estaban en cama para dormirse y el pequeño, Alejandro, de 2 años lloraba y el mayor de 4 y medio, Jacobo, le decía al pequeño: "Alejandro, no llores, toma tetita" y se descubrió la teta ofreciéndosela a su hermano para que durmiese porque eso era lo que me veía hacer a mi cuando lloraba y luego dejaba de llorar y dormir. Lo malo es que Alejandro no aceptó la tetita de su hermano y fue la de su mamá la que le tranquilizó. También juegan con animales, p.e. un elefante y le ponen a la cría a la teta y le dicen "toma tetita"
Mª Dolores

Giuliana tiene 10 meses y medio ya hace un tiempo se dio cuenta que además de servirle para comer le sirven para jugar. Es así que después de satisfacer su hambre/sed/mimo cuando vuelvo de trabajar mira seria el pezón, lo aprieta con sus deditos en pinza y se tira leche en la cara. Después de la sensación mojada me mira y se ríe, como si fuese picardía intencionada. Otras veces toma apenas unos segundos de cada pecho, se detiene, los mira y así alterna más de 20 o 30 veces.
Saludos! Carla

Bueno, mi hijo en este momento después de mamar antes de dormirse se queda abrazado a la teta y empieza "mi amor, tetita" y le da besitos. Y por supuesto me pone a su león de peluche a la teta de la que no está mamando para compartir con él, o me dice que la otra teta es para el hermanito que quiere (tiene 29 meses).
Carmen

A nosotros nos han sucedido varias, entre ellas que mis hijos me han traído a sus carros, hombres araña, bob el constructor y grúas para que los amamante, pero una de las mas graciosas es una vez que estábamos todos viendo la tele, y Ani estaba mamando, quedándose dormida. Álvaro el de 3 años anuncio: "mama quiero tu titia...", así dice cuando quiere mamar, y yo le respondo, "espera un poquito para que tu hermana se duerma bien", y el dice, "no, la quiero ahorita" Mi esposo interviene y le dice: "Ven Álvaro, yo te doy mi titia" (para ver que cara pone) y Álvaro le responde: "No, la tuya esta muy peluda" JAJAJAJA!
Ana, José, Álvaro & Ani

Era 28 de febrero, día de Andalucía. Yo embarazada de 7 meses con mucha barriga y mi hija de dos años, sentadas en un auditorio para celebrar el día de Andalucía. Silencio, el alcalde va a hablar. Silencio. Mi hija de pronto grita muy muy fuerte:"MAAAMAAAAAAAA TEEEEEEEEETAAAAAAAA", se oye en todo el auditorio, todo el mundo se vuelve hacia mi (yo colorada, Carmen shhhhhhhh, espera, ahora) Encima llevaba un peto que no había manera entre la barriga de sacarme la teta discretamente. Total que la convenzo y se le olvida por un momento de la teta.
El alcalde termina. Silencio, el director de la banda se pone de pie, van a interpretar el himno de andalucia. Silencio. Mi hija: MAAAAAAAAAMAAAAAAAAAAAAA TETAAAAAAAAAAAAAA. ¡ay que vergüenza!. Carmen que grita mas fuerte mama teta, ay, me tengo que ir corriendo hasta que al final en la calle como pude le di su teta, y cuando terminó de nuevo pa dentro, a seguir disfrutando de la fiesta, todo el mundo me mira sorprendido.
Un beso, Vicky

Ahora, leyendo algunas otras situaciones curiosas de la LM me he acordado de algo que también me encanta: mi hermana y yo fuimos madres casi a la par, nuestras hijas se llevan apenas 4 meses, una tiene 25 meses y la otra 21, pues aunque al principio les da siempre un poco de reparo, acaban las dos intercambiándose las tetitas de mami-tía, primero les da como vergüenza y después acaban tronchándose de la risa, nosotras les llamamos las "hermanas de leche"
Un beso, Pili

Hola,
Hace un par de veranos, amamantaba a mi hija en un pueblo cuando se me acerco Ana, una niña rumana que había sido adoptada hacia poco por una familia del pueblo. Empezó a hablar conmigo y a preguntarme intrigada que hacia mi hija, le dije que tomaba mi leche. Se quedo pensando y me preguntó "¿tu leche es de vaca o de soja?"
Un abrazo, Ibone.

Hola, Mi nena Andrea, que tiene 2 años y medio y que sigue mamando com mucha frecuencia ha estado poniendo a sus muñecos y peluches a SU teta desde antes del año. Es muy simpático y causa risas tiernas en el grupo de apoyo cuando se trae algún "bicho" al grupo y lo amamanta.
También tiene una particular postura que le gusta mucho y que hemos bautizado la postura del "baifo" (en Canario es un cabrito chico) ya que quiere que yo esté de rodillas y ella mama de pié o de rodillas. Esto lo hace sobre todo en el grupo de apoyo cuando estoy en plena faena ayudando a una mamá con el pecho o dando un masaje etc. lo cual crea una imagen muy graciosa: mamá en grupo con las tetas al aire y bebé chiquitito a la teta y conmigo manipulando... y mi nena encanchada a mi teta por un costado...
Anécdotas miles.... como cuando estamos en un restaurante y ella mama y se acerca el camarero o alguien y dice: ay que linda duerme... Y la nena se "desengancha" y le mira muy seria y le dice " No estoy durmiendo. Estoy bebiendo Tutti" (en sueco teta es tutte y ella lo llama tutti). La cara del que se ha acercado es todo un poema.
Y para terminar cuando estuve haciendo una charla/anuncio de fin de jornadas ante un público de unas 100 personas de repente viene "una cosita" corriendo, me levanta la blusa y se "enchufa" allí mismo...
Un beso, Patricia

No me resisto a contar una anécdota que compartió con nosotras, una pareja que como veréis "llevan muy en familia lo de la lactancia":"Es una pareja que tienen dos pequeños, al primero lo amamantaron mucho tiempo y ahora tienen una pequeña de menos de un año, que mama y se cría "superolliza"... Se fueron a una boda dos días, a 500 Km, de donde viven y dejaron a la pequeña lactante con una abuela; la madre se llevó un sacaleches para sacarse leche en momentos de apuro. Poco antes del banquete al intentar sacarse, vio que el sacaleches no funcionaba y recurrió al marido para que le "sacase un poco" y allá que se puso él...el caso es que según nos contaba él, le quitó el hambre y casi no pudo disfrutar de los manjares de la boda, no paraba de decir que no le extrañaba como estaba su pequeña, que aquella poca leche le llenó un montón y que se le repitió muchísimo...". Creo que los" buchitos" de nuestra leche llenan un montón y a algunos les inhibe el apetito de otras cosas, pero como muy bien dicen, todo llega ellos/as buscan otras fuentes de alimentos cuando las necesitan, cada uno/a en su tiempo y forma...
Helena

Mi hijo estaba un día mamando, tendría unos 11 meses, y de pronto deja la teta y se pone a aplaudir. Después de unas cuantas palmitas continuó mamando. Yo muerta de la risa, pensaba qué había comido ese día que tan buena estaba haciendo la leche!!
Besos, Mcarmen

En mi grupo de apoyo se dan muchas situaciones "curiosas" para la mayoría de la gente: si una de nosotras no está en la sala y el bebé llora siempre hay una "teta amable" dispuesta para alimentarlo. La última fue cuando una nena de 9 meses pululaba gateando por la sala y de pronto se quedó mirando la teta al aire de una de mis compañeras, que su hija había abandonado un par de minutos antes para ir a jugar. Acto seguido se puso de pie y comenzó a mamar tan feliz. Su madre la llamó y le ofreció su teta, a lo que la nena se rió con picardía y siguió mamando donde estaba. Ni que decir tiene que nosotras también nos reímos.
Un saludo. Ana

Pues yo, gracias a mi hijo, le he dado de mamar a todos los superhéroes conocidos, Superman, Batman, Spiderman... vamos que ni en mis mejores sueños ;o) je je
Sofía

Pues mis hijos nunca me han traído para que les diera de mamar a ninguno de sus muñecos o animales de juguete............. curiosamente solo me han traído sus coches, camiones, autobuses, trenes...................... decían que así corrían más.......................... yo les preguntaba que se suponía que eran mis tetas y me contestaban que "tetagosolineras"................................;-)
Eulàlia

Mi hijo de casi 22 meses es amamantado primos, tíos y abuelos insisten en llamarlo "ternero" a veces con tono despectivo y mi marido siempre les dice -medio en chiste y medio en serio- que en cualquier momento habrá venganza, y la hubo!!!!!
Antes de la cena de navidad, todos en el living, mi papá mira televisión y en eso aparece un enorme par de lolas. Ante los comentarios generales mi hijo los mira serio, se para frente a mi papa y por primera vez dice dos palabras juntas: "abu tenedo".
Mairene

El hijo de unos amigos, con 3 años, miraba alucinado como mamaba mi hija de 6 meses. Él fue amamantado hasta los 3 meses, y no tiene hermanitos ni primos menores a los que viera mamando asiduamente, así que no terminaba de entender qué estaba pasando allí. De vez en cuando me preguntaba: "¿Qué hace?", y yo: "está comiendo". Al rato de nuevo: "¿Qué hace?", "está comiendo", "¿y que come?", "come leche"... Miraba a su madre con cara de "hay algo que no me cuadra", y después de un buen rato observando a mi hija mama que te mama, sonríe y dice muy contento: "¡Noooooo, no come leche!, ¡¡¡¡te come a ti!!!!!" Por fin, misterio desvelado :-)
Myriam.

Pues mi hijo ya tiene 6 meses. Hace 2 días que empezamos a ofrecerle algo de puré de verdura y algo de fruta. De momento lo acepta estupendamente, pero tiene muy claro cuándo ya no quiere más: entonces se empieza a chupar el puño con frenesí mirándome fijamente a los ojos, hasta que le pongo a la teta y sonríe abiertamente. Parece mentira que en sólo dos días ya sepa pedir el postre, je, je...
Esther

Malena cumple en febrero 5 años y aun no se ha decidido a dejar la teta. Así que yo ya llevo 5 años leyendo, oyendo y hablando de lactancia materna. Y desde hace algún tiempo, tengo las conversaciones sobre lactancia materna más interesantes con Malena. Porque las que damos, mucho hablábamos pero ¿y los que toman?Yo pregunto -¿que te gusta más la leche de vaca con cola-cao o la mía? -"la tuya" -¿y a que sabe? -"A limón..., a fresa, a chocolate..." -Pero Malena, la leche de la teta ya se va a acabar... y Malena responde: -No, si yo chupo no se acaba...
El día de reyes su abuela se enteró de que aun sigue tomando la teta y le dice: -Pero Malena, vas a ir a los novios y aun vas a tomar la teta. Y Malena responde: -Mi novio también toma la teta.
(Por cierto que la abuela dice esto desde que Malena tenía 6 meses)
Un saludo
Luisa Ferrant Mámoa-Coruña

Esta mañana, mi hija de 4 años y cinco meses, que fue destetada a los 27 meses, tuvo una conversación conmigo:
Estando yo acostada boca arriba, ella me pidió tomar teta, aunque no se animaba porque se reía y decía que no es un bebé, finalmente intentó tomar. Claro!, ya casi ni recuerda la succión, por lo que intentaba tomar como si se tratara de un sorbete, y con sus manos hacía movimientos como para exprimir el pecho. Abandonó el esfuerzo diciendo que no salía nada. Entonces me pregunta:
- ¿por qué no hay más leche?
A lo que yo le respondo que no tengo un bebé que siga tomando.
Se queda pensando y dice:
- ¿Entonces para qué tenés tetas?
Le digo que soy una señora y que las señoras tenemos tetas.
Me pregunta:
- ¿Es por si tienen otro bebé?
Claro, le digo.
Nuevamente se queda pensando y me dice:
- pero vos no tenés otro bebé.... vamos a llenarla con leche de vaca.
Paola

Cuando nacieron mi 3era y 4ta niñas, las hermanitas en ese momento hasta entonces menores (ambas amamantadas 2 años), me pidieron la teta, las dos tenían 6 y 7 años al nacer sus hermanas. Yo les di porque los libros que había leído decían que seguramente la probarían y les daría impresión y no pedirían más, pero así no se sentirían rechazadas. La cuestión es que las dos opinaron que era lo más rico del mundo y me propusieron (con años de diferencia) tomar el pecho cada vez que el bebé tomara!, yo como sabía nada de la lactancia en tandem para ese entonces, las convencía con el argumento de la falta de dientes del bebé y nos quedábamos tranquilas.
Una vecinita de 2 años, también amamantada, al ver a mi gordita Samanta de 6 meses tomar el pecho, venía a ofrecerle chocolates, galletas, lo que tenía en la mano, con su mami le explicamos que Sami tomaba el pecho y que yo le pasaba lo que comía con mi leche. A partir de ahí, cuando venía de visita me daba los chocolates y galletas a mi y me decía "son para Sami".
Alejandra de Neuquén.

Mi hija tiene 22 meses.
Cuando sale del baño y se tumba con placer en la toalla le decimos:
"qué fresquita te has quedado, qué gusto, ¿verdad?"
Cuando hace frío y la arropamos con la manta: "qué calentita estás ahora ¿eh?"
El otro día le pregunto
¿a qué sabe esa teta?... ella se medio suelta y dice
"Fiquita"
coge de nuevo su teta y le pregunto ¿y esa otra?
"Calentita"
¡¡¡Qué placer!!!
Un abrazo a tod@s los que compartís esta hermosa pasión
Patricia, España.

Quería compartir una experiencia muy tierna que me ha ocurrido con mi hijo de 27 meses, Guillem.
Siempre que quiere mamar por la noche me dice: “mamá, tetita…” y cuando se la acaba me dice “la ot’a”, siempre en voz bajita... imitando mi tono de voz cuando está de noche y estamos durmiendo.
Ayer por la noche yo estaba tumbada de lado mientras le daba del pecho que quedaba más arriba. Cuando lo acabó dijo “la ot’a” y cogió la que quedaba a ras de la cama. Cuando acabó dijo de nuevo “la ot’a” y empezó a buscarme otra teta por detrás del brazo hacia la espalda, jajajaja!!! Me buscaba una tercera teta!!!.
Un beso a todos y buen verano.
Sofia Je, je

A mi hija le pasa algo parecido, como le encanta tocar la teta libre mientras mama para quedarse dormidita, cuando estoy en esa posición y le doy el pecho que queda más arriba comienza a buscar el pezón por la espalda, cuando ve que no lo encuentra pide cambio de teta, y así poder mamar de una y toquetear la otra hasta que le entra el sueñecillo. Creo que está más enganchada a tocar teta que a mamar, jeje...
Saludos Noemí

Jajaja!!! Joaqui ya se destetó, pero cuando aún mamaba, como yo tengo un lunar grande en un costado de la espalda, en más de una oportunidad lo agarró como si fuera un tercer pezón, y no saben lo difícil que fue convencerlo de que de ahí nunca sacaría ni una gota de leche!!! :-D
Jose

Ja ja ja! mi hijita Lola, de 18 meses, le pide teta al abuelo que tiene un lunar grande en el cuello! y el abuelo le dice que él no tiene teta, pero ella insiste señalando el lunar de su cuello y repite: teta abu, teta!
Ale.

El fin de semana pasó algo tan bonito, que a personas como tú y las del foro se las tenía que contar porque sé las valorarán más que otros. Estaba viendo televisión con mi hija de seis añitos, un programa de nacimientos de bebés. Y de pronto se ve a la mamá de un recién nacido preparar un biberón para alimentarlo. En ese momento mi niña me mira extrañada y me dice "mami, por qué le da mamadera y no pechito?. Sobretodo él, que es tan chiquitito".
Me emocioné tanto, porque significa que ha entendido. A ella le di el pecho hasta los 2 años y medio, pese a los prejuicios de muchos. Y ahora tengo un bebé de 10 meses, al que pretendo darle pecho hasta que él quiera (aunque trabajo, corro todo el día para darle su pecho y dejarle leche).
Eso quería compartir, la alegría de que mi hija ya sepa lo importante de la lactancia.
Saludos,
Melissa Inostroza

El perro, el gato y la gallina, por Carlos González, Pediatra

Picoteaba un día una gallina
entre unos desperdicios de cocina
cuando le sobrevino un deseo urgente
de alzar la vista al frente
y caminar con paso vacilante
(el cuello para atrás y para adelante)
hacia un montón de paja allí dispuesto.

Cacarea, se sienta, se menea,
pica, repica, suplica, tuerce el gesto,
se levanta, se vuelve, cacarea,
puja, empuja, apretuja y pone un huevo.

Un gato, que de todo fue testigo
(aunque el suceso no era nada nuevo)
reflexiona, lamiéndose el ombligo:
"A las puertas del siglo XXI,
y que aún pongan los huevos de uno en uno!"
No alcanza a comprender su alma felina
que una simple gallina,
no sabiendo de ciencia, ni de oficio,
sin el auxilio de gente preparada,
ni acceso al beneficio
de la moderna técnica avanzada
esté a poner un huevo autorizada.

Se acerca el gato a un perro que dormita
al sol junto al corral
y al oído unas frases le musita
en tono coloquial:
"¿Se ha fijado, colega
en cómo pone la gallina, ciega
al peligro, sin método ni nada?
Hemos de poner fin a un sufrimiento
que hace de las gallinas instrumento
de la naturaleza desatada."

"Tiene razón", responde el aludido,
"que es la puesta una empresa complicada
para hacerla en un nido.
Hay que abrir un centro veterinario,
a modo de huevario,
en el que sea la puesta controlada
y el huevo por expertos atendido."

Buscar deciden, pues, a la gallina
que a la puesta parezca más cercana,
y resulta ser tal la Serafina.
El gato le pregunta: "Dime, hermana,
¿no notas de algún huevo la venida?"
"Nada noto" — "¡Es puesta retenida!"
"Hemos de proceder sin dilación.
Estírate para la exploración."
"¿Me siento así?" — "¡No, tonta, boca arriba!"
Procede a desplumar el perineo
(¡qué vergüenza!). "Colega, ya lo veo.
Con una lavativa
y una infusión de hormonas adecuada
habremos de inducir ahora la puesta;
y una vez dilatada,
hacer palanca con una cuchara
y recoger el huevo en una cesta."
(Hubo de dar el gato una tajada,
porque, si no, no entraba la cuchara.)

Ya se extiende la voz: ¡Por fin la ciencia
da respuesta a este problema diario!
Las gallinas, con suma diligencia
acuden al huevario.
Y es fama que de ciento que allí ponen
son las cien boca arriba desplumadas
las noventa tajadas,
las cincuenta inducidas, cuarenta
instrumentadas, y algo más de treinta
salen con un buen corte en la barriga.
Tan sólo una recela: nuestra amiga
que iniciaba esta historia.
Porque es gallina vieja, que ya ha puesto
mucho huevo en la vida, y todo esto
le huele más a esclavitud que a gloria.

¿No ha de tener mi cuento moraleja?
Hela aquí: Mujer, no seas gallina,
y si lo eres, sé gallina vieja.
Pregunta al que entusiasta te aconseja
métodos tan científicos y nuevos.
"¿Ayudas tú en verdad a la gallina,
o sólo vienes a tocar los huevos?"

La Difunta Correa, por María de Hoyos, antropóloga y mi cuñada

Cientos de botellas con agua son dejadas diariamente en los santuarios dedicados a la Difunta Correa que se encuentran en pequeños altares, oratorios y nichos en todas las rutas del país, desde Jujuy a Tierra del Fuego. Agua para una mujer que murió sed en medio de un desierto de arena y piedra allá por 1841.
Cuenta la historia y la leyenda que cuando su marido fue tomado prisionero en medio de los conflictos entre unitarios y federales, Deolinda Correa con su pequeño hijo en brazos partió en su búsqueda bajo el calcinante sol de la "travesía sanjuanina" (como denomina a este desierto Domingo F. Sarmiento en su obra Recuerdos de Provincia). Pero la sed y el cansancio pudieron más que su voluntad, y murió en las cercanías de Caucete. Dicen que antes de morir invoca a Dios para que salve a su pequeño hijo. Y el milagro se produjo. Tres días después, unos arrieros atraídos por el llanto de un niño descubren el cadáver de Deolinda y al pequeño alimentándose de los pechos milagrosamente vivos. Los hombres le dieron sepultura y se llevaron al niño. Años más tarde, otros arrieros que estaban buscando infructuosamente unos animales perdidos, al ver la tumba imploraron su ayuda y la Difunta respondió al pedido. Así comienza un culto que lleva casi 160 años y que continúa creciendo.

El Santuario Principal
En Vallecito, en medio de un desierto de arena y piedra se encuentra su Santuario Principal a un costado de la Ruta Nacional Nº 20, km 62 en el Departamento de Caucete, que une la ciudad de San Juan y las provincias de La Rioja y Catamarca.
El Santuario posee, al pie de un cerrito, un total de 15 capillitas (habitaciones de 5 m por 3 m o más grandes) desbordando de ofrendas. Todas fueron donadas por diferentes promesantes, cuyos nombres figuran en placas sobre las puertas de entrada. Supuestamente, una de ellas, que contiene los restos de Deolinda Correa, tiene una gran escultura con la Difunta con el niño. En el resto de las Capillas existen igualmente reproducciones de esta imagen en cuadros, estatuillas o estampas, acompañados en todos los casos con distintas imágenes de Vírgenes, crucifijos y santos oficiales (San José, San Cristóbal, San Francisco y San Cayetano son los más representados).
En general en todas las Capillas hay innumerables objetos agolpados y mezclados: trenzas de cabellos, relojes y radios antiguas y modernas, cuadernos escolares, yesos, exvotos de metal que hacen referencias a órganos o partes del cuerpo humano (corazón, hígado, una pierna), collares, infinitas cartas, ropa del primer hijo, chupetes, anillos, muñequitos, bastones, autitos que representan diferentes marcas, camiones con leyendas y ómnibus con el nombre de la empresa etc. Objetos de valor afectivo o económico, desde muñequitos de peluche hasta automóviles y joyas.
Un párrafo especial lo constituyen las fotografías: millones de ellas, desde principio de siglo, en blanco y negro y en color, con las personas retratadas con ropas que evidencian el paso del tiempo y de las modas y en diversas circunstancias de la vida: casamientos, bautismos, cumpleaños, varias fotos de un niño en distintas etapas de su desarrollo, imágenes que hablan de un antes y un después: enfermos y recuperados; con muletas y caminando. Fotos de casas terminadas, negocios, equipos de fútbol y de otros deportes. Imágenes de distintos momento en la vida de una familia: cuando se casan, inician la casa, la casa terminada, el nacimiento de los hijos, la adquisición de un vehículo y otras.
Los momentos de más afluencia de visitantes se produce en Semana Santa (aproximadamente 50.000 personas), para el “Día de las Animas” (es cuando se ve la mayor cantidad de gente caminando desde lugares lejanos), la Fiesta de los Camioneros, y la Fiesta de los Gauchos. Estas últimas sin fecha fija, se realizan en épocas de buen tiempo (verano, hasta marzo), ya que se congrega mucha gente y las fiestas duran varios días al aire libre. Los camioneros se reúnen en la ciudad de San Juan y hacen una caravana que, al llegar a Caucete, empiezan a tocar bocina hasta arribar al Santuario. Contratan grupos conocidos de música y se elige el mejor camionero y también una reina.
Debido a la masiva afluencia de visitantes, entre creyentes y turistas, frente al Santuario se han levantado varios bares y restaurantes, un hotel y una veintena de negocios que ofrecen recuerdos de la Difunta como estatuillas en su clásica postura (recostada, cara al cielo con el niño en uno de sus pechos, en medio de un paisaje árido), estampas, medallitas cintas rojas con la frase "Difunta Correa protege mi..." y a continuación "mi hogar" o "mi familia", "mi trabajo", "mi salud" y las posibilidades incluyen todas las marcas de automóviles y motos posibles. Estas cintas, que suelen colgarse de los espejos, son bendecidas junto con el auto en cuestión por un sacerdote en la Capilla del Carmen construida recientemente en Vallecito. También una línea de ómnibus hace el recorrido de y hasta la ciudad de San Juan varias veces al día, y existen paradas de taxis y remises.

Difusión del Culto
Se considera que los arrieros y luego los camioneros fueron los primeros difusores del culto a la Difunta Correa y que habrían levantado pequeños altares, oratorios y nichos en todas las rutas del país, desde Jujuy a Tierra del Fuego, en los cuales se dejan botellas con agua. Hemos podido constatar la presencia de dichos lugares de culto en rutas nacionales, autopistas, en el bosque de La Plata, en la Plaza de los Andes en plena ciudad de Buenos Aires y, muchos de estos lugares adquieren dimensiones de templos como el de San Andrés de Giles (Buenos Aires), Río Gallegos (Santa Cruz) y Río Grande (Tierra del Fuego).

La Cosa, por Janis Honea. Traducción: Verónica Garea, de “The Compleat Mother” Octubre 97. Ontario Canadá.

En otro planeta, un hombre joven se preparaba para su primer encuentro sexual. Estaba nervioso, porque nunca había hablado con alguien que hubiera tenido éxito. Decidió preguntar a algunos amigos sobre sus experiencias.

-"Quería hacerlo, de verdad! " dijo uno, pero mi doctor me dijo que mi pene era demasiado pequeño.”

-"¡¿En serio?!" interrumpió otro. "¡Mi doctor dijo que el mío era demasiado grande!"

-"Yo también quería, pero resulta que no tuve suficiente para satisfacerla." dijo otro.

-"¡Yo nunca quise! ¡Es tan asqueroso! Me sentiría como un animal o algo así. Yo sé que el pene es lo mejor, pero todas las mías fueron excitadas artificialmente y siempre estuvieron contentas y satisfechas.” dijo el más viejo del grupo.

-"¿No te divorciaste siete veces”? preguntó el hombre joven.

-"Sí, pero no tuvo nada que ver con eso” dijo.

-"Me dijeron que hay que hacer algo para que haga más resistente antes de usarlo. Ya saben, frotarlo con una esponja vegetal o algo así” dijo un amigo.

-"Y no la podés dejar más de un par de minutos al principio, o te vas a lastimar.”

-"Mi primo me dijo que duele un montón. Tuvo grietas en el pene, y sangraban. Sólo duró un par de días. Gracias a Dios que hoy en día tenemos alternativas,” dijo el amigo que era “demasiado pequeño”.

-"Yo tengo un amigo que lo hizo” dijo uno, casi susurrando.

-"A mi me parecía que daba un montón de trabajo. Cada vez que hablaba con él parecía que recién terminaba o que estaba por hacer el amor con su esposa. Yo le dije que seguramente no estaba satisfecha, porque si no, no lo pediría a cada rato. Le dije que necesitaba suplementar con un vibrador. No me hizo caso.”

-"Bueno, yo creo que quiero probar" dijo el joven.

-"¡Me parece bien!" dijo el amigo “muy grande”. “Pero asegúrate de ponerle un horario, porque si no te va a manipular.”

El joven estaba tan confundido que decidió consultar con su médico.

-"Entiendo tu preocupación." dijo el doctor, poniendo una mano sobre el hombro del joven. “Muchos hombres, especialmente primerizos, no pueden satisfacer las necesidades de sus mujeres con sus penes... Tomar clases, leer libros, nada parece ayudar. Pese a todos sus esfuerzos, muchos hombres no pueden. Se denomina “síndrome del pene insuficiente”. Sé que quieres probar, y creo que es muy bueno que lo hagas, pero déjame que te entregue este vibrador, por las dudas. Mira, está doblado en ángulo para asegurar que lo hagas en posición semi-vertical.”

El joven, agradecido, se llevó el vibrador a su casa y pensó en todo lo que había escuchado. Cuando llegó el momento, estaba decidido a hacerlo naturalmente.

Estaba entusiasmado y nervioso. Trató de hacer todo bien. Miró el reloj y se detuvo exactamente después del tiempo indicado. El evento fue un fracaso humillante. Su mujer estaba frustrada y enojada. No podía entenderlo. Había hecho todo lo que le dijeron que hiciera. Su amor le dijo que lo amaba y que su caricia era suficiente, y que los dos iban a aprender cómo hacerlo bien, pero la próxima vez que la vio interesada pensó, “por esta vez nada más voy a usar el vibrador. No puedo soportar la idea de que ella quede insatisfecha.”

Nadie le había advertido sobre el peligro de la “confusión de pene”. Pronto su mujer había desarrollado una preferencia por el vibrador y rechazaba completamente el pene. De alguna manera, él también lo prefería. Si necesitaba salir alguna vez, cualquiera la podía satisfacer… Y aunque le dijeron que tenía que abrazarla cada vez para promover el vínculo, cada vez se hizo más y más fácil ponerla en un rincón con el vibrador mientras él hacía sus cosas.
Era muy importante para él mantenerse ocupado. Si dejaba tiempo libre para las emociones, siempre se sentía vagamente estafado y triste. Ser un amante no era todo lo que había esperado. Quería alejarse de su esposa. Sentía resentimiento por sus exigencias y se sentía inadecuado para satisfacer sus necesidades. La cercanía que deseaba nunca se desarrolló.
Un día tomó coraje y le pidió a su amigo el teléfono de un hombre que “lo había hecho”.
-"Hola," dijo el joven. "Un amigo me dio tu número. Me gustaría tener algo de información sobre cómo hacer el amor. No pude hacerlo con mi primer amor y si alguna vez tengo otro, quisiera poder amarla yo mismo."
-"¿Qué tiempo lleva tu relación?” preguntó el hombre por teléfono.
-"Unos meses," dijo tristemente el joven.
-"¿Te gustaría hacerle el amor a tu esposa ahora? No es demasiado tarde” dijo el hombre.
-"¿En serio cree que podría?" preguntó el joven. Por primera vez en mucho tiempo se sintió esperanzado. Hablaron un rato y el hombre lo invitó a una reunión de la Liga de La Cosa. La Liga de La Cosa era un grupo dedicado a proveer apoyo e información a hombres que quisieran hacer el amor con sus mujeres. Se sorprendió al ver cuántos hombres lo hacían, y se sintió alentado por hombres que habían superado muchos obstáculos para satisfacer exitosamente a sus esposas.
-"¿Qué tengo que hacer?" preguntó el joven, ojos muy abiertos y pura determinación.
-"Lo primero es deshacerse el vibrador”. El joven no supo cómo responder. Una bola de nervios se formó en la base de su estómago.
-"No podría... "
-"Tu mujer puede protestar un poco, pero persevera. Rápidamente se va a acostumbrar a la sensación de tu cuerpo."
-"¿Y si no puedo satisfacerla? "preguntó el joven.
El líder le aseguró que aunque llevara un poco de tiempo, con práctica no debería tener problemas.
-"Bueno, ¿con qué frecuencia y por cuánto tiempo?"
-"Seguí sus señales, " respondió uno de los hombres. "Mirá a tu esposa, no al reloj."
Su mente giraba a mil revoluciones mientras manejaba hacia su casa. Pensó en todo lo que había escuchado. ¿Cómo era que nadie le había dicho estas cosas antes? Parecía tan radical, pero de alguna manera sentía que era lo correcto.
Al principio, su mujer no mostró ningún interés en cambiar. Protestó cuando le ofreció su pene. Lo rechazó. Pero con paciencia y persistencia, eventualmente lo aceptó.
Estaba sorprendido de que una vez que lo aceptó, no parecía querer dejarlo ir. Nunca se había sentido tan eufórico en toda su vida. ¡Lo había logrado! ¡Le había hecho el amor a su esposa! ¡Con su propio cuerpo! La próxima vez que su esposa pidió el vibrador, suavemente y con amor le ofreció su pene nuevamente. Protestó un poco, pero rápidamente lo aceptó. Estaba más entusiasmado que la primera vez. Había temido que fuera un golpe de suerte, pero ahora realmente creía que podía hacerlo. Para su alegría, su esposa nunca más pidió el vibrador.
La transformación en su actitud hacia su esposa fue notable. Ya no sentía rechazo por las sesiones de amor a medianoche. Sentía un vínculo con ella como nunca había sentido antes. No quería que otra gente la satisficiera, y no quería alejarse de ella. Su actitud sobre sí mismo también cambió. Se sentía confiado y tranquilo. No era inadecuado, y no era reemplazable. Le dolía penar en todos los hombres que no sabían lo que él sabía. Sentía aún más pena por sus mujeres. Mientras veía a su esposa brillar con sólo su amor su entusiasmo siguió creciendo y se hizo más y más difícil de contener. Un día, mientras conversaba con sus amigos, uno comentó sobre los últimos avances en vibradores. Discutían los méritos de la última herramienta cuando el joven dijo “Nosotros tiramos el nuestro.”
El silencio llenó la habitación.
-"¿Qué?” preguntó el amigo “muy pequeño”.
-"Tiramos el vibrador” repitió.
-"¿Bueno, qué usan entonces?” preguntó el amigo “muy grande”.
-"Le hago el amor yo mismo," dijo.
-"¿Porque querrías hacer algo así? "
-"¿No duele?"
-"Te vas a arrepentir."
-"¡Oh No! No habrás estado reuniéndote con esos fanáticos de la Liga de La Cosa, ¿no?" preguntó el amigo que “no pudo”
-"No son fanáticos,” dijo el joven con calma. “Me dieron un montón de información y estoy muy feliz con mi decisión.”
-Los hombres rieron. “En cuánto nos demos cuenta, va a dejar de afeitarse” dijo el divorciado.
-"¡Oh! O la va a dejar dormir en su cama” río otro.
-"Te pasaste” dijo “muy pequeño” dejando de reír. “Qué vas a hacer cuando la tengas que dejar por un rato? ¡Y más vale que ruegues que no empiece a morder!”
-"Prepárate para renunciar a tu vida” le advirtió el divorciado.
-"Tu cerebro se va a volver papilla."
El joven pensó cuidadosamente y sonrió. No sentía que estuviera renunciando a nada, especialmente teniendo en cuenta todo lo que había ganado.
-"Saben qué, " dijo, "creo que me gusta tanto como a ella."
-"Tu sí que eres un fanático radical. "

La Humanidad, hitos y alimentos, por Eduardo Cueto Rua, Gastroenterólogo Pediátrico

Carl Sagan ha dicho en su serie Cosmos que si toda la historia del Universo ocurriera en un año, vale decir que si el 1° de Enero ocurriera el Big Bang, a fines de Septiembre aparecería nuestro planeta y a medio día del 26 de Diciembre el protohominis que daría origen al hombre actual. He querido hacer una comparación similar, pero de la historia de la humanidad, algunos hechos importantes y de su alimentación. Hemos convertido 3.650.000 años en 365 días. En esta fantasía temporal el 1° de Enero aparecería un primate (pithecus), bípedo en la zona más austral de África, en el país del Afar (Etiopía) se lo denominaría Australopithecus afarencis, el 1° de Julio con el desarrollo del encéfalo mucho más que su ancestro caminaría por África el primer homínido, se lo llamará Homo hábilis. El 15 de Octubre el homínido haría algo genial con sus propias manos que lo separará para siempre del restos de los animales, "creará" el fuego. Nunca jamás animal alguno pudo ni podrá realizar semejante genialidad, se lo denominó Homo sapiens, bien merecida su calificación. El 20 de Diciembre caminando llegó a Europa el poderoso y temible hombre de Neanderthal, y recién el 26 de Diciembre vimos al hombre de Cro Magnon, (nuestro más preciso y directo ancestro). Todos ellos fueron cazadores y recolectores, comían pequeños animales, tubérculos, hojas y frutas. Podemos casi intuir que fueron ellos cazadores, ellas recolectoras. Hemos llegado al primer segundo del 31 de Diciembre: comienza la historia, comienza el NEOLÍTICO. A las 2 de la mañana comienzan con los cultivos y las moliendas, el hombre entierra las semillas con las que se generan nuevas frutos, ¡nueva vida!. El hombre, como un símil de semilla comienza a enterrar a sus muertos. Nacía la conciencia de un más allá, nacía la culpa. Se comienzan a escribir las distintas sagradas escrituras. A las 4 hs vive en comunidad, construyen sus precarias viviendas en torno a sus plantaciones y estaban de este modo naciendo las Aldeas. A las 8 hs el hombre hace de la ingesta de granos y semillas su mayor aporte calórico. El hombre en Europa hará la guerra y el amor comiendo trigo, en Asia lo propio comiendo arroz y en la América precolombina comiendo maíz. Aproximadamente a las 10 muele las semillas entre piedras y las humedece para facilitar su ingestión, estaba naciendo la masa. A las 14 hs. hace la primera Hogaza (engrudo calcinado) y a las 16 hs. elabora el pan negro; a las 18 hs "fabrica" quesos, sala las carnes, elabora vinos y conserva frutas en su dulce. A las 20 hs Roma es incestuosa, animales y Cesares son "dioses". Tiberio gobierna el imperio y luego Calígula. Este tiene un hijo con su hermana a la que luego mata. En Belén a la misma hora nace Jesús. 4 minutos más tarde hablará del amor al único Dios y de amar al prójimo como a uno mismo. Su mensaje es novedoso y llega sin ninguna duda al pueblo. A las 21 hs se sabe que la Tierra es indiscutiblemente el centro del Universo y aquí en nuestro planeta, estuvo, indiscutiblemente, el despacho del Creador. A las 22 hs aparecen "las brujas", "la Inquisición", "el Renacimiento", a las 22.30 hs la Tierra otra vez indiscutiblemente no es más, ni fue nunca, el Centro del Universo. La Tierra gira en torno al Sol. Hemos llegado a la última hora del último día. Son las 23 hs del 31 de Diciembre, Colón descubre América, Europa la coloniza y 30 minutos después, comienza en Inglaterra la Revolución Industrial, los granos ahora no los muelen ni los esclavos ni los bueyes ni es necesario el viento, los muele el pistón accionado por del vapor de agua producido por el calor de la combustión del carbón de piedra. A las 23.40 hs, Se gesta la Independencia Americana, a las 23.42, Belgrano, que fue a Europa en busca de un Rey, nos trajo el recién nacido pan blanco, éste pan desplazará rápida e inexorablemente al pan negro. Por primera vez comimos, carnes frescas y saladas, quesos, dulces, tubérculos y verduras sin el pan con fibra (el pan negro). Estaba naciendo una de las enfermedades producidas por la revolución industrial. Se industrializó la constipación y aparecieron en gran escala: hemorroides, fisuras anales, pólipos, divertículos, cáncer, el prolapso. A las 23.44 Félix Hoffmann sintetiza el Ácido Acetil Salicílico. A las 23.48, transcurre la 1° Guerra mundial, a las 23.49 la Tierra está en los "suburbios" de la Vía Láctea, no somos nada. El hombre sufre una crisis existencial. A las 23.50 Fleming descubre (crea) la penicilina, a las 23.51 transcurre la 2° Guerra Mundial, el Holocausto, y estalla, por el bien de la humanidad la Bomba Atómica (¿¡?) 23.52 en el mundo, hay epidemias de polio, a las 23.53, se descubre (o se crea) la vacuna Salk. A las 23.54 Dick y Van de Kamer dicen: Hay personas a las que "el pan nuestro de cada día", les hace mal. Les dirán celíacos. A las 23.55, cuando sólo faltan 5 minutos para el momento en el que Ud. esta leyendo este artículo, médicos pediatras del mundo occidental y cristiano promueven el Destete Universal. La mujer es comparada con la vaca, ésta, la vaca, le disputa a la mujer, la alimentación del hijo. Con apoyo político, económico, legal,social y laboral, a la batalla la gana la vaca. Se inventó la máquina de dejar bebes solos, se la denominó Bebesit. Por primera vez en la historia de la humanidad, un arco de alambre reemplaza un nido de brazos. El niño pierde el contacto con el pecho de la madre y desconocerá o no reconocerá el exitante y sedante "idioma de la piel". A las 23.56 la droga es algo de la clase alta y media alta. La demanda mundial es de Armas y Alcaloides, el hombre pisa la Luna y comienza la conquista del espacio. Por su parte los bebes vomitan la leche de vaca y son puestos (por primera vez en la historia de la humanidad) a dormir boca abajo (¿?) El Presidente Richard Nixon declara "el mejor negocio de EE UU sería venderle una aspirina a cada chino", tengan o no fiebre o dolor de cabeza, recuerden que la aspirina levanta el ánimo, además Nixon está hablando de "negocios", no de salud. A las 23.57 el yogur y los Chizitos son "vitales" e insustituibles para los niños, para la madre y porqué no, para toda la familia. A las 23.58 hs el mundo se hace electrónico, cibernético, autista, constipado, bulímico y anoréxico. Aparecen las PC y la telefonía celular. Se dan las condiciones de los nuevos empleados-ciervos, (a disposición todos los días, todo el día a cualquier hora y desde cualquier lugar), se los denominará "esclavos inalámbricos o celulares" y a diferencia de los viejos esclavos, estos muestran la cadena (el teléfono) con orgullo, algunos con la cadena se creen del primer mundo. Cuando faltan 60", es decir en el último minuto de la última hora del último día del único año, los destetados a las 23.55 son adultos. Las drogas llegan ahora a la clase media baja y baja. Muchos roban y matan para darse una dosis química de exitación y sedación. Cuando falta 45" los niños de nuestro mundo (occidental y cristiano) solos y en soledad, solamente se consuelan con un osito. Usan su primer "consolador"...Se lo regalan los padres. Cuando falta 30" la bacteriología y los antibióticos sacan el tratamiento de la úlcera del ámbito de Sigmund Freud; se cambia la "psico" terapia del paciente ulceroso por la "antibiótico" terapia, (descubrimos el Helicobacter pylori). Cuando falta 20" cae el muro de Berlín, cuando restan 15", transexuales se casan por Internet, cuando restan 10" Hombres y mujeres no encuentran "el osito adecuado" y "Soledad sin hijos" parece ser la fórmula. En éste último segundo, hemos llegado con un robot a Marte. Colombia ha dejado de ser el gran país exportador del café que tomábamos "en compañía" y pasa a ser un importante país productor de droga que se consume para paliar la soledad, la peor de la soledades, "la soledad en compañía". En este último instante el mundo está globalizado y sigue su curso vertiginoso se discute en ámbitos políticos y del poder económico otras acepciones de las palabras "solidaridad" y "equidad"...sabemos que La Tierra es la única nave en la que viajamos por el cosmos infinito...sabemos también que la vida es un valor supremo que pasa por nosotros y que sigue en nuestros hijos y en los hijos de nuestros hijos...sabemos que el hombre es el único animal creador... sabemos que es su deber ineludible e impostergable crear un mundo mejor. Sabemos que un arco de alambre no es como el nido de brazos de una madre....¿sabemos?

Nosotros, los depredadores de la cría humana, por Laura Gutman

Las lobas, las perras, las gatas, las vacas, las focas, las elefantas, las leonas, las gorilas, las ovejas, las ballenas, las yeguas, las monas, las jirafas, las zorras y las humanas tenemos algo en común: el instinto de proteger nuestra cría.

Sin embargo somos especialmente sensibles si algo se interpone entre nosotras y nuestros cachorros después del parto: por ejemplo, si alguien toca a uno de ellos impregnándolos de un olor ajeno, perdemos el olfato que los hace absolutamente reconocibles como propios. Si permanecen alejados del cuerpo materno, vamos perdiendo la urgente necesidad de cobijarlos.

Cada especie de mamíferos tiene un tiempo diferente de evolución hacia la autonomía. En reglas generales, podemos hablar de autonomía cuando la criatura está en condiciones de procurarse alimento por sus propios medios y cuando puede sobrevivir prodigándose cuidados a sí mismo sin depender de la madre. En muchos casos va a necesitar de la manada como ámbito de vida, y es la manada que va a funcionar también como protectora contra los depredadores de otras especies o de la propia.

Entre los humanos del mundo “civilizado”, pasa algo raro: Las hembras humanas no desarrollamos nuestro instinto materno de cuidado y protección, porque una vez producido el parto, tenemos prohibido oler a nuestros hijos, que son rápidamente bañados, cepillados y perfumados antes de que nos los devuelvan a nuestros brazos. Perdemos un sutil eslabón del apego con nuestros cachorros. Luego raramente estaremos bien acompañadas para que afloren nuestros instintos más arcaicos, difícilmente lograremos amamantarlos, -cosa que todas las demás mamíferas logran siempre y cuando no hayan parido en cautiverio-, muy pocas veces permaneceremos desnudas para reconocernos, y seguiremos reglas fijas ya sean filosóficas, culturales, religiosas o morales que terminarán por enterrar todo vestigio de humanidad. Si es que a esta altura podemos llamarla como tal.

El niño sobrevivirá. Cumplirá un año, dos, o tres. Seguiremos nuestras reglas en lugar de seguir nuestros instintos. Estimularemos a los niños para que se conviertan velozmente en personas autónomas. Los abandonaremos muchas horas por día. Los castigaremos. Nos enfadaremos. Visitaremos especialistas para quejarnos sobre cómo nos han defraudado estos niños que no son tan buenos como esperábamos.

A esa altura sentimos que estos niños no nos pertenecen. Esperamos que se arreglen solos, que duerman solos, que coman solos, que jueguen solos, que controlen sus esfínteres, que crezcan solos y que no molesten. Hemos dejado de “oler” eso que les sucede. No hemos aprendido el idioma de los bebés, no sabemos interpretar ni traducir lo que les pasa. Cuando estamos ausentes, o incluso cuando estamos cerca -con tal de estar tranquilos- los dejamos completamente expuestos. Entonces puede aparecer el más feroz de los lobos feroces. Ya que en realidad somos nosotros, sus más temibles depredadores.

Lactancia Materna en Cuidados Paliativos. Relato de una experiencia

JR, nació en la Ciudad de La Plata, donde fue derivado oportunamente antes de nacer por una malformación cardiaca grave, luego de un mes de permanecer en ese hospital los padres deciden regresar y no someter al niño a reiteradas cirugías que implicaría permanecer en La Plata mucho mas tiempo y con pocas posibilidad de sobrevida.
Cuando fue derivado a Cuidados Paliativos y Domiciliarios por no disponer de oportunidad curativa, tenía 40 días. Indicación medica de alimentación por sonda nasogástrica exclusiva para disminuir el gasto cardiaco y medicación específica para su patología.
La intención de los padres era volver a su casa en la chacra con JR, que sus hermanos lo conocieran y cuidar de el hasta que Dios dispusiera.
En la primera entrevista y luego de una explicación acerca de la enfermedad del bebé, de los cuidados que requería, de cómo nos organizaríamos para que pudieran ir a casa, la mamá pregunta ¿puedo darle el pecho? Ya alimenté a todos mis hijos con el pecho…
La primera respuesta fue que no podría y porqué no podía.
Pero luego de la entrevista surgen las diferentes posturas entre los miembros del equipo. Había quien decía que sería peor el duelo si propiciábamos el apego dando de mamar. Otros decían que podría el esfuerzo complicar su situación cardiológica y aún adelantar el final. Otros proponían que dar de mamar era significativo para esta mamá más allá de lo que significa desde el aporte nutricional o inmunológico. No solo por ser parte de su cultura alimentar a pecho a los hijos, sino porque ante la certeza de la muerte cercana, lo único que podía darle efectivamente y afectivamente era la teta.
Luego de exponer cada uno su propuesta y su fundamento, se sometió al consenso y se decidió habilitar a la madre para darle la teta a JR.
Desde ese momento, que JR tenia 45 días, pasaron 3 meses más en los cuales el pecho fue su alimento exclusivo.
La mamá contaba que a veces se agitaba pero él solo dejaba de chupar y luego retomaba.
Luego que JR partió, en la primera visita de duelo la mamá expresó: “al menos le pude dar el pecho!”.
Esta experiencia fue un aprendizaje para el Equipo, dado que privilegiar el vinculo madre e hijo a través del amamantamiento no solo fue una oportunidad que el binomio se merecía, sino que fue un factor positivo para la elaboración del duelo. Propició mayor tiempo de contacto y dejó en su mamá la sensación de haber hecho por su hijo lo que ella sabía hacer DAR LA TETA.
La lactancia materna es comunicación, dar vida y amor, mientras se da de mamar se lo conforta y se lo protege.
Dar la teta fortalece una relación especial entre la madre y su hijo, aun cuando ésta sea acotada en el tiempo.

Equipo de Cuidados Paliativos y Domiciliarios Pediátricos del Hospital Castro Rendón de la ciudad de Neuquén:
Lic. en Enfermería. Bravo, Ariela (Coordinadora)
Dra. Rodriguez, Gabriela (Médica Pediatra especialista en Cuidados Paliativos)
Dra, Chacón, Sandra (Médica Pediatra especialista en Cuidados Paliativos)
Lic. en Servicio Social. Alvarado, Marta.
Lic. en Servicio Social. Marcelino, Marianela.
Enfermero. Troncoso, Carlos
Choferes: Guzmán, Luis; Barriga, Atilio.
Administrativo: Pérez Muñoz, José A.

Los pasos de los duendes sobre las hojas caídas del otoño, por Ana María Manceda

Ser docente y atender a una familia no es poca cosa. Llego corriendo a cocinar, luego de tirar la cartera y los libros en un sillón, me coloco el delantal y comienzo a preparar la salsa, luego pondré el agua a hervir para los fideos. Me encanta sentir el olor del ajo, el perejil y el laurel dorándose con la carne picada ¡Ay! se me fue la mano con la sal ¡También! Me quedé enganchada con la clase ¡Cómo me podría sustraer al apasionado mundo del cosmos! ¡Las caritas de los chicos cuando una explica el Big-Bang, la expansión del universo, los cuásares, los agujeros negros!
Al tomar conciencia me admiro de todo lo que podemos hacer las mujeres en una hora ¡Ni que decir en un día!. Mientras abro la lata de pomarola recuerdo que tengo que poner la ropa de color en el lavarropas. Con un pie cierro la heladera y cuando paso por un pequeño espejo que coloqué estratégicamente en un lugar aledaño a la cocina me asombra ver mi imagen. Antes de volver al colegio por la tarde, necesito un buen retoque, con este aspecto no puedo presentarme ante los alumnos.
Todo listo para comer, escucho la puerta, suena el cencerro de bronce, seguramente es mi eternidad. Siempre me emociona su llegada. ¡Lucio fue tan esperado! ¡Lo amo tanto!. Como todo pre-adolescente tiene días que está comunicativo y otros que las únicas palabras son; __ Bien; __ Nada. Lo que sí le gusta y se devora es lo que cocino. Su padre llega más tarde y la vorágine cotidiana nos envuelve. Hoy es un día que no charla mucho, está pensativo, me sumo en mis pensamientos. ¡Hm! Por la tarde tengo que dar fotosíntesis _ ¡Chicos, este proceso es la base de la vida! Sin las plantas en el planeta no existiríamos, las hojas poseen clorofila para captar la luz del sol y las raíces absorben el agua de la tierra, con estos elementos... __¡Mami....Fito escuchó a los duendes...! Mi mente parece un torbellino y aterriza.
_ Perdón hijo ¿Qué me decías?.
_ Ves, después me decís que no te cuento nada.
_Bueno...bueno, te pedí disculpas, por favor explicame lo de los duendes.
_ Lo que pasa es que a vos no te gusta ir de campamento.
¡Hm! Pensé en mi pobre columna, en mi cómodo colchón y todo lo demás que necesitaba para el bienestar.
_ Lucio, sabés que los fines de semana corrijo trabajos, el tiempo me es escaso.
_ ¡No! A vos te gusta estar con los libros, además no creés en los duendes para vos si todo no está comprobado no existe.
Me sentí angustiada y culpable, como todas las madres que trabajan.
_No es tan así Lucio, por favor, contame la historia de los duendes. Su cara se iluminó.
_La Abuela de Fito, que tiene ciento tres años, cuenta que los duendes que andan por el bosque, son pequeñitos, como gnomos. Resulta que una vez Dios tenía un ayudante que era su mano derecha pero éste era muy ambicioso y egoísta, él quería tener todo el poder. Dios, enojado, lo echó del cielo y al cerrar las puertas quedaron fuera muchos ángeles que seguían al malvado. Al vivir tanto tiempo en la tierra éstos perdieron sus alas, ahora vagan arrepentidos por los bosques. La abuela vivió siempre en el campo y dice que los vio, ahora que no se puede mover vive en el pueblo, pero Fito fue de campamento con los padres y me juró que los escuchó.
Seguimos charlando sobre el tema, en esta zona de la Patagonia es muy común escuchar leyendas de origen mapuche, historias de ovnis u otras con matices mágicos. Llegamos a un acuerdo, el próximo fin de semana largo iríamos de campamento ya que pronto llegaría la temporada de lluvias y nevadas.
Camino hacia la escuela se mezclaban en mi mente dos temas; la fotosíntesis y el campamento...¡Uy...uy..! Utensilios, víveres, antiflamatarios. En fin, debo dejar de rumiar los preparativos y poner manos a la obra. En algo tenía razón mi hijo.
Y llegó “ El Gran Día”, elegimos Semana Santa, que para nuestra suerte cayó los primeros días de abril. San Martín De Los Andes es muy estable, climáticamente hablando, para esta época, noches y mañanas frías, soleadas y tibias a la hora de la siesta. El colorido impresiona los sentidos, uno se enfrenta con luminosos colores verdes, ocres, rojos, amarillos... el cielo azul...muy azul.
Durante el trayecto a Yuco, lugar elegido para acampar, observamos con detenimiento el paisaje. El Cerro Chapelco empieza a mostrar manchones de nieve y los senderos del bosque se alfombran de otoño. Ni bien llegamos nos dedicamos a armar la carpa, el tiempo apremiaba, teníamos que ganarle al crepúsculo. En realidad este trabajo no me gusta mucho pero es tanto lo que hay que hacer y el entorno es tan bello que mi fastidio se esconde en las tareas. Sammy, la perrita Fox_terrier, tan querida por nosotros, corre como loca hasta el lago y vuelve alegre a recibir mimos para luego retomar su circuito. Los animales captan de manera extraordinaria la libertad de la naturaleza.
Desde la entrada a la carpa se ve el majestuoso lago Lácar ¡Cuánta belleza y misterio encierra! Dejo volar mi mente recreando la época de las glaciaciones que lo formaron y una agradece que el destino nos haya traído millones de años después a vivir en esta geografía. Hay que hacer la hoguera, Lucio y su padre buscan ramas para alimentar el fuego. Preparo el mate, lo compartiremos junto a la fogata mientras se hace la comida, la noche se está anunciando y el frío también.
Comemos cordero con papas, a la olla y bien condimentados, bebemos vino, gaseosas y charlamos. Las ideas surgen como una lluvia benefactora, nos olvidamos de discutir sobre la economía hogareña, la ropa tirada, los platos sucios. Conversamos sobre leyendas, sobre el “Cuero del lago” que muchos nativos vieron flotar en distintas épocas, de los ovnis que estacionan detrás de algún cerro, o de los que salen velozmente desde las profundidades del lago. No puedo con mi genio y al mirar el cielo espectacular, con la Cruz Del Sur indicando soberana nuestro hemisferio, pienso en voz alta lo maravillosos que es estar viajando en esta nave azul, acompañando al sol en su viaje por el espacio ¿ Qué seres de otras galaxias o desde la nuestra, nos acompañarán en este fascinante deambular por el cosmos? Los ojos de mi hijo se encuentran con los de su padre, cómplices, como resignados a esta mujer educadora. Luego, el silencio. Al acostarnos solo se escucha el murmullo del bosque.
La mañana nos sorprendió muy fría, vigorizante y le devolvimos la sorpresa con nuestras risas, no es común que despertemos con tan buen ánimo, siempre apurados y conscientes de nuestras obligaciones. Sammy, feliz con los paseos. Lucio y su padre tratando de aprovechar los últimos días de pesca permitida. Me deleito observando la vegetación, la riqueza de este bosque patagónico, la mente medita y goza.
En vísperas de nuestro regreso al hogar decidimos como cena de despedida asar las truchas pescadas. ¡Un manjar! Luego de las tareas posteriores a la cena nos preparamos para dormir, hacía frío, me acerqué para abrazar el cuerpito caliente de mi hijo ¡Doce años! ¿Cuántas ilusiones jugarían en su cabeza? El tiempo pasaba y seguía abrazada a él, pensaba que la rutina no nos permite preguntarnos estas cosas ¿O será que el futuro nos da cierto temor? Los padres siempre estamos ayudándoles a construir su propio destino pero pocas veces tratamos de conversar con ellos sobre sus sueños, sus anhelos, sus miedos. Es como si quisiéramos empujar el tiempo, pero en realidad ellos nos necesitan ¡Ya! ¡Ahora!
Mi marido dormía y Sammy estaba descansando arrollada a los pies de Lucio, cuando en el silencio de la noche se escuchó el crujir de las hojas sobre el suelo otoñal. La perra se incorporó, movió las orejas como buscando la dirección de los sonidos. Lució se sentó como un resorte y me miró, nuestras miradas se cruzaron y recordé que se parecían a las milagrosas miradas de ese único e irrepetible momento en que lo amamantaba. Con una voz casi quebrada me dijo. _ ¡Los duendes! Escuchamos juntos, abrazados, cómo los reposados pasos hacían sonar las hojas, como teclas de un piano. Luego se alejaron, suavemente, dejándonos una milagrosa melodía en nuestros oídos y en nuestros espíritus. Lucio seguía mirándome, en ese momento quise atrapar el instante en que su niñez huía hacia la adolescencia y supe que sea cual fuere su destino, jamás olvidaría que cuando escuchó el paso de los duendes sobre las hojas caídas del otoño, estaba abrazado a su madre.

Experiencia de Lactancia en Múltiples, por su abuela Ethel

Mis nietos Benjamín y Joaquina nacieron por cesárea, a partir de un embarazo múltiple.
De los tres bebes concebidos, uno murió intraútero en la semana 35 de gestación.
Benjamín nació con un peso de 2.080kg, Joaquina con 1.650 kg. El dolor por la pérdida de Manuel y la angustia por la salud de los bebes, no impidieron a sus padres poner en marcha una verdadera lucha y un enorme esfuerzo para salvaguardar la lactancia materna. Durante el embarazo, Sofía y Roberto los nuevos padres, se habían informado sobre los enormes beneficios que la Lactancia Materna significaba para los bebes prematuros, por esta razón cuando sobrevino la muerte de un bebé y la cesárea de urgencia, ya muchos recursos estaban pensados.
Ambos bebes fueron internados en neonatología y Benjamín recibió una transfusión de sangre. Sofía inmersa en su dolor de madre, encontró las fuerzas para comenzar una intensa rutina de estímulo y extracción. Comenzamos con una bomba manual durante un día y medio Gracias a Dios, pronto llego una bomba eléctrica de bombeo doble, porque no sé realmente como lo hubiéramos conseguido con la bomba manual, el tiempo cierto de 24 hs es poco para el gran trabajo a realizar. Mi conclusión sobre este punto, es que es muy importante que la madre cuente con la posibilidad de acceder a una bomba eléctrica y de bombeo doble, ante la posibilidad que se embarazo múltiple termine en un parto prematuro.
Con la ayuda de su esposo, sus hermanas, una de las cuales ya había pasado por la experiencia de tener un bebé prematuro, y toda la familia, Sofía estimulo sus pechos doce veces y a veces más en 24 horas, estableciendo la producción de leche materna y aumentándola día a día.
Seis días después del nacimiento Benjamín llego a sus brazos. Sofía tuvo que dialogar con el equipo de salud, para que se permitiera al bebé estar en la habitación con su madre, la indicación era que lo amamantara en la sala de cuidados especiales y que el niño permaneciera en este lugar, en cuna.
Benjamín necesitaba la presencia y el amor de sus padres de forma constante, además de alguna forma de alimentación, ya que no se prendía al pecho.
Comenzamos a alimentarlo con cucharita día y noche, llevando un registro riguroso de las cantidades de leche materna que el bebé recibía. Somos una familia numerosa, todos nos unimos en esta situación y por turnos apoyábamos a los padres, convencidos todos que la Lactancia Materna significaba muchísimo para los bebes.
A los nueve días, mamá y bebé con un peso de 1.950 kg partieron a casa, con la angustia de dejar a Joaquina en la incubadora.
A partir de entonces comenzó para Sofía otro desafío, el tiempo no le alcanzaba para atender a Benjamín que seguía sin mamar, estimular sus pechos, extraerse leche para los dos, almacenar la leche para llevar a su beba, ir al hospital a sostenerla en sus brazos.
Su estado de ánimo era de mucha angustia, fue entonces cuando otro recurso se puso en marcha. Su hermana mayor Carolina estaba amamantando a su hijo Lorenzo de 2 años y cuatro meses. Tiempo antes del parto de los trillizos, Carolina se había hecho los análisis de HIV y Hepatitis B, y habíamos guardado su leche en el freezer para darle más tranquilidad a Sofía. Ambas hermanas decidieron comenzar a utilizar leche de Carolina pero recién extraída. Sabíamos que en estos casos los factores inmunológicos son importantes y la leche recién extraída es más segura, Sofía y Carolina estaban mucho juntas, estando en contacto con los mismos gérmenes y además la leche de Carolina era especialmente grasosa, ya que alimentaba un niño grande. Carolina comenzó entonces a utilizar la bomba eléctrica tres veces por día, teniendo que ingeniarnos para que Lorenzo su hijo nos permitiera el trabajo de extracción. Carolina extraía su leche por la mañana antes de que Lorenzo despertara, cuando rato después Lorenzo se amamantaba, ponía una nota de humor a tanto esfuerzo, expresando su sorpresa a su madre al no encontrar los pechos rebosantes que él acostumbraba a mamar por la mañana. Sofía tenia una producción abundante y podía alimentar a dos bebes, pero al tener que adelantar tomas de leche extraída para alimentar un bebé con cucharita y otro con sonda, no llegaba con el tiempo. Utilizar leche donada por su hermana, trajo tranquilidad a Sofía. Era un espectáculo singular ver a ambas preparar recipientes con ambas leches cuidando todos los detalles. Es muy importante la leche de la madre de los bebes nacidos prematuros por sus factores especiales, así que todo debía tenerse en cuenta. En esos días Sofía comenzó también a desechar en algunas extracciones parte de la primera leche, para dar a sus bebes uno con cucharita otro con sonda, leche con más contenido graso. En ese momento los pediatras a cargo de los bebes sugirieron la posibilidad de dar fórmula, pero Sofía se negó con amabilidad. Al cumplirse los quince días desde el nacimiento Joaquina vino a su hogar con un peso de 1.800. Imposible alimentar dos bebes con cucharita día y noche, todo se complicaba. Ninguno de los dos bebes mamaba del pecho de su madre; utilizábamos recursos como poner la bomba eléctrica en un pecho y en el otro el bebé, la bomba bajaba le leche y el bebe sin succionar reciba leche del otro pecho, Sofía decidió entonces comenzar con el vasito (ver video). Utilizamos los vasitos que vienen con los medicamentos pediátricos. Los alimentábamos con vasito en un tiempo de diez minutos, sabíamos las cantidades diarias de leche materna que por su peso debían recibir, anotábamos, en un cuaderno las extracciones de Sofía, las cantidades extraídas y los horarios, en otro cuaderno horarios y cantidades de cada bebé, pañales mojados y con caca.
Sofía sufría por que el tiempo no le alcanzaba para tener en brazos todo lo que ella deseaba a sus bebes, pero su afán por la Lactancia Materna, era enorme, los bebes estaban siempre a Upa papá, tíos, y abuelos los sosteníamos día y noche.
Los bebes comenzaron a aumentar de peso y la paz comenzó a llegar a Sofía y su esposo. Un día decidieron no dar más vasitos de noche, ya que ambos bebes comenzaron a mostrar entusiasmo por mamar, en pocos días sólo tomaban tres vasitos por día, y los pañales mostraban una buena transferencia de leche.
Y así en unos días los esforzados padres y el resto de la familia, comenzamos a disfrutar de la Lactancia Materna exclusiva.
Los recursos para la lactancia de múltiples prematuros como la bomba eléctrica y la almohada para amamantar mellizos son invalorables, además de otros recursos que las ingeniosas madres de múltiples inventan. Sofía dormía con sus bebes, pero siendo tan pequeños ella estaba siempre temiendo que se deslizaran de sus brazos, así que se ponía a la noche un strapless o top de puro algodón y metía un bebé de cada lado, así si el sueño la vencía ellos quedaban adheridos a su cuerpo y además podían seguir mamando. Desde el comienzo utilizó el portabebé tipo kepina y como ellos eran tan pequeños los ponía juntos, más adelante llevaba un bebé en cada portabebé colgando de cada lado. Hoy Benjamín y Joaquina tienen 2 años y tres meses, ambos amamantan.

Madres saludables, bebés saludables, país saludable, por Alejandra Mercado, Médica de Familia y madre de 4 mujeres y abuela de un varón.

“Imaginemos que en el mundo se hubiera inventado el producto ideal para alimentar y vacunar a todos los bebés.
Imaginemos también que ese producto estuviera al alcance de todos, que no contaminara y no requiriera almacenamiento ni distribución, y que ayudara a las madres a planificar sus familias y redujera al mismo tiempo el riesgo de cáncer.
E imaginemos ahora que el mundo se negara a aprovecharlo.
Hacia el fin de este siglo de descubrimientos e invenciones sin precedentes, la situación descripta no es, lamentablemente ficticia, el producto ideal es la Lactancia Materna, a la que todos tenemos acceso al nacer y la que, sin embargo, no estamos aprovechando....”
Con esta frase acuñada por una sabia enfermera termino siempre mis charlas sobre Lactancia Materna. Estas charlas están destinadas a todo el personal de las maternidades y centros de salud de mi provincia, a las madres que concurren al taller de embarazo y crianza de nuestro hospital, a alumnos de enfermería y de medicina, a la comunidad en general.

¿Por qué es necesario hablar de la Lactancia Materna? ¿Por qué debemos volver a enseñar algo que es inherente a la especie humana?

Pues porque hemos perdido la cultura del amamantamiento y la hemos reemplazado por la del biberón, impuesta a las familias por las empresas lácteas multinacionales y otros intereses a través de la publicidad y –lamentablemente- también por medio de los profesionales de la salud. Una cultura que explota la necesidad y el derecho de las madres de salir del hogar para trabajar sin que en sus lugares de trabajo se apoye, se facilite o siquiera se respeten las insuficientes normas vigentes para la preservación de la Lactancia Materna.

En el mundo, más de un millón y medio de niños mueren anualmente antes de cumplir el primer año de vida por enfermedades evitables con sólo recibir leche materna, como la desnutrición y las diarreas.

En función de la evidencia científica, y por sus múltiples beneficios (ver cuadro), la Organización Mundial de la Salud y la UNICEF proponen la Lactancia Exclusiva durante los primeros 6 meses y luego lactancia materna con alimentos nutritivos adecuados hasta los 2 años o más.

Pese a ello, en La Argentina empobrecida de hoy seguimos desperdiciando este elemento tan valioso, ya que en la actualidad no todas las madres amamantan y sólo una minoría lo hace en forma exclusiva durante los primeros meses de vida del bebé. En tiempos en que muchas de nuestras familias están subalimentadas, ello no es un dato menor. Está demostrado que las mujeres que amamantan, pueden producir leche aún con ingesta calórica inadecuada. El costo mensual de la leche en polvo que se requiere para un bebé es mayor que el costo para alimentar adecuadamente a la madre. El ahorro para la familia y para la sociedad que la lactancia materna produce es hoy un argumento de tanto peso como los innumerables beneficios para la salud y el bienestar del binomio madre hijo/a.

Volver a la lactancia materna, aceptar la maravillosa ofrenda de la “sangre blanca” es un acto tanto de amor como de inteligencia. Y en tiempos de crisis, un imperativo ético.

Lactancia Mágica, por Melissa Inostroza

Desde que tuve en mis brazos a mi segundo hijo, mi adorado Patricio, salté al abismo sin fin de la maternidad. Me reencontré con mi esencia más primitiva, más sensible, más pura.
Su olor, su voz, su respiración se hicieron uno con mi ser….Nos separábamos muy poco. Donde yo iba él me acompañaba, apoyado en mi pecho, rodeado por mis brazos. No necesitaba una cuna, qué mejor lecho que mi cuerpo y qué mejor cubierta que mis brazos y mi voz. No necesitábamos a nadie más ni nada…..La sabia naturaleza ha dotado a la mujer de todo lo necesario para mantener y cuidar a su cría en todo sentido. Si mi pequeño tenía hambre, ahí estaba mi pecho para satisfacerlo…incluso si quería jugar sus deditos lo apretaban y esbozaban una sonrisa. Muchas veces se ha transformado en una escena tan animal.…. yo “echada en la cama” cual gata con sus gatitos y él encima mamando, riendo mientras muerde mi “estómago”, mirándome con cara de travieso y dando un mordisco a su “pechuga”……
Amamantar ha sido una de las experiencias más místicas, salvajes y hermosas que me ha tocado vivir….Leía en un artículo sobre lactancia en el cual decían que al amamantar sale el “lado salvaje” y más natural de la mujer….nace hasta la locura…..y es cierto. Muchas personas nos miran como si fuésemos locas por dar el pecho por largo tiempo…..y puede ser estamos locas….locas de amor por nuestras criaturas….
Es cierto que a veces pasamos a ser “esclavas” de nuestros pequeños, teniendo siempre dispuesta la pechuga para cuando tiene hambre, (en cualquier momento y en cualquier lugar) sed o sólo regalonear. Dormir sólo o una hora o dos por las noches y el resto en vela con nuestra cría, en el silencio de la noche…desplazando nuestro cansancio por esos momentos con él….. Muchos verán esto como un “sacrificio” que no están dispuestos a pagar y es cierto hay que estar un poco loco para estar dispuesto a soportar el peso de un día, con sólo dormir una o dos horas….pero acaso cuando las personas se enamoran no duermen, no comen…pensando en el ser amado y así son felices….Creo que con la maternidad la naturaleza hace que nos enamoremos de nuestros hijos y que nada más necesitemos.
Sumergirse en la magia del océano de la leche materna………Unidos madre e hijo….oliéndose, mirándose, admirándose. Cuando amamanto a mi hijo experimento el amor en su grado más sublime. Es una experiencia mística, mágica. El mundo entero se detiene. Todos los sentidos se orientan hacia una sola experiencia. Mientas estamos unidos y se alimenta….nuestros ojos se encuentran y en esa mirada se comparten experiencias de amor de todo el universo….el sol, la luna entregan su luz para que nuestros ojos brillen. La piel queda expuesta para compartir sublimes caricias, esas pequeñas manitas recorriendo mi cara, tirando mi pelo, buscando mi propia mano para terminar apretando mi dedo. A su vez mis manos acarician su piel…..no sólo es un alimento físico, también de amor…..nace la complicidad….su boquita esboza una sonrisa mientras come y clava su mirada en mis ojos. Ya no escuchamos ni sentimos algo alrededor sólo nosotros….madre e hijo…animal y su cría….
Por eso es un sentimiento tan fuerte….porque el bebé necesita a su madre y la madre necesita a su bebé…..pero la vorágine del tiempo actual no permite a las madres desatar estos sentidos y entregarse por completo a “ser madres”, que es más simple de lo que muchos creen…..sólo basta la madre y su hijo…..el alimento, el cobijo, el juego, el aprendizaje….todo está en ellos…..nada más…….hay que darse la oportunidad de volver a nuestros orígenes, a nuestro ser primitivo olvidando y desterrando las tecnologías y los avances modernos….apagando celulares, televisión….computadoras...sólo dejar entrar la luz del amor y escuchar el instinto….cada mujer dentro de sí tiene las respuestas….sólo debe ser capaz de guardar silencio y escucharlas…..
Mi hijo me enseñó a reencontrarme…..la maternidad me hizo encontrar la esencia de ser mujer….si cada una pudiera realizar este viaje….el mundo cambiaría y encontraría su verdadera esencia…..la Tierra es mujer….pero como muchas ha sido callada, olvidada, atada de manos para cuidar y alimentar a sus hijos…..
Es increíble como algo tan natural, tan simple es tan importante. La leche materna es verdadera vida y verdadero amor……

La lactancia Salvaje, por Laura Gutman

La mayoría de las madres que consultamos por dificultades en la lactancia estamos preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y apoyo efectivo por parte de los individuos o las comunidades que favorezcan el encuentro con su esencia personal.
La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajes que responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.
Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.
Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.
Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.
Esto es todo lo que necesitamos para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser sí misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.
Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.
Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Lamentablemente solemos razonar y leer libros de puericultura, y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.
La insistencia social y en algunos casos las sugerencias médicas y psicológicas que insisten en que las madres nos separemos de los bebés, desactiva la animalidad de la lactancia. Posiblemente la situación que más depreda y devasta la confianza que las madres tenemos en nuestros propios recursos internos, es esta creencia de que los bebés se van a malacostrumbrar si pasan demasiado tiempo en nuestros brazos. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en los moisés o en los cochecitos o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si lo bloqueamos, desvía su caudal.
Contrariamente a lo que se supone, los bebés deberían ser cargados por sus madres todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duermen. Porque se alimentan también de calor, brazos, ternura, contacto corporal, olor, ritmo cardíaco, transpiración y perfume. La leche fluye si el cuerpo está permanentemente disponible. La lactancia no es un tema aparte. O estamos madre y bebé compenetrados, fusionados y entremezclados, o no lo estamos. Por eso, dar de mamar equivale a tener al bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. No hay motivos para separar al bebé de nuestro cuerpo, salvo para cumplir con poquísimas necesidades personales. La lactancia es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es entrega.
Dar de mamar es posible si dejamos de atender las reglas, los horarios, las indicaciones lógicas y si estamos dispuestas a sumergirnos en este tiempo sin tiempo ni formas ni bordes. También si nos despojamos de tantas sillitas, cochecitos y mueblería infantil, ya que un pañuelo atado a nuestro cuerpo es suficiente para ayudar a los brazos y las espaldas cansadas. Incluso si trabajamos, incluso si hay horas durante el día en que no tenemos la opción de permanecer con nuestros bebés, tenemos la posibilidad de cargarlos en brazos todo el tiempo que estemos en contacto con ellos.
Es verdad que hay que volverse un poco loca para maternar. Esa locura nos habilita para entrar en contacto con los aspectos más genuinos, inabordables, despojados, salvajes, impresentables, sangrantes de nuestro ser femenino. Así las cosas, que nos acompañe quien quiera y quién sea capaz de no asustarse de la potencia animal que ruge desde nuestras entrañas.

Violación Impune e Inmune, por Eduardo Cueto Rua, Gastroenterólogo Pediátrico

Si un hombre maduro manosea o somete a una niña de 11 años, es muy probable que este momento violento, shockeante genere en ella un fuerte rechazo, un trauma psíquico, también físico que requiera ineludiblemente una terapia de apoyo psicológico, y se inicie un largo proceso de desensibilización.
El insano protagonista de este traumático episodio argumentará en su defensa, que: era una mujer (cita) que ya tenía “formas” y que tarde o temprano tendría su experiencia sexual.
Parte de lo expresado por este individuo, puede ser cierto. Es una mujercita, ya comienzan sus formas, y seguramente tendrá sus experiencias sexuales. Ocurre que todo esto demanda un ineludible tiempo y cualquier adelanto de esto puede producir un trauma que requerirá meses sino años de terapias de “desensibilizaciones” para poder aceptar posteriores experiencias sexuales.
Dicho de otro modo, esta niña inmadura vivió, una experiencia que de haber ocurrido 5 ó 6 años más tarde, y con una persona amada, no hubiera generado en ella ningún trauma, más aún hubiera sido una vivencia en alguna medida enriquecedora de su sexualidad.
No pretendo meterme en el análisis de este tema, ni competir con los especialistas, pero es muy sabido que una mala experiencia condiciona la conducta, la percepción del otro, y los posteriores encuentros y que para resolverlos hay que hacer una intensa terapia de apoyo, de elaboración de los hechos, del análisis de las culpas y la desensibilización ante la injuria.
Mi objetivo en esta nota es hablar sobre otras formas de traumas, de sensibilizaciones y de rechazos, que lejos de estar condenados unánimemente como el anterior, están promovidos y auspiciados por la medicina oficial y por todas las entidades denominadas de asistencia médica social.
Hay otra forma de violación que ocurre en las primeras horas de la vida. No se trata del aparato genital de la mujer, sino del sistema inmune del niño. No faltaríamos a la verdad si alguien titulara con letras tamaño catástrofe una noticia que dijera así: FUE PRESUNTAMENTE VIOLADO UN RECIÉN NACIDO EN UNA CONOCIDA CLÍNICA DE NUESTRA CIUDAD. (la ciudad puede ser Rosario, Santa Fe, La Plata, Buenos Aires, Resistencia, Ushuaia, cualquiera... ) Claro, hay que aclarar que la violación no fue del aparato genital, fue del sistema inmune.
El elemento usado para la violación no fue el famoso “objeto romo”, sino una proteína heteróloga absolutamente distinta a la naturaleza humana. Se la conoce como leche maternizada. Es un alimento desnaturalizado de otro mamífero, que es rumiante, peludo, cuadrúpedo y cornudo, llamado vaca y que está destinado originalmente al ternero.
El elemento “no romo” ha producido en el niño un trauma inmunológico y una fuerte sensibilización que hoy se expresa con reflujo gastro esofágico, con cuadros bronquiales crónicos, ataques de tos nocturna, (micro aspiraciones) deposiciones con moco a veces con sangre (colitis linfofolicular y eosinófilica) y puede producir un severo cuadro de diarrea crónica y desnutrición (con atrofia vellositaria total por intolerancia a la beta lactoglobulina de origen vacuno).
Suele tener el niño una carita rubicunda, (muy colorado) que hace decir a los abuelos ¡vende salud!, lo que el niño tiene es una rash alérgico por la reacción antígeno anticuerpo con histamino liberación. El niño no vende salud, vende enfermedad.
Amigo/a lector/a piense usted. El recién nacido normal tiene un intestino delgado (el chinchulín) permeable a macromoléculas de leche materna ¡vitales para el desarrollo neurológico del bebe. La permeabilidad de estas macro moléculas está prevista en un millón de años de evolución de la especie.
Lo que no está previsto por el hombre es que estas macromoléculas fueran de otro mamífero. Contra estas macro moléculas es que reacciona y se sensibiliza el cuerpo y mediante el sistema inmune comienza literalmente una batalla, que la mayoría de las veces se desarrolla en el intestino, (gases, diarreas, distensión abdominal, malestares, materia fecal con moco, sangre, anitis, erosiones perianales y genitales), y a veces también en las vías aéreas, crisis de estornudo, bronquitis alérgica, broncoespasmos, etc...
Note señora, que si el niño toma agua y una gota de agua entra al pulmón, tendrá tos, si toma leche de mujer y una gota de leche de mujer entra al pulmón, tendrá tos y el reconocimiento de esta proteína de la madre. “El sistema inmune dirá: ¡mamá!, ¿qué haces acá en el pulmón? te esperaba en el intestino?”
Pero si en el pulmón aparece una proteína extraña (que ya ha sensibilizado al sistema inmune en el intestino) el sistema le declarará la guerra donde quiera que la encuentre. Por lo que una micro aspiración de leche de vaca será enérgicamente repelida con una inevitable respuesta inflamatoria. Todo este combate puede estar ocurriendo en los bronquios.
Note amigo/a lector/a, que esta proteína heteróloga sensibilizante y extraña, la regalan en los planes materno infantiles y se ha considerado a esto como una conquista de la sociedad o un logro de la mujer moderna. (!?!)
El niño desde hace tres millones de años, al sexto mes, se sienta sólo, se lleva todo a la boca y comienza su dentición. El mensaje es ancestral y muy claro: “ahora sí, puedo ser expuesto a un dieta variada y mami, seguro que me va a gustar”.
Es preferible permitirle a la mujer permanecer con su hijo 6 meses y no tener que medicarlo luego toda la infancia.
En otra nota le hablaré sobre el acto de amor que es amamantar un hijo, que como Ud. sabe se hace con el pecho desnudo. Le adelanto que darle una mamadera escuchando música con un walkman mirando hacia cualquier lado, es como hacer el amor vestido mientras ella come una manzana y Ud. escucha un partido de fútbol.

Razones por las cuales no les di fórmula a mis hijos. por Marilyn madre de 5 niñxs

A todos lados donde voy, las mamás que alimentan con fórmula me explican por que no amamantaron. Nunca había pensado del alimentar con biberones de esa manera, pero tal vez debería. Estas son las razones por las cuales no les di fórmula a mis hijos (porque me siento taaaan culpable por no hacerlo).

No quería que ni esposo me ayudara a cuidar al bebé y todos sabemos que lo único que saben hacer los esposos para ayudar con el bebé es darle una mamadera de fórmula.

Soy demasiado perezosa para levantarme a la mitad de la noche para hacer biberones.

Odio lavar la ropa, y me han dicho que la fórmula mancha mucho, así que no quería trabajar de más.

Nadie me comentó las ventajas de la fórmula, todos los doctores y enfermeras me presionaron para que amamantara y nunca le ofrecieron una mamadera a mi bebé ;-)

No tengo mucha educación, y como amamantar hace a los bebés más inteligentes, pensé que una ayudita de ese tipo les sería muy beneficiosa.

Como todo mundo sabe, las madres que amamantan se les sale la leche continuamente, así que pensé que podría tener una ventaja en los concursos de camisetas mojadas. Solo voy sin corpiño y no me tienen que mojar, pienso en mi bebé y ya estoy mojada.

Una operación para aumentar el busto era muy cara, y yo quería pechos más grandes.

Me enferma ir al doctor, y he oído que los bebés de fórmula van a cada rato, así que si la leche materna les ayuda a no ir, mejor.

Yo quería quedarme en mi casa y sentarme enfrente de la computadora todo el día. Si hubiera escogido fórmula, hubiera tenido que ir a trabajar, porque todos saben que no se puede trabajar y amamantar, por supuesto, y todos saben que las bombas para sacar leche no funcionan y solo sirven para que la gente piense bien de ti.

No estoy muy bien económicamente y no tengo dinero para comprar fórmula, así que mi bebé no tendrá todos los beneficios (dolor de panza, infecciones del oído, diarreas, regurgitaciones desagradables, popó desagradable, cólicos) porque soy pobre.

Mi madre no me amamantó y por supuesto yo tengo que llevarle la contraria.

Simplemente no pude darle una botella al bebé, traté y traté de poner la botella en su boca, pero nunca la quiso.

No tenía suficiente leche, no había suficiente en el biberón así que le tuve que dar le pecho para no matar de hambre al bebé. La mamadera no hacía suficiente leche, la sacudí y la volteé, y la miré, pero nunca hizo nada de leche.

Es demasiado vergonzoso darle a mi bebé una mamadera en público, la gente te mira y hace comentarios desagradables.

Estás son mis razones por las cuales no le di fórmula a mi bebé, si no estás de acuerdo, les diré a todos mis amigas amamantadoras que te informen lo equivocada que estás.

Tu hijx es una buena persona, por Carlos González, pediatra

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!"
Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.
Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.

TU HIJO ES GENEROSO.
Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!
Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

TU HIJO ES DESINTERESADO.
Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?
La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?
El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.
Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

TU HIJO ES VALIENTE.
Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.
Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.
Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

TU HIJO SABE PERDONAR.
Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos...
Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento".
No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

TU HIJO SABE CEDER.
Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.
Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis.
Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.
Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

TU HIJO ES SINCERO.
¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"
Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

TU HIJO ES BUEN HERMANO.
Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para tí solito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.

TU HIJO NO TIENE PREJUICIOS.
Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.

TU HIJO ES COMPRENSIVO.
Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.
Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

LA SEMILLA DEL BIEN.
Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.
Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.

Tetas, por Francesca Gargallo

Amamanté a mi hija hasta el año y medio. Como las negras, decía mi mamá que había trabajado en Benin. Como las indias, decía mi suegra que era india. Yo me bañaba de leche. La dejaba escurrir sobre la boca de mi hija, rosada, tierna y besada hasta el cansancio. Me la esparcía por las costillas duras, por las tetas henchidas, por el cuello. Leche pegajosa, leche dulce. Al principio me dolió. Grietas invisibles pululaban por mis pezones y cien dagas minúsculas me impedían el roce con la ropa, me volvía loca al darme vuelta en la cama, me hacían llorar. Pero seguí, terca, amamantando de leche y sangre a la única persona de la que puedo decir que amo sin ganas de huir al reconocerlo.
Luego fue el placer. Las gotas gordas. Su boca pegada a mi cuerpo que escribía cuentos de terror en la máquina. Ese ruido sutil que recuerdo de cuando mi abuelo me llevaba a recorrer los galerones de la lechería. Un ruido como de succión, pero vivo. Mi abuelo decía: las mejores vacas las reconoces porque tienen la base de la cola muy ancha. Yo agradecía sus secretos, escuchando el ruidito de la leche al pasar de esas tetas inmensas a los pezones que succionaban tubos movidos por manos de campesinas sonrosadas.
Nunca usé pañales desechables. El chiste de los pañales de algodón era que la pipí se mezclaba a la leche y mi hija y yo podíamos mojarnos una a la otra. Podíamos cuidarnos húmedamente.
Tiradas en el suelo nos dormíamos conectadas. Tengo suerte y pisos de duela; su boca en mi pezón y, a media siesta, sin casi darnos cuenta, su boca en mi otro pezón. Las horas tenían el ritmo largo del saxofón.
Su cuerpo desnudo sobre mi cuerpo desnudo, carne viva, supersticiosa, amante. A los cuatro meses tomamos un camión y subimos a la Sierra Madre, pezones en la majestuosidad del cielo azul, pezones cercenados de indias en la conquista, pezones caídos de madres de criaturas hambrientas, montañas amadas que me sacaron lágrimas de compasión. Mi hija dormía segura en un saco amarillo. Yo daba clases. Escuchaba a mujeres. Ojos negros sobre mi rostro quemado, feliz. Te amo gritaba cada poro de mi piel al saquito amarillo. Y ese te amo eran ganas de hacer, de escuchar.
Me recosté en una piedra caliente de sol. Olí la tierra y mi propio olor de cabra montesa bañada de leche, leche rancia, cuajo de queso. Por favor volví a suplicar. Entonces el saquito amarillo empezó a moverse, lloró apenas. Y yo me abrí la camisa caqui, mi hija sonrió al ver los senos empezar a escurrir leche, urgidos de servirle de fuente. Las mujeres me miraban. Yo estaba en medio de ellas, mi hija en mi cuerpo, mi cuerpo en la tierra y ésta en las montañas. Poco a poco, se levantaron. Un revuelo de faldas en la esquina de mi vista. Volvieron con sus hijos de ojos negros y bocas ansiosas. Se sentaron en círculo a mi lado, las blusas abiertas. Estábamos juntas. Le pasé mi hija a la joven a mi izquierda y tomé al hijo de otra. Hijos de la tierra, hijos amados. A nuestro alrededor las viejas cantaban. Nuestras leches se mezclaron en las gargantas. Cómo muerde el tuyo. Y nos reímos. Juntas, muy juntas. Qué hambre trae ésta. Más sonrisas. Mi hija tiene diez hermanos de leche.

Un arroró con leche, por Mariantonia Medicci, cuentacuento.

Érase una vez un Rey que llamó ante su corte a todos los líquidos del reino. Cada uno debía explicar qué servicio prestaba y de qué manera beneficiaba a sus habitantes.
El más importante recibiría un premio especial, mandó el Rey que todo el pueblo fuera notificado y se constituyó un jurado.
Muchos líquidos se apuraron a presentar sus atributos con la esperanza de ganarse el galardón.
El primero en llegar fue el mar.
"-Yo soy el mejor, vuestra majestad, por mis profundas aguas navegan los grandes barcos que llevan en sus bodegas los productos que se comercializan en los puertos, también en mis aguas habitan grandes peces y animales nadadores que con su pesca se alimenta vuestro pueblo y como si fuera poco, poseo un valioso mineral tan beneficioso como la sal"...
"-De ninguna manera, yo soy el mayor de los líquidos, -interrumpió el agua dulce- lleno los lagos, corro por ríos, arroyos, existen peces, plantas y otras criaturas que sin mi morirían, y lo que es más importante, lleno los pozos de donde beben los sedientos. Soy la única que aplaca la sed del hombre"
"-Perdón majestad, no debéis olvidar a los jugos de frutas, también satisfacemos la sed de los hombres y gracias a nuestro sabroso producto, se fortalece su cuerpo con las vitaminas que le aportamos"
A esa altura, se notaba el entusiasmo de los líquidos por presentar sus beneficios, pero seguían llegando a las puertas del palacio muchos más.
El salón principal se iba llenando de cortesanos, hombres, mujeres y niños discutían tomando partido por el que creían era el mejor. Así se escuchó una voz que decía:
"-Yo anuncio que el vino es el mejor, brinda alegría al corazón y alivia las penas"...
"-No señor, yo creo que la lluvia es la mejor, riega nuestros campos, gracias a ella florecen las plantas, mantiene los árboles del bosque, aumenta el caudal de los ríos"...
"-Y que me dicen de las lágrimas, -dijo otra voz- son ellas las que permiten desahogar nuestras angustias y dolores, además brotan tanto de un corazón quebrantado como de uno alborozado"...
Y el tumulto estaba fuera de control, el Rey observaba afligido lo que su idea había provocado.
En un costado del colmado salón, un niño pequeño, asustado por los gritos de los cortesanos, rompió en llanto, su madre, que no lo podía calmar, serenamente le susurró algo al oído, se desabrochó la blusa y lo colocó en su seno, un tibio manantial brotó de él, que de inmediato calmó al pequeño.
El silencio se extendió por el salón, todos volvieron su mirada hacia la mujer, el Rey, abriéndose paso entre la gente, llegó hasta ella, sonriendo y sin desprender al niño del pecho de su madre, los condujo hasta el trono, allí, ante los asombrados súbditos declaró:
"-No nos cabe la menor duda, es la leche materna el líquido más importante del reino, por lo tanto, la corono y ordeno que sus virtudes sean transmitidas por todo el reino y reinos vecinos, que de aquí en más, ninguna mujer deje de amamantar a sus hijos, por la salud, el bienestar, la higiene, la economía y sobre todo por el vínculo amoroso que crea entre madre e hijo, al que cada niño que nace en este mundo tiene derecho"...
Sonaron las trompetas, repicaron las campanas, la fiesta continúa, se repite de generación en generación.