Dormir juntos

Arriba
Dar de Mamar
¿Por qué tu leche?
¿Cómo funciona?
Buenos Consejos
Para leer y pensar...
Para Bajar
Poesía
¿Quién soy?
Álbum de fotos
Semana Mundial
Libro de Visitas
Sitios recomendados
Bibliografía

 

Por qué dormimos los animales, nadie lo sabe, pero tenemos una buena idea de cómo. Al igual que la mayoría de los estados físicos, el sueño involucra una serie de mecanismos biológicos o fisiológicos. El sueño está bajo el control del tronco cerebral primitivo, situado en la base del cerebro, donde hay células diferenciadas que intercambian mensajes con el corazón, los pulmones, los músculos que rodean el diafragma y las costillas y los órganos productores de hormonas, sistemas todos que controlan y regulan la coreografía del sueño. Mientras dormimos, como durante la vigilia, los humanos adultos pasamos por distintos periodos de respiración controlada por el neocórtex y respiración automática dirigida por el tronco cerebral. Los adultos podemos manejar el cambio entre estos distintos tipos de respiración, pero para los bebés no es tan sencillo; nacen con el cerebro neurológicamente incompleto y no desarrollan la capacidad de navegar fácilmente entre un tipo de respiración y otro hasta tener, por lo menos, tres o cuatro meses. Y esto se refleja en los patrones de sueño de los recién nacidos. Como dije anteriormente, no pueden consolidar los períodos de sueño y no distinguen entre día y noche; además pasan más tiempo que los adultos en el sueño MOR.
Cuando el bebé duerme con su madre, reacciona a los movimientos de ésta y pasa por numerosos cambios en las etapas del sueño, mucho más que cuando duerme solo; así practica el repetido salto de un tipo de respiración a otro. Dejado solo, el bebé debe manejarse a lo largo del sueño nocturno con el poco adiestramiento que tiene y sin estímulos o guías ambientales externas. Con el correr del tiempo, la mayoría de los bebés desarrollan la capacidad de pasar de un tipo de respiración a otro, a medida que el cerebro se desarrolla junto con el sistema nervioso hasta manejar perfectamente la respiración nocturna. Pero par algunos bebés, este paso entre distintos tipos de respiración puede ser más difícil; a ellos podría beneficiar el metrónomo externo de la respiración de los padres. El sueño en compañía, con sus movimientos sincronizados entre diversos niveles de sueño y sus puntos de control físico, quizá sea exactamente lo que la naturaleza ideó para asegurarse de que el bebé sobreviviría a la noche y, además, de que aprendiera a dormir y respirar solo.
Para McKenna, el vínculo entre madre e hijo, tan claramente visible en el aspecto fisiológico, bien puede repetirse en lo psicológico. Aunque consideramos que el bebé es independiente de su madre desde el nacimiento, dado que ella ya no participa en la regulación de su ser físico, aún existe un vínculo físico. Aunque algunos deseen que sus bebés sean independientes, esta investigación demuestra que él necesita estar en contacto, conectado, formando parte del sistema biológico de un adulto, en tanto se desarrolla y madura a su propio ritmo biológico.
Casi todos los padres de la cultura occidental, al optar por el dormitorio aparte, han alterado el estado de sincronismo físico entre progenitor y bebé durante las horas de sueño. Lo importante es que los padres comprendan que, en este caso, no lo han hecho por motivos biológicamente correctos, sino por razones culturales. Aunque bien intencionados, no comprenden que también pueden estar sometiendo a sus bebés a riesgos innecesarios.

Arriba ] No al llanto! ] Colecho ] Porqué se despiertan? ] La Ferberización ] Dormir ] Diferentes Culturas ] ¿Dónde duermen? ] Modelo de vida ] Como ayudar ] Duermen solos ] Lo mejor ] En el laboratorio ] ¿Como duermen? ] [ Dormir juntos ] Muerte Súbita ] ¿Cómo dormir? ] El llanto de los bebés ] Denuncia de Primal ] Simbiosis rota ]