¿Como duermen?

Arriba
Dar de Mamar
¿Por qué tu leche?
¿Cómo funciona?
Buenos Consejos
Para leer y pensar...
Para Bajar
Poesía
¿Quién soy?
Álbum de fotos
Semana Mundial
Libro de Visitas
Sitios recomendados
Bibliografía

 

 


En los tres estudios de McKenna y Mosko, los resultados eran los mismos: madre y bebé, cuando duermen juntos, están extraordinariamente sincronizados. Era la danza nocturna que McKenna esperaba, tras sus siestas con su hijo, pero el trabajo detallado continúa sorprendiendo a ambos investigadores y a los otros colegas que se han incorporado al equipo. El resultado más obvio es que los durmientes están fisiológicamente vinculados: los movimientos y la respiración de cada uno afectan al otro. Cuando uno se mueve entre distintos planos de sueño, el otro también lo hace. Este reflejo de los patrones de sueño incluye incluso despertares transitorios, esos momentos fugaces en que uno asciende rápidamente a un plano de sueño más ligero para luego volver a descender. ¿Dónde puede estar la importancia de esto? Cada vez que el bebé responde al estímulo de su mamá, la respuesta pone en movimiento un ciclo que le brinda una práctica adicional en respiración. Hasta los bebés sanos experimentan apneas, pausas en la respiración, varias veces cada noche. Las apneas son la consecuencia de un paso a niveles de sueño más ligeros, acompañado por una gran aspiración; el bebé no respira porque aún no lo necesita. Cuando vuelve al sueño se activa nuevamente la razón para respirar. Por eso, cuando la madre pasa de un nivel a otro y el bebé se mueve con ella, el pequeño adquiere más práctica en cuanto a navegar en la tormenta nocturna. Puesto que los bebés nacen tan incompletos en el aspecto neurológico, tiene sentido que el ambiente exterior, aun durante el sueño, sea tan útil para "aprender" a dormir sin peligro toda la noche.
McKenna y Mosko descubrieron también que el bebé que duerme con su madre, aun cuando esté habituado a hacerlo solo, lo hace de un modo muy diferente. Parece pasar más tiempo en los niveles 1-2 y menos en los planos más profundos; exhibe más sueño MOR y está despierto durante más tiempo. En otras palabras, se mueven con más frecuencia entre distintos niveles de sueño y tienen el sueño más ligero. 
Christopher Richard, Mosko y McKenna también han descubierto que casi todas las madres con sus hijos pasan toda la noche frente a frente. Aunque la madre acostumbre acostar al bebé boca abajo cuando pasa la noche solo, cuando duerme con ella lo pone de espalda o de lado, buscando instintivamente una posición que les permita estar cara a cara. Los bebés parecen preferirlo así; aunque estén de espaldas y puedan elegir hacia dónde mirar, mueven la cabeza hacia la madre. Esto podría ser, a primera vista, una situación posiblemente peligrosa. Los investigadores han demostrado que las mujeres adultas expelen una temible cantidad de dióxido de carbono a corta distancia, sobre todo si la manta forma un hueco frente a la cara del adulto. Pero una atmósfera de CO2 en la cara también puede beneficiar a los bebés, pues cambia el medio inmediato y activa al cerebro para que ellos respiren. Otros estudios han demostrado mayores beneficios fisiológicos para los bebés que duermen acompañados. En el caso de los prematuros, el contacto directo aumenta la temperatura de la piel del bebé; en los climas fríos esto es una ventaja, siempre que el pequeño no se acalore demasiado. Ese contacto también estabiliza el ritmo cardiaco del bebé y reduce el llanto y las apneas durante el sueño. Al menos, es obvio que crea un ambiente externo muy diferente que el sueño solitario.
Gracias al vídeo, hasta un novato puede observar el resultado más asombroso de la investigación de McKenna: el sueño en compañía origina una mayor atención por parte de la madre. Cuando ésta dormía con su bebé, exhibía una conducta protectora cinco veces mayor que cuando se levantaba para atender al bebé. Lo besaba repetidamente, lo tocaba y lo cambiaba de posición; reacomodaba las mantas y lo consolaba cuando el párvulo parecía inquieto. Y a veces ni siquiera estaba consciente, según los datos del polígrafo. Instintivamente extendía una mano para mimar al pequeño, manteniéndolo libre de daño.
Por ende, los bebés que duermen en compañía están bajo constante supervisión, a un susurro, una caricia y una molécula de dióxido de carbono de la persona que los cuida. El bebé solitario, aunque sea alimentado en cuanto llora y alzado cuando gimotea, nunca recibe durante la noche este tratamiento tan íntimo.

Arriba ] No al llanto! ] Colecho ] Porqué se despiertan? ] La Ferberización ] Dormir ] Diferentes Culturas ] ¿Dónde duermen? ] Modelo de vida ] Como ayudar ] Duermen solos ] Lo mejor ] En el laboratorio ] [ ¿Como duermen? ] Dormir juntos ] Muerte Súbita ] ¿Cómo dormir? ] El llanto de los bebés ] Denuncia de Primal ] Simbiosis rota ]